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    Jorge Ruiz: “La gente quiere divertirse porque necesita evadirse y huir”

    Hablamos con él de emociones

    Jorge Ruiz: “La gente quiere divertirse porque necesita evadirse y huir”

    Ya sabíamos que escuchar las canciones de Maldita Nerea iba más allá de un momento de relax y distracción. Es innato en él, Jorge Ruiz nació para cuestionárselo todo y transmitir sus reflexiones a los demás.

    Ahora también lo hace a través de la escritura con la publicación de su primer libro: Bailarina, una estrella abriendo camino.

    “Me he planteado si soy un músico que escribe o un escritor que canta”, asegura y eso es porque le ha cogido el gusto a esto de la literatura.

    Su debut es aparentemente un cuento corto sobre sentimientos, fácil de leer. Pero es sólo en apariencia porque esconde mucho más. Llegar a ese fondo es complicado aunque él insista en lo contrario.

    Claro que después de charlar con él un buen rato, uno acaba entendiendo que tenemos una especial facilidad para complicarlo todo y que basta con quitarse un poco de ruido para ver las cosas de otra manera.

    Al final, basta con tener claro que todo se vertebra a través del amor y él lo sabe y lo cuenta. Y lo mejor de todo, lo transmite.

    “La propuesta original de la editorial era hacer un libro sobre las emociones”, explica, “me dejé llevar para que fuera algo o más auténtico y original posible y exigí que fuera muy sencillo y de ahí que parezca un cuento moderno, que algunos se atreven a llamar novela y que para mí es una fábula”.

    Hablas de bailarinas, buscadores de bailarinas y dices que es muy sencillo de entender pero a mí me cuesta…

    Es algo tan sencillo que es difícil de ver porque nos complicamos mucho la vida y que conste que con esto no te estoy llamando complicada.

    La bailarina es el lado femenino del cerebro y el buscador es el lado masculino. Yo tengo mi bailarina y si la saco a bailar, me irá mejor. Igual que tú tienes tu lado buscador que se encarga de las cosas de tu lado masculino. No tiene nada que ver con la sexualidad y tú lo utilizas en función de tu propio interés.

    Es algo fácil de entender pero no nos lo explican de pequeños. Prefieren explicarnos la fotosíntesis de una planta antes de decirnos que nuestro cerebro tiene dos polaridades. Es un poco absurdo pero es así.

    Este libro al final señala que las dos partes son igual de importantes y necesarias y tienes que rescatarlas cuando proceda. El problema es que la sociedad moderna está vencida hacia esa polaridad masculina.

    Lo que viene a reflejar tu fábula es que al final todo es una cuestión de amor, ¿no?

    Principalmente de amor propio. Hacemos todo el rato lo contrario a lo que es el amor propio. Es como si tienes una pareja y le estás diciendo todo el rato que la quieres pero luego no la haces ni puñetero caso.

    Yo esto lo entendí viendo a los niños actuar. Un niño pequeño que empieza a comprender sabe perfectamente lo que quiere, sabe con quién sí y con quién no, no tiene reproches, más que ‘quiero esto y si no lloro’, pero expresa lo que siente. Eso lo vamos perdiendo y esa conexión emocional que tiene que ver más con la bailarina que con el buscador.

    Llegar a estas conclusiones supongo que te ha llevado muchas horas de reflexión…

    He sentido qué es eso del amor dividido, eso de no puedo vivir sin ti… esto lo he sentido y sé de lo que hablo. Una vez que he encontrado la paz interior conmigo mismo, una persona con la que compartir la vida y lo tengo todo mucho más claro, con esa humildad me atrevo a contarlo sin ningún interés de aleccionar.

    En tu fábula dices que el dolor nos permite distinguir lo accesorio de lo esencial, así que, en cierta medida es necesario sufrir.

    Es totalmente necesario, lo entendí hace 5 años con el nacimiento de mi segundo hijo porque mi chica decidió dar a luz en casa. Es una experiencia que por escogerla nos han dicho de todo, como si fuéramos extraterrestres, cuando la humanidad lleva millones de años haciéndolo, no somos los primeros.

    Después de la experiencia del primero que, en principio había sido un parto super positivo, que no fue así, luego decidió tener los otros dos en casa. La naturaleza le ha dotado con el poder de dar a luz y no se lo quería perder. Cuando te lo explican bien lo ves de otra manera.

    Hablas mucho de miedo: no es bueno ni malo, ¿entonces?

