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¿Por qué existen los episodios en ‘Stranger things’ si la temporada se estrenó de golpe?

Y, además, la consumimos casi del tirón

¿Por qué existen los episodios en ‘Stranger things’ si la temporada se estrenó de golpe?

Las nuevas plataformas de streaming multimedia han cambiado la forma de consumir televisión. ¿Te acuerdas de cuando, no hace mucho, alguien que quería dárselas de cool soltaba: “Yo es que no veo la tele”? Decir eso, ahora, es anticool. Confesarse adicto a las series es lo guay, propio de millennials enrollados. Pero estas plataformas no solo han modificado nuestra relación con la televisión; también le han dado la vuelta a la forma de presentarla.

Cuando se estrena una temporada de algunas de estas series (caso de Stranger things 2 o Narcos, en Netflix), llega a nuestro dispositivo completa, de forma que, si quisiéramos, podríamos consumirla de una sentada (en este punto hay que decir que algunos lo hacen). Lo habitual es vérsela entera en un atracón de fin de semana. Lo cual nos lleva a preguntarnos: ¿para qué demonios sirven hoy en día los episodios?

Rebobinemos a la tele tradicional, a los tiempos de Los Serrano o incluso House. Los episodios eran (y siguen siendo) obligados, ya que las parrillas de los canales de toda la vida están configuradas por bloques de duración limitada ocupados por informativos, películas, magacines y, también, series. Dado que es inviable que uno de estos canales emita de golpe una temporada completa de una serie, emite cada semana un episodio.

Pero esto ha cambiado. Cuando Netflix sube a su plataforma la temporada que estabas esperando, nada te impide tragártela del tirón. Por la misma regla de tres, nada impediría a Netflix presentar cada una de estas series como “películas de ocho horas”, porque no alteraría en absoluto la forma de consumirlas: ya las estamos viendo en sesiones de muchas horas, parando cuando nos da la gana. Y, sin embargo, la división tradicional por episodios subsiste (de momento).

Hemos querido indagar en por qué esto es así, y lo primero que hicimos fue lanzar la pregunta en Quora, el portal en el que tú propones una pregunta y gente que se supone que sabe del tema responde. De entre todas las respuestas, dos parecen sensatas. Kahlid Elijah Tapia, actor estadounidense que vive en Seúl y ha trabajado en varios éxitos de taquilla surcoreanos, cree que, a los espectadores, los episodios nos facilitan la vida.

“Esta es una gran pregunta”, escribe, lo que nos convence de que no estamos planteando una monumental chorrada. “Aunque la mayoría de los usuarios de Netflix habitualmente consumen una serie en un fin de semana, tener episodios diferentes nos da a la audiencia la oportunidad de descomponer la serie. Por ejemplo, es más fácil recordar que cierta escena que te gustó estaba en el episodio 4. La razón por la que disfrutamos viendo un programa de televisión es porque podemos tener la oportunidad de encontrar esas escenas/momentos que resonaron en nosotros con firmeza”.

Peter Denyer, un tipo que se define como experto en temas audiovisuales, opina que también les hace la vida más fácil a los guionistas. “Dividir la historia en episodios es conveniente para escritores y espectadores”, responde. “Los saltos de episodios permiten los clímax de suspense, incluso cuando los guionistas saben que muchos espectadores van a ir rápidamente a la resolución. Para los espectadores es más conveniente saber dónde están las pausas naturales, tanto para seguir el ritmo de la historia como para las perspectivas de administración del tiempo”.

Para saber si de verdad los guionistas necesitan estructurar su trabajo por episodios, se lo preguntamos a una de verdad. Bárbara Alpuente, guionista de Cuéntame, Doctor Mateo o Allí abajo, responde así: "Existe una estructura de tres actos que nos facilita la escritura, pero que también facilita el visionado de la serie. En una película de ocho horas tendría que haber también puntos de giro cada cierto tiempo que marcaran los actos, y de alguna manera se acabarían haciendo capítulos aunque no se llamaran así. Es difícil que cualquier trama aguante ocho horas de tensión, hay que dosificarla y para eso existe una estructura universal, por supuesto no obligatoria, pero bastante eficaz".

Es decir, que los guionistas no conciben su trabajo sin esa división narrativa y los espectadores, aunque difícilmente nos limitamos a los 48 minutos de duración en una sesión única, nos perderíamos sin episodios. Y en Netflix siguen apostando por ellos: entre otras cosas, porque de lo contrario una serie ya no sería una serie.

 


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