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Crónica de una primera vez: De Poetas, trucos finales y noches eternas

Crónica del conciertazo de Love of Lesbian en Barcelona con LOS40

Siempre hay una primera vez para quedar con tu crush, para dejarle tu número al camarero del bar donde desayunas y también para estrenarte en un concierto de Love of Lesbian. Las primeras veces son excitantes y sientes como la adrenalina se te dispara por lo que vas a vivir.

Esas emociones son las que se amontonan por ver el final de gira de El Gran Truco Final que se despide en Barcelona después de haber llenado recintos por infinidad de ciudades de nuestro país y al otro lado del Atlántico.

Los móviles ya marcan la hora, las luces se apagan y los magos empiezan a aparecer en escena entre aplausos. Cogen sus guitarras, se presentan ante la batería y los teclados para dar comienzo con “Cuando no me ves” uno de los himnos de su último disco.

Las primeras palabras de Santi Balmes son sinceras “Esto no es un concierto, esto es una reunión de amigos” y la euforia contenida se desata con “Bajo el Volcán”. El viaje ha comenzado con lo último pero en una fiesta con amigos siempre se recuerdan los rincones dónde solíamos gritar, los seres únicos o años grabados a fuego.

“Esto no es un concierto, esto es una reunión de amigos”

Uno de los trucos de la noche se descubrió cuando Iván Ferreiro entonó al piano la celebre 1.999. La solidez de uno de los puntales de la música de este país enmudeció a todos pero aún faltaba echar el resto y ahí a su lado se sentó Santi Balmes para el estribillo final y señores la épica ya estaba servida. Otra de las colaboraciones fue con Martí Perarnau, el jefazo de la banda Mucho, que nos dio caña con I.M.T.

Así nos prepararon la llegada de la colosal “Algunas plantas” con globos gigantes incluidos en la que la pista se convirtió en palabras de Balmes en un “parque infantil indie-adulto” y su estelar “Club de fans de John Boy” donde todos coreamos hasta la afonía.

Era la noche final de la gira y venía con cumpleaños del líder “no se podía pedir mejor fiesta que esta” dijo Balmes. Ahora ya si las cartas estaban encima de la mesa con la adictiva “Toros de la Wii” o el buque insignia de todo lesbiano “Incendios de Nieve”.

Llevábamos 3 horas de show y el truco final iba a ser descubierto: era El Poeta Halley que nos encontró para decirnos que las noches sí pueden ser eternas. Y a brillar.


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