    En abrazo de amor y miedo lo que explico es que la emoción básica es el amor. Yo he estudiado mucho esto de las emociones y lo he entendido por mí mismo y los niños. Para mí existe el amor y el no amor.

    El amor tiene que bailar con el miedo. Para proteger tu vida el miedo está presente, es el miedo intuitivo y es necesario para el amor. Todo lo demás son distorsiones de ese miedo.

    Lo que queda claro es que el mundo de las emociones es complejo y nadie nos enseña a gestionarlo, ¿no?

    Un día escuché a hablar a un escritor sobre este tema y no me podía creer lo que decía. Nuestra educación viene de Descartes y si tú googleas la vida de la hija de Descartes, que era un genio, te darás cuenta de que eso de ‘pienso luego existo’ ha marcado todo el racionalismo y de ahí ha bebido toda la educación posterior, y estamos hablando de un absoluto incapaz emocional. Un señor que no era capaz de gestionar su vida emocional, sobre todo a raíz de la muerte de su hija. Se fabricó una muñeca y la hacía pasar por ella y de ahí venimos.

    No se entiende que eso no esté en las escuelas y en las familias.

    Cuando descubres esto siendo músico y te das cuenta de que el 99% de las canciones están escritas desde ahí, desde el niño solo que no ha sido querido y sigue diciéndole al otro (a la pareja) ‘quiéreme, no me abandones, no me dejes solo’... Toda la historia de la música viene de ahí.

    Gente que no ha podido encontrar ese equilibrio, y yo he escrito desde ahí y sé de lo que hablo, y todo el rato hablando de lo mismo. Eso es una maravilla porque nos identificamos y eso pero ‘chico, madura un poco’.

    Entonces tú que has encontrado ese equilibrio, ¿eres un rara avis?

    No lo sé. Lo que es raro es que se comprenda. Cuando sale Mira dentro es filosofía, algo que no le interesa a nadie y, sin embargo, me acuerdo de un Primavera Pop en el que la plaza entera la cantaba. Chavales de 12 y 13 años. Lo que pasa es que el mensaje no es tan extraño pero lo vemos lejos porque estamos desconectados. Es un poco lo que trata de contar el libro. Parece que está super lejos y de repente no puedes resistirte al chocolate que es como una incitación a las emociones.

    Pero pese a que tú has encontrado otro punto de vista para contar las cosas eso no invalida el del resto de músicos, ¿no?

    No, pero contar siempre las cosas desde el mismo lado no explota todo tu potencial. Los artistas son muy generosos porque se vacían y comparten y eso está muy bien pero ‘chico, cuéntame algo bonito’, que se puede hacer.

    Bueno, ahora mismo que la tendencia mundial está marcada por el baile, el placer de la cadera (lo hablaba el otro día con una bailarina y una persona que tiene mucho que ver con las energías), el centro de gravedad está en la parte más reproductiva. Son ritmos quebrados y los criticamos por machismo pero no, lo que la gente quiere es divertirse porque necesita evadirse y huir y es un momento histórico porque hasta los anglosajones están comiéndose el castellano y bailando con lo latino.

    Y desde tu punto de vista, que parece opuesto al del resto de los mortales, ¿eso es bueno o malo?, ¿el reggaeton nos está haciendo más bien o mal?

    No juzgo. Pero lo cierto es que lo que está haciendo lo está haciendo a nivel mundial. No estoy diciendo que el reggaeton sea bueno o malo pero sí me planteo si huir es la respuesta adecuada a lo que está pasando. Huir, todo el rato huir, no. También va paralelo al consumo de estupefacientes y alcohol, que también ha subido.

    Está claro que es una huida que se extiende a muchos ámbitos, no solo a la música.

    La música no puede pagar el pato. Pero es tan relevante…y qué casualidad que disparan a los que más venden. Habrá cosas criticables pero yo crecí escuchando La mataré de Loquillo y no he matado a nadie y sonó en LOS40. Ahora hay muchos ojos mirando al mismo sitio en lugar de mirar a un lado que es lo importante: ¿Por qué está tanta gente huyendo y de qué?

    Pero supongo que entiendes esa necesidad de evasión en los tiempos que corren.

    La entiendo y es fácil buscar culpables para eludir tu responsabilidad y por eso la culpa es del que programa, del que legisla, del vecino… pero mi culpa, nunca. Primero, la culpa no existe y si hablamos de la responsabilidad, ‘chico, tú también lo estás bailando’.

    En el libro dices: ‘Solo puedes ser quien eres’, entonces, ¿no crees que la gente pueda cambiar?

