10 prostitutas de buen corazón que ha dejado el cine


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Redacción Los 40

Dejando a un lado delicados asuntos morales, la prostitución es una realidad que el cine se ha encargado de reflejar desde que el mundo es mundo, y en el que a muchas de las chicas se las ha reflejado como buenas y presas de las circunstancias vitales. Ya en los años 60 despuntaba Irma la Dulce en la película del mismo título que protagonizaban Shirley MacLaine y Jack Lemon, y que dirigía el siempre admirado Billy Wilder. Sería en los 80 y en los 90 cuando las prostitutas de buen corazón llenarían más metraje en las producciones de Hollywood.

El director Brian de Palma, experto en el thriller erótico que triunfaría en esas décadas, dirigía en tres ocasiones como dama de compañía a Nancy Allen, quien sería la chica de compañía buena de Vestida para Matar. Turno de Noche llegaría en 1982 y una de las protas de Cheers tendría un papel muy especial al ser la vecina prostituta de los protagonistas, interpretada por Shelley Long. En Entre Pillos Anda el Juego (1983) sería Jamie Lee Curtis la que daría vida a una prostituta inteligente y buenaza así como en 1990 sería Julia Roberts la que encarnaría a Vivian, la protagonista de Pretty Woman (que cumple 25 años y sobre la que puedes conocer todo aquí).

En 1993 Patricia Arquette daría vida a la prostituta buena de Amor a Quemarropa aunque no se llevaría el Oscar hasta 2015 por su papel en Boyhood. Melanie Griffith sería el regalo especial que un hijo le lleva a su padre para que vuelva a creer en el amor en Un Regalo para Papá. Elizabeth Sue recibiría el reconocimiento de Hollywood en forma de nominación a los Oscar en 1995 por la prostituta bonachona de Leaving las Vegas. En España también tendríamos ración de prostitutas prácticamente a lo largo y ancho de toda la filmografía de Pedro Almodóvar pero sería La Agrado de Todo Sobre mi Madre la que nos robaría el corazón (y la que daría la fama de la que goza hoy a Antonia San Juan). Y como no son solo las mujeres las que se deciden a vender su cuerpo, en 1999 llegaba la comedia Gigoló en la que un hombre algo patoso se dedicaba también a repartir amor.


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