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Kilian Jornet nos demuestra que llegar a la cima deseada es un sueño posible

Él lo ha conseguido

Kilian Jornet nos demuestra que llegar a la cima deseada es un sueño posible

Kilian Jornet no es uno de esos nombres que oímos todos los días en la tele. Ni de esos vips que se pasean por las alfombras rojas.

Él es más bien un joven que sin demasiado ruido ha logrado cumplir un sueño que ha demostrado que proponerse un reto y luchar por él tiene su recompensa.

Tiene 30 años y la montaña es su vida. Con sólo cinco años ya había ascendido picos que muchos adultos no conseguirían alcanzar. Fue el principio de una carrera forjada a base de retos.

Con 10 años completó la travesía integral de los Pirineos y ya es seis veces campeón mundial de skyrunning y tricampeón mundial de UTMB (Ultra Trail del Mont Blanc).

Pero llegó un momento en el que se quedó si metas. “Aún no tenía 25 años y la lista de carreras con las que soñaba participar y ganar algún día ya estaba completa", explica. Era momento de buscar algo más.

En esa idea de plantearse nuevos objetivos nación Summits of my life, un proyecto personal que consistía en intentar establecer los records de ascenso y descenso de algunas de las montañas más emblemáticas del planeta culminando con el Everest.

Comenzó en 2012 y ahora resume su aventura en un libro que recoge las reflexiones y fotografías de una aventura vital que le ha convertido en mejor persona si cabe.

Trabajo en equipo, espíritu de superación, respeto a la naturaleza y valores humanos son la clave de todo este proyecto que ha ayudado a forjar un mito.

“De eso trata Summits of my life: de estar abiertos, de explorar y buscar nuevas maneras de vivir, de aprender y de absorber, de compartir y de descubrir juntos”, asegura.

Retos pendientes

De las seis cimas que se propuso, consiguió todas menos una. El Everest le costó tres intentos. Elbrús, el pico más alto de Europa, no lo consiguió, pero no importa, lo intentó.

“Decidimos que si se presenta la oportunidad de hacer un nuevo intento para alcanzar la cima, perfecto; si no, nos quedaremos en el refugio. Una semana después de nuestra llegada, es la montaña quien decide. Hay que aceptar que ella es más fuerte que nosotros”, escribe en su libro.

Espíritu solidario

El 25 de abril de 2015, dos días antes de partir a Nepal donde estaba su último objetivo: El Everest, un terremoto de 7,8 grados sacudió el país.

“Ya no pensamos en subir el Everest, sino que sentimos la obligación moral de ayudar en todo lo que esté a nuestro alcance”, asegura. Y allí se fueron a echar una mano.

“En medio de desprendimientos de rocas, vemos casas absolutamente destrozadas, con todo tipo de objetos personales esparcidos por el suelo. Es desolador”, asegura.

En aquella ocasión no fue posible la ascensión pero volvieron en dos ocasiones más hasta que lo consiguieron.

El fin y el principio

Concluir este proyecto no le ha dejado vacío, más bien todo lo contrario, le ha llenado de experiencias vitales y valores sólidos que le permiten seguir soñando.

“Estos cinco años han supuesto récords, pérdidas, reencuentros, vivencias, abrir la mirada a nuevas perspectivas. Decía que es triste cuando los sueños se hacen realidad, que queda un vacío, pero en este caso no ha sido así, porque los mejores sueños, cuando se cumplen, te abren las puertas a nuevos sueños que antes no podías imaginar”, reflexiona.

Seguro que ya tiene nuevas metas en mente y siempre con su decálogo presente. Un conjunto de valores que hacen que todo esto sea posible.

decálogo de valores de kilian jornet

Lucharemos por nuestros sueños.

Tomaremos riesgos y seremos libres para tomar nuestras propias decisiones.

No miraremos el pasado y los obstáculos que no hemos superado sino el futuro y los retos que tenemos por delante.

Viviremos con lo que necesitamos para poder ser lo más humanos posible.

Antes que corredores, alpinistas, esquiadores o deportistas, somos humanos.

El fracaso es no intentarlo o no disfrutar del camino.

Iremos a la montaña sin ayudas externas, con humildad, sin querer ser superiores a la montaña.

Seguiremos un camino ecológico en el que no dejaremos más que nuestras huellas, que borrará el viento.

Lo haremos con responsabilidad, sin abandonar el camino ni esperar que nadie nos felicite.

Intentaremos forjarnos en sueños, emociones y sentimientos.


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