La Tortuga Roja

La Tortuga Roja

No tuve ocasión de verla en su estreno en cines (modesto en España); pero tenía ganas de encontrar el rato para el visionado de “La Tortuga Roja”, la colaboración del director Michaël Dudok de Wit y el prestigioso Studio Ghibli de Japón, y para mi ha sido con la edición doméstica que Karma Films lanzó a las estanterías de las tiendas la semana pasada.

El director holandés enamoró a Hayao Miyazaki con su corto “Padre e Hija”, una conmovedora pieza que no necesita más de 8 minutos para rascar con fuerza en los más profundo de tu corazón.

La Tortuga Roja. 

Desde ese momento, la cabeza pensante más importante de Studio Ghibli se prestaba a algo que el estudio japonés no había hecho hasta la fecha, una colaboración para una película de animación.

El resultado de esta colisión de talento es “La Tortuga Roja”; una película tan especial como diferente que, aunque sólo fuera por el despliegue artístico (que tiene mucho más), no puede dejar a nadie indiferente.

La Tortuga Roja. 

"La Tortuga Roja" no necesita palabras; sus 80 minutos de metraje sólo piden ese poquito de paciencia que puede hacer falta para enfrentar algo tan diferente en el campo de la animación.

No es un trabajo difícil porque la película se gana la atención del espectador desde el primer minuto de metraje. Es bonita a cualquier nivel; una delicia a nivel paisajístico, cuidadosa a la hora de animar y muy especial al oído con su delicada banda sonora. Cada minuto de película será una ‘master class’ a nivel audio-visual para todos aquellos que disfruten del arte como se debe.

El expediente queda cubierto con el apartado técnico, pero La Tortuga Roja pretende llegar más allá.

De poco servirá que digamos que la película comienza con el naufragio de un hombre y sus intentos de volver a casa frustrados por una tortuga roja. Así empieza la película, pero cualquier cosa que digamos más allá será un atentado y una falta absoluta de tacto por nuestra parte.


Michaël Dudok de Wit tiene un potente mensaje para el espectador; quiere tratar temas como la conexión del hombre con la naturaleza, el arrepentimiento, el propósito de la vida o la búsqueda de la felicidad; y lo hace de forma cuidadosa, para que tengamos que pensar.

No os de miedo si La Tortuga Roja deja una sensación de inquietud. Lo que en un primer momento puede parecer una falta de comprensión, sólo necesita tiempo de reposo (o algo de meditación si me apuráis) para que aflore el poso que deja casi sin que lo notéis.

No os preocupe tampoco si el momento perdura y no sintáis vergüenza por acudir a internet en busca de teorías, en busca de esa "pieza del puzle" que no ves y te falta para que todo haga ‘click’ y funcione.


La Tortuga Roja es una peli especial. Un visionado obligado para cualquiera que busque algo más allá de lo evidente. Funciona como entretenimiento pero donde brilla de verdad es a la hora de transmitir, no sólo por la capacidad narrativa de su director (que es grande) sino por la facilidad con la que deja preguntas en nuestro interior para que nosotros encontremos las respuestas.

Muy especial. Compra obligada y un regalo perfecto.

"La Tortuga Roja" llega a las tiendas de la mano de Karma Films en dos ediciones.
La edición normal complementa la oferta con un documental sobre la concepción y creación de la película y una pequeña "lección de dibujo" del director.
La especial, además, incluye un puñado de cortometrajes, la banda sonora de la película y un libreto ilustrado.


 


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