Blake Fielder-Civil y Amy Winehouse

El exmarido de Amy Winehouse cuenta su parte de la historia

Durante años, la prensa se encargó de dibujar al exmarido de Amy Winehouse, Blake Fielder-Civil, como un ser ponzoñoso y absorbente, capaz de convertir a la poderosa artista en una yonki sin voluntad de camisetas rotas y manoletinas ensangrentadas. El primero que matizó ligeramente esta definición fue el director del documental Amy, Asif Kapadia: "Aunque parezca que Blake Fielder-Civil se aprovechaba de Amy y era quien le inducía a las drogas, había una conexión sincera entre ambos. Amy buscaba a alguien todavía más dañado que ella, que le distrajera de sus propios problemas", indicó a la revista Tentaciones.

Aunque parezca que Blake se aprovechaba de Amy, había una conexión sincera entre ellos

Ahora, cuando se cumplen cinco años de la muerte de la artista, Blake ha concedido una entrevista a la periodista Erika Jarvis que desvela que, seguramente, el británico nunca ha sido un santo, pero tampoco se ajusta exáctamente a la imagen que proyectaron de él los medios.

Según explica la reportera, Blake FIelder-Civil vive hoy en un bloque de pisos de Leeds, a tres horas y media de Londres, lejos del glamour que conoció con la artista. No ha vuelto por Camdem, el barrio donde era habitualmente fotografiado con Amy, y pasa mucho tiempo desempleado (según indica la entrevista, su fama de toxicómano o la creencia de que fue él quien destruyó a la cantante se han convertido en un gran obstáculo para desarrollar una vida normal). Y no tiene ni una libra. Como su novia, Chrissy, se ha quedado en paro recientemente, viven sin electricidad.

Blake Fielder bebe un botellín junto al padre de Amy Winehouse / Getty


"Todo aquello afectó mucho mi vida", explica Blake sobre su historia con Amy. Un romance que, asegura, no le reportó ni un euro. Ni tras el divorcio, ni antes.

Blake también cuenta cómo le gustó aquella chica que conoció en el pub The Good Mixer en 2005 que llevaba vaqueros caídos, mocasines blancos y una bomber tipo Grease. ("Era cool"), recuerda. Y como ella, que en aquel momento publicaba su disco debut Frank, le abrió las puertas a experiencias únicas. Como "tomar una copa con Bruce Willis, o que Dita Von Teese viniera a casa". O tener un guardarropa de escándalo (que alguien regaló mientras estaba en prisión) porque los diseñadores se peleaban por hacerle llegar sus trajes.

Tomábamos copas con Bruce Willis, Dita von Teese venía a casa...

El principio del fin

En enero de 2007, ambos comenzaron a fumar heroína. Al principio, "muy esporádicamente". En septiembre, todo se descontroló. Los medios publicaron entonces la foto en la que él aparece con la cara cubierta de arañazos y Amy, con sus zapatos ensangrentados.  ¿Qué había ocurrido? Sí, se pelearon. Habían "consumido un montón de drogas" y llegaron al límite, "una agonía", cortándose a sí mismos con botellas rotas.


Blake también recuerda los meses que estuvo en la cárcel, dífíciles porque los presos sabían que "podían sacar dinero a los tabloides contándoles qué hacía".

Los papeles del divorcio llegaron cuando estaba aún en prisión "y con una firma que no era la de Amy",  asegura.

Amy dejó la heroína definitivamente al irse a Santa Lucía

Poco después de abandonar prisión, Amy se fue a Santa Lucía y dijo adiós a la heroína. Según tiene entendido, "definitivamente". Cuando regresó, visitó una vez a Blake, que entonces vivía con una nueva novia y la que sería madre de sus hijos, Sarah Aspin. Curiosamente, Amy dijo que dormiría en la cama de Blake, algo que Sarah consintió. "De alguna manera, supongo que pensó que Amy era todavía mi mujer", argumenta Blake.

Amy pidió domir con Blake y la novia de él, Sarah, consintió

El británico también recuerda las conversaciones telefónicas con Amy durante su segunda estancia en la cárcel. Ella dijo: "Todavía estoy enamorada de ti y te voy a visitar". Sin embargo, poco después se echó atrás. En la siguiente llamada, le dijo que iba a ser "una mujer de un solo hombre" y que se quedaba con Reg, su novio de entonces..

"Está muy bien. Ya sabes, cariño, siempre te querré. Lo único que no quiero es perderte", contestó Blake. "Nunca me perderás, Blake", contestó Amy. Esa fue su última conversación.

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