    Ser quien eres no es una opción viene de serie y eso hay que respetarlo. Otra cosa es la cultura que adquieres. Lo que no puede ser es que no escuchemos lo que uno trae de serie.

    A veces cuesta distinguir lo que es de serie de lo que es adquirido…

    No es tan complicado. Cuando terminé logopedia hice magisterio e hice las prácticas en un aula de infantil. ¿Has visto Poli de guardería? Pues igual. Me dejaban solo y yo no entendía nada pero cuando te relajas ese caos que tienen los 30 niños es super armónico siempre y cuando sepas captar la atención y dirigirla. Yo aprendí a hostias. Cuando veía a las maestras te dabas cuentas de que ellos ponen centros de interés y los niños se sienten escuchados.

    Cuando pasan a primaria a los niños se les da el contenido hecho y sólo se les pregunta con un examen y ahí empezamos a perder la conexión. No importa lo que tú quieras decir sino el examen y ahí está el problema.

    En la música está eso de si quieres vender o no vender pero tú quieres honrar tu historia y contarla y desde ahí es desde donde escribo y por eso me siento conectado. Se puede hacer.

    De todas formas, eso de ser quien eres es muy complicado en un mundo en el que las redes sociales imperan y nos convierten en alguien que no somos.

    Cuento una historia a partir de ese formato y cuento lo que quiero y la intención es agradar y no lo critico pero lo que veo difícil es gestionar el nivel de ruido que hay, tanto el que expones como el que no cuentes. Es un gran problema que hay con el exceso de información, el ruido.

    Ahora que estamos viviendo esto que está pasando en Estados Unidos con el acotamiento de la red y que ha pasado desapercibido en las noticias pero que es muy heavy. Es como querer ponerle puertas al cielo.

    Bueno, pero se ha dejado pasar un poco por alto porque se ve como algo improbable, ¿no?

    Pero con un tipo como este… es increíble.

    Aseguras que en apenas 4 o 5 minutos las canciones suelen removerlo todo, especialmente los sentimientos… pensar así te aporta un grado de responsabilidad muy fuerte como creador, ¿no?

    Al principio lo miraba así y me daba más vértigo pero ahora lo veo como una responsabilidad con mi don, hacer canciones y conectar y… honrarlo.

    Bailarina era una canción que llevaba buscando años y tuvo que nacer mi hija para que llegara y fuera algo tan transparente para mí. Me vacié y curiosamente ha superado nuestros límites que estaban marcados por El secreto de las tortugas como canción bandera. Ahora nos está pasando con Bailarina.

    Esa responsabilidad la veo colmada cuando sucede eso, cuando el consumo de algo que habla del lado emocional, no de amor y desamor que es lo más manido del pop, hace llegar el mensaje.

    Al final lo tuyo aparte de ser un decálogo de recomendaciones para lidiar con nosotros mismos es una historia de amor romántica, en el fondo eres un idealista del amor, ¿no?

    Totalmente como cuando lo era cuando tenía 14 años y decía que quería tener una historia de amor para toda la vida y me miraban como si fuera Alf.

    Es lo que tengo, al final me enfoqué y lo conseguí. Quiero pensar que si siembras una semilla de manzana en tu jardín y lo riegas, al final nace el manzano. Te puedes perder, yo también he tenido mis historias, y como sé lo que es perderse, puedo hablar desde ese lugar: ‘Esto existe y no es una utopía’.

    En el caso de los personajes no tenía ni la más remota intención de que se liaran.

    Menos mal…

    Pero al final, como llegué virgen a la última parte, sucedió y lo dejé.

    'Dejar de esperar es hacer que todo empiece.' Hoy es el día, os presento a Valeria y a Bailarina.

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    ¿Te has llevado sorpresas en esta nueva faceta?

    Se compran el libro chavales de 12 y 13 años y me dicen que se sienten identificados con Valeria pero todavía más con Mara.

    También flipas cuando un chaval te dice, ‘me ha flipado la historia de amor y miedo’ que no es más que mi intento de explicar el origen del universo. Cuando lo escribí tuve que bajar a la cocina porque no podía creer que lo hubiera escrito de una manera tan simple. Tuve que llamar a mi hijo y le dije, ‘a ver Noa, a ver si entiendes esto que es muy complicado. Amor y miedo bailan juntos. Si miedo se aleja de amor, amor se hace pequeño y miedo se hace muy grande’. Me dijo, ‘no papá, se entiende perfectamente, no es tan complicado’.

    Te han salido niños muy listos…

    No, aquí la capo es la madre. Si la conocieras entenderías muchas cosas.

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