8 curiosidades de Mon Laferte que harán que te enamores de ella

Si no te suena el nombre de Mon Laferte es claro signo de que vives a este lado del charco, el europeo, porque en Latinoamérica es toda una celebridad.

Esta chilena ha dejado su estatus de estrella para convertirse en una persona anónima que empieza de cero en España. “Volver a empezar me gusta”, confiesa, “anoche no podía dormir entre el jet lag y la emoción de estar la primera vez en algún lugar”.

Y como es mujer de impulsos y decisiones inesperadas, nada más llegar se lanzó a un cambio de look.

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Cambió su melena negra por una roja. “Fue una locura, como todas las decisiones que tomo en la vida. Estaba aburrida, pero ya estoy arrepentida”, asegura.

Aunque el resultado no le ha convencido, el peluquero español es otra historia. “Me fui a pintar el pelo y el chico me decía ‘mi reina, tú sí que tienes melena y las demás son un chiste’. Parecía que nos conocíamos de toda la vida”, cuenta.

Y es que si algo destaca de estas primeras impresiones que se está llevando de España es la gente y su cercanía.

Algo que no le falta a ella que se muestra cercana, risueña y pasional. Sin haberla visto en directo estoy convencida de que tiene que ser un espectáculo muy intenso con tiempo para sentir y para reir. “Más que una cantante soy una actriz cantando historias”, asegura.

De momento lo hemos podido comprobar en primera persona cuando cantó para nosotros Mi buen amor, el tema que comparte con Bunbury al que (lo siento chico) no se le echa de menos cuando lo canta ella sola porque sabe captar la atención con esa intensidad que transmite.

Los que nos hemos quedado con ganas de más ya hemos tomado nota. El próximo 18 de noviembre en Madrid y el 21 en Barcelona vendrá a presentar en directo La trenza, su último disco (el quinto de su carrera) y el primero que presenta aquí.

¿De dónde viene esa apuesta por el folklore y esa mirada al pasado?

Tiene que ver con la música que escuchaba de pequeña. Mi abuela tenía la música romántica, la balada popular, el bolero. Por parte de mi padre está presente el folklor, siempre escuchaba en casa Violeta Parra. Por el lado de mi mamá, era super rockera. En mi música no hay guitarra con distorsión pero tiene cositas por ahí.

Este disco tiene que ver con la música que escuchaba cuando era niña, en casa.

El título del álbum hace referencia a tu abuela, a cómo te veía ella con un futuro como estrella. ¿Era adivina?

Los consejos de mi abuela (que era muy chistosa)… Era cantante y siempre quiso dedicarse a la música pero se casó y en esos años no era compatible tener una familia y trabajar.

Dejó la música y se quedó en casa cuidando a los hijos y sus consejos siempre eran ‘no te cases, no tengas hijos, concéntrate en la música, no te quedes en casa…’. Sus consejos eran de mucha bondad, deseos de lo mejor para mí.

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Eres compositora y dejas mucho de ti en las canciones. En pa donde se fue habla de la ausencia paterna, ¿cómo se lidia con eso?

Poco a poco se han ido abriendo estas ventanitas, que estaban bloqueadas para mí, de hablar de mi familia porque en discos anteriores escribía y guardaba esas canciones porque me daba vergüenza y miedo mostrarlas. A nadie le gusta exponerse tanto.

No sólo sufro por amor ni me enamoro de las parejas. Hay otras situaciones como la familiar y escribo también sobre ello.

En Primaveral llegas a decir “sé que puedo ser insoportable”, ¿ficción o realidad?

Sé que soy insoportable. Esa canción habla de la cotidianeidad de la pareja. Se aman mucho pero cuando se empiezan a conocer a fondo surge lo peor de cada uno y yo tengo muchos defectos, como todos, pero yo más.

Es complejo dedicarse a la música y tener pareja. Siempre está uno de gira, nunca disponible. De pronto tienes un rato libre y prefieres agarrar la guitarra a ir al cine.

Y en Cielito de abril cantas: “De cuando en cuanto me viene la pena y me ponga a cantar”. ¿Es la música una terapia para ti?

Sí, totalmente. Cuando me viene la pena, cuando estoy feliz, cuando tengo miedo… las canciones sobre ausencia paterna y estos temas cuando hago una canción y la muestro, siento que lo dejo ir y va sanando.

En este disco hay amor en diferentes vertientes: en la distancia, en la ruptura, en los momentos buenos… ¿cuál pesa más en tu vida?

Es terrible pero cuando estoy mal, dolida del corazón, me es más fácil escribir. No debería ser así porque puede ser tortuoso porque a veces, hasta inconscientemente, busco estar mal y triste para escribir canciones.

Me encanta el drama y crear mi obra de teatro sobre el escenario.

#Amárrametour Puebla

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No te fumes mi mariguana, ¿qué es?

Es un chiste. Nació porque hablé con el director de mi banda y le dije ‘tenemos que hacer una canción que sea muy divertida para terminar los show riendo’. Hicimos la música y mandé una nota de voz tarareando de broma algo sobre mariguana.

Yo estoy loca y no la teníamos terminada pero yo quería tocarla al día siguiente en un festival y como lo primero que se me ocurrió de broma fue eso, lo dejamos y luego lo grabamos.

¿Cómo llega Bunbury a tu disco?

Un día en Facebook él puso una reseña sobre mi anterior álbum y escribió cosas hermosas sobre mi música. Yo al principio pensé que era una broma. Quise darle las gracias porque soy admiradora de su música y busqué cómo acercarme a él y nos conocimos y fui inteligente y pensé ‘le gusta mi música voy a ver si quiere cantar conmigo’ y dijo que sí.

¿Y Juanes?

Fue como una carta a Santa Claus. Yo le dije a mi compañía que quería cantar con él pero pensé que nunca iba a pasar. Tenía mi primera cumbia y él dijo que le encantó pero que quería conocerme.

Me fui a conocerle. Llegué a su casa a Miami, muerta de miedo, y toqué a su puerta y cuando abrieron pregunté ‘¿está Juanes?’. Toda nerviosa. Él super lindo, super relajado, buena onda y hubo conexión y grabamos.

Parte de tu popularidad llegó gracias a la televisión. Si haces balance ¿qué pesa más, lo que te ha dado o lo que te ha quitado?

Creo que es una buena ventana que te conecta mucho con muchísimo público. Yo que empecé mi carrera musical siendo independiente, tocando en bares y se abre la oportunidad de que tu música pueda llegar a más personas y fue increíble. Aprendizaje, suma, hasta las cosas malas son experiencias.

Dices que cuando eras niña soñabas con viajar y ahora lo haces, ¿es como soñabas?

Sí, me encanta viajar. Cuando era niña quería viajar, nunca viajaba y me encanta. Creo que es lo que más me gusta después de cantar.

También has probado en el cine. En Japy Ending haces de cantante que pide como último deseo morir en el escenario al enterarse de que el fin de la Tierra está cerca, ¿tú última voluntad también sería esa?

No, eso es un cliché. Estar con la gente que quiero, amigos, familia. Encontrar el amor loco, una aventura.

 

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