Escucha radio en directo y las nuevas radios online

Chris Pueyo: El Peter Pan de las redes sociales que quiere desengancharse

Acaba de publicar su primer poemario

Chris Pueyo es uno de esos jóvenes que encontraron en internet y las redes sociales una vía de escape para expresarse.

Se quedó huérfano de padre pronto y la relación con su madre no es la más deseable. ‘Escrivivir’, como él lo llama, fue la salida que encontró para sentirse bien.

Muchos le conocen como el Peter Pan de las redes aunque ahora ha dejado esa etapa atrás y quiere desengancharse de ella.

Pero lo cierto es que gracias a sus seguidores pudo debutar con El chico de las estrellas una novela autobiográfica en la que cuenta como un chico con novia acaba aceptando su homosexualidad.

Una publicación compartida de chris pueyo (@chrispueyo) el

Ahora regresa con un poemario, Aquí dentro siempre llueve, en el que sigue mostrándose a sí mismo con una honestidad brutal y de eso, de su vida, que es sobre lo que escribe, hemos querido hablar con él.

Hay quien dice que los jóvenes de hoy en día no leen… ¿qué piensas al respecto?

Yo creo que los jóvenes sí leen. De El chico de las estrellas vamos por la séptima edición. Blue Jeans, Laura Gallego, Javier Ruescas… hay un montón de autores que hacen literatura juvenil y… ¿Qué los jóvenes no leen? Yo creo que es mentira.

Una publicación compartida de chris pueyo (@chrispueyo) el

Si dicen que no leen, imagínate ya si hablamos de poesía…

¿En serio? ¿Poesía ahora no? Pues fíjate que estoy viendo un movimiento de poesía que creo que, en los libros de la historia para los futuros jóvenes, va estar señalizado.

Te conocían como el Peter Pan de las redes y en el título de tu primer libro había algo de eso, ¿cómo lo recuerdas?

Me sentí muy identificado con el personaje de Peter Pan y he pintado todas mis habitaciones de azul y las he llenado de estrellas.

Un día me dijo una amiga mía (porque me mudo mucho) ‘qué guay, ¿te imaginas que un día llega un niño a una de tus habitaciones y se la encuentra super pintada de estrellas?’ Y fue como ‘ah, no, pero molaría mucho’. Detrás de esta estela de habitaciones que he dejado pintadas que alguien llegue y diga ‘qué guay, me quedo con una habitación así’. Porque no es una pared, es todo pintado de estrellas.

¿Lo sigues haciendo?

No porque ahora existe la fianza y no quiero cargarme los 350 euros por unas estrellas.

¿Te sigues sintiendo el Peter Pan de las redes?

No. Ya no tengo ese nombre porque entendí que aunque yo me sentía identificado con el personaje es un dramón…está condenado a la soledad.

Descubrí un poco, haciendo estas intensidades que hago yo escribiendo, que la clave era mantener al niño, no ser siempre un adolescente.

O sea, que ¿eres consciente de que eres muy intenso?

Intenso no, lo siguiente, soy super intensito.

Con El chico de las estrellas te colgaron la etiqueta de literatura LGTB, pero aquí la identidad de género no está tan presente, ¿no?

Este libro habla de varias sensaciones y emociones: libertad, sexo, soledad, desamor, amistad… habla de muchas cosas.

La etiqueta LGTB no me hago mucho a ella pero lo he escrito yo y es cierto que los poemas de amor y desamor están escritos a un chico.

Yo no lo catalogaría como LGTB, ni siquiera El chico de las estrellas. Los etiquetaría como literatura juvenil y los pondría en una estantería en la que al lado puede tener un libro de Javier Ruescas.

Esa distinción la hay, que yo esté más o menos de acuerdo, es otra cosa.

Así. Sin filtros ni mierdas. Os lo voy a decir tan clarito que me sobran los adornos; Seguiremos gritando, mientras haya a quienes les moleste.

Una publicación compartida de chris pueyo (@chrispueyo) el

Este no sigue donde lo dejaste sino que vuelve a esos 20 años (ahora 23) de vida, ¿no?

Más que vivencias este libro son emociones y sensaciones. De hecho, está dividido en 6 capítulos y en cada uno es un sentimiento: tristeza, rabia, dolor, libertad…

La libertad es algo muy presente en tu obra, ¿de qué te sientes esclavizado?

Me auto esclavizo a lo que quiero, es una forma de libertad. Estoy esclavizado a la gente que quiero, a la literatura…

Levantarle la falda a una casa de montaña y encontrar la paz • x @jaimentt

Una publicación compartida de chris pueyo (@chrispueyo) el

¿Alguna esclavitud involuntaria?

A las redes. Me estoy como desesclavizando, pero me queda. Es difícil cuando uno ha salido de ellas, no quiero que me tumben en la era de internet.

Es complicado quitarse la etiqueta LGTB, así que, imagínate quitarte la etiqueta de viralidad. Es una de las esclavitudes que no me gustan, que agradezco, pero que quiero soltar.

En tu vía crucis personal, ¿cuál ha sido el momento más duro?

Mi primer desamor. El momento en el que lo dejas y le miras a la cara y dices ‘lo estamos dejando de verdad porque no queda nada dentro’.

Eso es lo que me llevó a escribir El chico de las estrellas aunque hago como catarsis de toda mi vida personal en todo el libro para explicar cómo llegué a ese momento de dejar a una pareja que tuve.

