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    El televoto, las semifinales, el mal fario portugués y otras curiosidades de Eurovisión

    La de anécdotas que esconde el glorioso certamen, madre

    Eurovisión da para mucho. No veas, con la pila de años que lleva. Un certamen capaz de aglutinar frente a la televisión a la vez a toda la comunidad gay internacional, a un jubilado moldavo o a un bufé de abogados (que nunca los hemos probado pero deben estar deliciosos así todos dispuestos sobre una mesa para que la gente vaya cogiendo al tuntún) no puede ser moco de pavo. No hay edad, sexo, condición, género, ingresos o tribu urbana que te separe del fenómeno eurovisivo.

    Tantos años en la brecha musical dan para mucho, tantas nacionalidades que convergen con la fiesta como telón de fondo hacen de este certamen un delicioso conglomerado que estamos dispuestos a desgranar mediante las curiosidades más relevantes a lo largo de la historia del Festival con más solera de Europa. Una especie de “¿Sabías que…? en versión eurovisiva. Para que ustedes lo gocen sin mesura. A lo loco.

    El mal fario portugués

    Sí, este año nuestros queridos vecinos tienen el fregao de organizar tan multitudinario evento, gracias a Salvador Sobral y una balada que emocionó al continente entero. No suele ser habitual, ya que Portugal hasta el año pasado tenía el dudoso honor de ser el país que más veces había participado sin ganar nunca el certamen. También, desde su debut en 1964, sólo han conseguido meter siete canciones entre los diez primeros. Ojalá la victoria de Sobral sea un antes y un después para nuestros hermanos, y pasar de ser losers a ser solo lusos.

    Lo de las semifinales

    Pese a que en los últimos años sea una constante, no siempre ha habido semifinales. De hecho, comenzaron a raíz del creciente interés por participar de los estados soviéticos tras su fragmentación, a principios de los noventa. Para todos estos países del este comenzó haciéndose una preselección o una ronda preliminar. Finalmente, o más bien semifinalmente (sonido de batería y mirada ad infinitum de esas de después de hacer una broma chunga) en 1997 los 25 participantes con mejor media serían los que disputarían la final. España estuvo a puntísimo de no clasificarse, por lo que dos años después se sacaron de la manga una pequeña licencia, creándose el llamado BIG FIVE, por lo cual los cinco países que históricamente han dado más dinero a los organizadores de este evento, UER, quedan siempre clasificados de forma automática para la gran final. Se trata de Alemania, España, Inglaterra, Reino Unido y Francia. Codeándonos con los pudientes ahí, míranos, todo estiraos.

    Eurovisión en España

    Nuestro país, pese a haber ganado el certamen en dos ocasiones (en años consecutivos) , solo ha sido la sede en uno de ellos. Cuando ganó Massiel con su ya legendario Lalala, al año siguiente el festival se celebró en Madrid. Aquí, en 1969, se produjo un cuádruple empate a la cabeza entre la propia España, en la desgarrada voz de Salomé, pero también con la presencia en lo más alto del podio de Francia, Reino Unido y Holanda. Mediante un sorteo se dictaminó que Holanda sería el destino de la edición de 1970. Una edición, por cierto, de lo más descafeinada, ya que a muchos países no les gustó eso de que ganaran cuatro países, les olió un poco a tongo-chamusquina y acabaron bajándose del barco. Además: los españoles que ganaron Eurovisión.

    Orquéstame, rápido. Ahora ya no

    Hasta 1973, impepinablemente toda la música que sonaba tenía que ser interpretada en directo mediante una orquesta. A partir de ahí se produjo una especie de vacío legal, donde los sonidos pregrabados (salvo voces, tanto principales como coros, que a la fuerza tienen que ser en directo). convivían con gente con instrumentos sobre el escenario en una extraña armonía. En 1999 fue el año en el que finalmente se dijo adiós a la música en vivo, y desde entonces están prohibidos los micrófonos apuntando a los instrumentos que hay sobre el escenario. Cómo cambian las cosas.

    El que más ha ganado

    Irlanda es el país con más victorias, algo que en los últimos años se antoja más complicado que si el Levante gana la Liga. Siete veces han ganado, que no es expectoración mucosa de ave de corral (AKA moco de pavo) . Es más, uno de sus representantes lo ha hecho en tres ocasiones, dos como cantante principal y otro como compositor. Es Johnny Logan, aunque desde hoy mismo le puedes llamar “El rey de Eurovisión”. Suecia, Francia, Luxemburgo y Reino Unido le siguen, todas ellas con cinco entorchados.

    Lo del televoto

    En las primera edición de Eurovisión, cuando todavía se llamaba Grand Prix de Eurovisión pero ahí no había rastro de las vaquillas ni de Ramontxu ni de un triste don Tancredo por ningún lado, la votación era secreta mediante un jurado designado a tal efecto. En 1957 se instauró el voto telefónico, y posteriormente el voto por satélite, que es el vigente en nuestros días. Concretamente un voto mixto, mitad voto telefónico y la otra mitad deliberada por un jurado de expertos escogido por cada país.

    Premio Bárbara Dex

    Eurovisión y la horterada máxima han ido de la mano como dos ancianos alimentando a una bandada de palomas en mitad de un parque. Pero en 1993 la candidata belga, Bárbara Dex, se le fue un poco de madre el asunto portando un vestido beige horrendo que hizo que cuatro años después los eurofans empezaran a entregar fuera de concurso el premio Bárbara Dex al outfit más imposible. Nosotros tenemos el dudoso honor de haber ganado una edición este galardón, en 1999. La culpable fue Lydia y su esperpéntico vestido de Agatha Ruiz de la Prada.

    Los tres minutos

    En origen, las canciones podían tener la duración que les saliera del sacrosanto perineo, pero hubo un suceso que lo cambió todo. En 1957 Nuncio Gallo, representante italiano, se marcó una turra de más de cinco minutos. Los organizadores se dieron cuenta de que aquello era un sindiós y dejaron el límite en los tres minutos actuales. Mucho más llevadero.

    ¿Qué carajo pinta Israel aquí? ¿Y Australia?

    Pues básicamente, porque hay un resquicio legal. En el concurso musical está estipulado que puedan participar los miembros activos de la UER, tanto los que están dentro del consejo de Europa como los que pertenezcan al Área de Radiodifusión Europea, que comprende límites mucho más allá de lo que tenemos en mente cuando pensamos en el viejo continente. Lo de Australia es diferente, porque no se encuentra dentro de este límite pero fue invitada en 2015 después de haber demostrado una gran devoción por el certamen. Clica aquí si quieres saber más sobre el tema.


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