Así sería el encuentro de Daenerys Targaryen y Jon Snow en las fiestas de tu pueblo

Así sería el encuentro de Daenerys Targaryen y Jon Snow en las fiestas de tu pueblo

Verano 2017 y Daniela Targaryen llegaba a Rocadragón de la plana, el pueblo de veraneo al que siempre le habían llevado sus padres, pero hacía ya años que no regresaba.

Volvía, más que por nostalgia, por unas tierras heredadas que sus primas lejanas querían quedarse y ella no lo iba a permitir: su padre las quemó, vale, pero seguían suyas. 


Daniela Targaryen y el Pequeño Tyrion Nicolás en el pueblo

En Rocadragón de la plana Dani era la atracción número uno, además de la nueva chica de ciudad, les alucinaba que les quitara el chip a las ovejas o sacara a los ponys de los tiovivos.

El Pequeño Tyrion Nicolás no tardó en hacerse amigo de ella. Aunque parecía el típico pagafantas, era más que eso: sus padres habían estado metidos en el ayuntamiento y él una vez tuvo un puesto allí, hasta que sus fiestas en Ibiza y Gandía habían destrozado su reputación.


Sus contactos le interesaban a Dani para recuperar la herencia, además, sus noches en Pacha y Space le habían dado una soltura y perspicacia a la hora de enfrentar grandes batallas que le ayudaria con sus primas.

Juan Nieve, el chico interesante que triunfó más allá del pueblo

Tyrion le habló de Juan Nieve, un chico al que conoció en el ayuntamiento hace años y que se había mudado más allá del pueblo para convertirse en un pez gordo del CNI. Sorprendentemente lo había logrado por méritos propios y no con malas artes, por lo que podría ser un leal aliado de Dani en sus trámites.

Cuando oyeron hablar del regreso de Juan al pueblo, una pelirroja resultona y muy viva ella se interesó en volverlo a ver (una bruja, vamos), y eso le picó la curiosidad a Dani, por lo que pidió a Tyrion que le mandara un mail invitándolo a las fiestas. 

Juan recibió el mail justo cuando estaba en una importantísima misión del CNI sobre el calentamiento global. En un principio le dio palo ir porque él estaba haciendo el bien para la humanidad, pero recordó que allí había un material interesante para hacer placas de energía solar...


Así que se cogió unos días de asuntos propios y se puso rumbo a Rocadragón de la plana.

Un primer encuentro con mucha tensión sexual no resuelta

Llegó justo el día de las fiestas y al primero que vio encabezando el salseo fue a Tyrion. Se saludaron, hicieron chistes de cuñados sobre su juventud, cogieron un par de cubatas y fueron a ver a Daniela.

Ella estaba en el centro de la pista rodeada de los machirulos del pueblo a los que tenía embelasados y, aunque no le despertaban ningún interés, ella les trataba con cariño y condescendencia (sus años de Erasmus le habían enseñado a lidiar con todas las castas).

Al llegar Juan todos hicieron como una barrera protectora para que este no se acerara demasiado a la chica nueva.

"Hola Juan! Yo soy Daniela Targaryen, de la que te habló Tyrion, la hija del que quemó sus tierras hace años, pero yo no ardo, eh, jaja, aunque este tequila está muy fuerte y parece que tenga fuego en la boca, ¿te imaginas, sería como un dragón?".

Juan, se quedó sin habla y - el chico era de racionar sus palabras pero ante tanto público y una rubia tan despampanante- le salió un solo: "Ok".

"Alguien de tu familia me arregló un papeleo con la herencia hace siglos, ¿me ayudarás tú también?". "Yo no tengo que hacer lo que hace mi familia", respondía un ofendido Juan.

"Vale, vale tranqui", le dijo ella, y él entonces usó su intensidad para diferenciarse del resto: "Estoy aquí porque tú me necesitas y yo a ti".

"¿Perdona?", alucinaba Dani y se acercó a él para acortar distancias: "¿Has visto mis tres ferraris aparcados fuera?, ¿y los miles de seguidores que tengo en Instagram?, ¿y la repercusión que tienen mis tuits y mi pelazo rubio? ¿Crees que te necesito para algo?".

Y Juan, sin mover un músculo de su rostro (vamos como en toda la conversación) le decía: "No te servirán para nada esas tierras cuando el calentamiento global acabe con ellas y con todos nosotros".


"Anda, anda, a mi no me vengas con el calentamiento global y problemas hippies. Yo soy la legítima dueña de esas tierras, aunque mi padre las quemara, y vale, que fue heavy lo que hizo, pero esa herencia es mía", y hasta ahí llegó la conversación porque empezaba a sonar el 'Despacito' y lo quería bailar con su amiga Missan.

Juan se retiró porque era arrítmico y se acercó a la barra, seguido por Tyrion que acababa de flipar con el "malrollito" entre los dos.

El pequeño, que había aprendido a hacer de mediador en las puertas de las discotecas, les aconsejó que volvieran a hablar otro día que estuvieran más relajados, por el bien de ambos.

Un segundo encuentro más íntimo y con señales de tonteo

Al otro día, cuando Dani estaba en un mirador Juan apareció: "¿Qué haces aquí?, ¿me estás acosando?", decía ella enfadada, "no, hombre, es que has subido un stories y he visto dónde estabas".


("Así que me ha buscado por Insta", pensó ella pícara...)

Entonces Dani, algo más tranquila confesaba: "La verdad es que hace demasiado calor, un calor que sigue hasta noviembre y eso no es normal, quizá lo del cambio climático sea real..."

"¿Eso es que crees en el retroceso de los glaciares?", preguntaba Juan con un entusiasmo medido, "no te flipes", decía ella que le volvía a repetir: "Esas tierras me pertenecen y quieren cambiar el nombre de mis padres, algo que nunca dejaré que ocurra".

"Yo haría lo mismo", dijo él medio orgulloso de ella, o algo así. "Dejaré que pongas placas solares en ellas si es lo que quieres. Cualquier ayuda que necesitas, la pides y te la daré", dijo la rubia y a él se le iluminó la cara: "¡Gracias!", exclamaba.

"¿Entonces me ayudarás con el manejo de la radiación solar?", ella lo miró y prefirió no responderle por cansino.

("Vale, vale, me voy antes de que cambie de idea", pensó Juan que había logrado lo que quería).

Y mientras él se iba, ella se giró pensando: "Si se gira es que le gusto"...


Continuará...

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