Te pasaste @alejanyxx 💙

Una publicación compartida de chris pueyo (@chrispueyo) el

Detrás de todas estas intensidades hay mucha música, ¿qué significa en tu vida?

Es una terapia, un desahogo, me gusta más la música que la literatura y eso que me dedico a eso. Lo es todo, sobre todo cuando entiendo las letras. Para mí la música y la literatura no están tan diferenciadas, mira Dylan.

¿Cuáles son tus primeros recuerdos musicales?

De pequeño saltando en la cama con La oreja de Van Gogh. Saltando en la cama de mi abuela con La reina del pop.

Una estampa que choca con tu imagen de chico triste.

Bueno, escucha la letra, “eres factura y alcohol, una diva sin nombre”. A La oreja le pasa lo mismo que a Abba, que tiene canciones tristes con ritmos alegres y eso es lo que me gustaba de pequeño y, ojo, me sigue gustando.

De ahí que Amaia Montero sea un nombre recurrente para ti.

Me encanta y muchos cantautores, Zahara, Sabina, Leiva, Amaral…un montón de gente. Me quedo en lo que entiendo.

¿Quién ha logrado tocarte el alma cantando?

Sabina, me gusta mucho. Lo escuchaba en casa desde pequeñito, por mi abuela. Andrés Suárez también me gusta mucho, intensidades, como yo.

¿Con qué canción te has sentido identificando?

Peces de ciudad de Sabina. Hay una frase que dice “cómo vivir cuando no quedan islas para naufragar”, me flipa.

¿Qué canción te hubiera gustado escribir a ti?

Torn, de Natalie Imbruglia.

Supongo que tienes tus propias playlist.

Tengo una lista que pone ‘esto es raro’ que no sé si me ha gustado, las voy guardando para luego decidir si me las quedo o no.

Tengo listas para la ducha, para recoger el coche, para estar a las cuatro de la mañana escribiendo…lo tengo todo repartido en Spotify.

Hemos seleccionado 8 frases de  Aquí dentro siempre llueve para analizarlas con él.

aquí siempre llueve

#1. “Los chicos tristes somos felices así”, ¿una reivindicación?

Que me llamen chico triste para mí no es algo malo. Es aceptar esos momentos de tristeza y aprovecharlos porque a mí me vienen perfectamente para escribir. Ese es el punto de la tristeza, no tenerle miedo.

Para mí la felicidad son momentos y si aprendes a controlar la tristeza puede que te acerques más a la felicidad.

Pero esto que dicen de ‘lo tienes que pasar mal para escribir’, mentira. Cuando estás feliz te acuestas con tu pareja, te vas de viaje, disfrutas, no estás escribiendo. Esta es la realidad. Yo prefiero irme con mis amigos por ahí que estar leyendo, no soy tan intenso. Pero sí que es verdad que un corazón roto salpica mucha tinta.

#2. “Te quiere quien te da la libertad”, ¿alegato contra los celos?

Totalmente. Hay un poema que se llama Pájaros que hablo de una idealización de una pareja, una especie de amor libre…entiéndeme con lo de amor libre…ahí lo dejo, no la quiero liar.

#3. “Nadie que te haga sentir pequeño merece verte crecer”, ¿en quién pensabas?

En Dani, uno de mis mejores amigos, es mi hermano mayor. Él se sabe mi vida y yo la suya y le he visto sentirse mal en muchos momentos y no hacer nada por ello, conformarse con eso y de ahí la frase.

#4. “Yo no vengo a decirte te quiero, vengo a quererte”, ¿tú eres de esos?

No (risas). Yo soy hasta pesado con el ‘te quiero, te quiero, te quiero…’.

#5. “Vivo sin miedo a los pecados”, ¿te confiesas pecador?

Sí y de hecho arderé en el infierno al final porque soy muy friolero, allí nos vemos.

#6. “Todavía no es demasiado aprender algo de ti”. Referido a tu madre, ¿es venganza o esperanza?

Es una tregua. Es un pacto. En El chico de las estrellas tu madre no queda bien, porque cuando escribes tu vida, haces daño a gente que está en ella porque no deja de ser tu verdad, tu perspectiva y desde mi punto de vista no le hizo bien.

En este segundo libro quería otorgarle un pacto y le digo que todavía hay tiempo para aprender algo de ella.

#7. “No hay nada más muerto que sigue sin vida por no querer acabarse”. El sino de muchas parejas, ¿no?

Es como las estrellas, que las ves y brillan pero están muertas.

#8. “No encuentro mayor sufrimiento que amar y ser querido pero no ser amado”, ¿te ha pasado?

Esta no la escribí yo. Es un poema que escribí a cuatro manos con Ethan, al que le dedico el libro que es una ex pareja y me hizo un poema en el que dice esta frase y yo rompí. Yo le contesté y junté los dos poemas en uno.

Hay buen rollo pero él necesita alejarse. No ha sido el final ideal ni para mí ni para él pero el que ha estado a mi lado haciendo este libro y del que me voy a acordar dentro de 10 años cuando lea este libro va a ser de él.


Comentarios

TE PUEDE INTERESAR

Interpreta a una detective en Destroyer
Ha sido un año movidito y queremos ponerte a prueba

¿Cuánto sabes de lo que ha pasado en 2017?

Ha sido un año movidito y queremos ponerte a prueba

El fenómeno de la series en streaming

Y tú, ¿devoras o saboreas?

El fenómeno de la series en streaming