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Si creciste viendo Sailor Moon te tragaste todas estas lecciones machistas (y son un horror)

Analizamos los dos primeros capítulos de la serie infantil que repite patrones patriarcales

'Sailor Moon' llegó a España en los años 90 convirtiéndose en una de las series infantiles preferidas por muchos de nosotros. Era mi favorita.

Y por eso, decidí volver a ver algunos capítulos y descubrir qué era lo que tanto me gustaba de estos dibujos de Naoko Takeuchi... ¡maldita la hora!

Veinte años después, y siendo consciente de todo lo que me rodea, he descubierto la cantidad de adoctrinamiento que había detrás de cada historia y personaje que me dejaban embobada.

Es una pena haber asimilado los siguientes puntos para después, pasarme toda la vida luchando contra lo aprendido:

Personajes femeninos histéricos y débiles

Desde la propia Bunny (la protagonista), hasta su madre, pasando por la profesora del instituto, su mejor amiga, las madres de las amigas y el resto de mujeres representadas en la serie son unas histéricas.

Cualquier cosa la solucionan llorando y gritando, con tal nivel de decibelios que hasta espantan a los hombres.

Las mujeres caen en todas las trampas y los hombres inducidos por ellas

No conforme con ser histéricas y lloronas, las mujeres de la serie suelen caer en todas las trampas del mal: todas quieren joyas que les quitan su alma, quieren que les adivinen el futuro con unas cartas que las convierten en malvadas...

¡Ojo! Si hay hombres que también caen en la trampa siempre suele ser porque una mujer les ha propuesto/obligado/sugerido ir al mal. Así lo podemos ver en el 2º capítulo cuando Gurio Unimo (un compañero de clase) ha sido hipnotizado, la mejor amiga de Bunny se apresura a aclarar: "Yo le dije que fuera a leerse el futuro", porque estaba enamorado de la protagonista y quería conseguirla.

En definitiva: todo es por culpa nuestra.

La protagonista siempre necesita la ayuda de un hombre

La protagonista es una adolescente irresponsable que, de alguna manera, empieza a hacerse mujer cuando se viste de guerrera y empieza a tener responsabilidades.

Ella lucha contra todos sus fantasmas pero, siempre hay un momento en el que se ve incapaz de acabar con ellos y ahí es cuando aparece el Caballero del antifaz. Un hombre que le salva de cualquier lío en el que se meta. Y es que Bunny puede ser una mujer muy capaz pero no tanto como él.

Los consejos paternalistas de los hombres a las mujeres

Pero el Caballero del antifaz no solo le salva de cualquier desgracia a Bunny sino que siempre le obsequia con un consejo paternalista:

"Pequeña, nunca te rindas aunque estés en un verdadero aprieto", "no ganarás nada lloriqueando. Hiciste un gran trabajo, lo tendré en mente. Te veré pronto".

Ojo, al "pequeña" que subraya una situación de desigualdad entre ambos haciendole sentir inferior a él. Imperdible también el "hiciste un gran trabajo, lo tendré en mente", como si fuera su empleada o su alumna. Y sin ser ninguna de ellas.

¡Cuánto amor equitativo!

Un padre que "ayuda" a la madre

Y hablando de consejos "paternalistas", si la madre de Bunny es una histérica, su padre es todo lo contrario: un hombre trabajador, al que ve poco en casa pero cuando llega es casi como un héroe.

En el segundo capítulo le vemos aparecer con unas bolsas de la compra y ella exclama: "¡Papá, qué raro que vayas de compras!", a lo que él explica "llegué temprano a casa y tu mamá me atrapó. Tu mamá arregla la casa así que yo por lo menos, debo hacer las compras a veces".

¿Hace falta comentar lo de que la "mamá lo atrapó"? Como si le hubiera tendido una trampa y cuando él cumplía con su deber, se dignaba a "ayudar" al deber de la madre. Sin olvidar el "a veces", no vaya a ser que la mujer se acostumbre y acaben haciendo el mismo trabajo.

Acoso y matrimonio, juntos

En el segundo capítulo hay una escena dantesca en la que uno de los alumnos le levanta la falda a la profesora mientras esta le estaba riñendo.

Ella, avergonzada, se queda unos segundos paralizada y se echa a llorar. La reacción de la profesora, adulta, y con carácter es sonrojarse y llorar ante los alumnos, como si ella hubiera tenido la culpa de algo.

Y para más inri, la maestra se tira al suelo y exclama: "¡Ya nunca podré casarme!". No entiendo si es que en Japón al enseñar la ropa interior ya se te cierran las puertas al matrimonio, pero el hecho de que nos muestren que una mujer con autoridad se avergüenza y se derrumba, tras haber sido acosada por un alumno, y lo único que le preocupa es encontrar a otro hombre... ¡es horrible!

CONCLUSIÓN

En general, Sailor Moon era una serie que mostraba lo difícil que era la adolescencia femenina en la que aún no has dejado de ser una niña y tampoco eres una mujer. Pero yo me pregunto, ¿no había referentes femeninos valientes, inteligentes y razonables, para que tanto Bunny como las espectadores quisieramos hacernos mayores sin tener como referencia a un hombre?


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