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    Dragon Quest XI: Ecos de un Pasado Perdido

    Si un RPG tiene que llamar tu atención este año...

    Dragon Quest XI: Ecos de un Pasado Perdido

    En tan sólo unos días tendremos a nuestra disposición la última entrega de una de las sagas más longevas de la historia.

    El primer Dragon Quest vio la luz a finales de los 80, creado por Enix, que pasados los años se uniría a Square, creadores de Final Fantasy, para así tener dos gigantes del género bajo candado.

    Por estos lares, sin embargo, no disfrutamos de un Dragon Quest hasta la salida del "Periplo del Rey Maldito", la octava entrega, allá por el año 2006 para PS2.

    Después de aquel más que recomendable juego han ido saliendo varios 'DQ' más para portátiles y dispositivos móviles, pero este "Ecos de un pasado perdido" es el primero de corte clásico en salir para consolas de sobremesa (Dragon Quest X fue un MMORPG, así que no lo contamos).

    Dragon Quest XI quiere añadir más gloria a la saga, y con sus preciosos escenarios, un interesante sistema de combate y una historia atractiva, tendremos un juego que puede ser disfrutado por toda clase de jugadores, teniendo detalles de obra maestra salpicados en su conjunto.

    La historia empieza con nuestro protagonista, un chico de 16 años viviendo tranquilo en su poblado. Un día, uno de los niños desaparece y en su rescate nos vemos obligamos a usar un poder desconocido que emana de nuestra mano.

    Aparece una marca que según los sabios de la aldea, es la del elegido, la reencarnación del héroe que una vez salvó al mundo de la destrucción. Esos sabios nos mandarán en una misión a ver al Rey, que está esperando la llegada de aquel que volverá a salvarlos de la tragedia.

    Dragon Quest XI: Ecos de un Pasado Perdido

    Si, Dragon Quest XI no inventa la rueda con su argumento, pero la historia va creciendo en interés poco a poco y os mantendrá enganchados hasta el final. Casi todo lo que podemos hacer en el juego pertenece a la trama principal, no notaremos que se está alargando de forma innecesaria, hasta pasar de las 60 horas de juego.

    Viajaremos por verdes bosques, montañas escarpadas, valles nevados y secos desiertos, encontrándonos todo tipo de personajes por el camino, dando forma a una completa aventura.

    El grupo va creciendo en número conforme avanzamos, como todo juego de rol que se precie, y todos los personajes han recibido una personalidad definida y tienen un objetivo que cumplir dentro del gran plan final. Nos costaría eliminar uno sólo sin que el conjunto se resintiese, la verdad.

    Siguiendo el esquema de RPGs clásicos, el sistema de combate es por turnos. Nos moveremos por el mapeado viendo los enemigos, y al estar lo suficientemente cerca entraremos en batalla (por supuesto, si lo hacemos por su espalda o sin que nos hayan visto obtendremos un bonus de daño). Una vez en combate, a pesar de ser fiel al sistema de turnos que acostumbran a tener este tipo de juego, existe una ligera libertad de movimiento para el personaje, algo similar a lo visto y jugado en Ni No Kuni 2.

    En combate, cada personaje puede equiparse dos tipos diferentes de armas (espada y escudo por ejemplo), e incluso blandir un par a la vez (dos espadas u otras combinaciones del estilo).

    El sistema de habilidades nos deja elegir diferentes caminos, desbloqueando nuevas técnicas, incrementando estadísticas y mucho más. Puedes moldear el grupo como tú quieras, con los típicos sanadores, tanques y los que tengan que hacer el daño de verdad.

    Los hechizos están en cantidad limitada, pero gracias a esto no hay decenas que sobren, como suele acabar pasando normalmente en casi todos los juegos de rol.

    Una de las novedades del juego es que podremos montar ciertas criaturas una vez derrotadas, por ejemplo después de vencer a un esqueleto podremos usarlo para escalar paredes, o usar un ave voladora para superar ciertos obstáculos del terreno. Square-Enix no nos descubre la pólvora con ello pero son novedades en la saga.

    El aspecto gráfico de Dragon Quest XI está muy cuidado, parece un anime que cobra vida. Todos los paisajes derrochan color. Por supuesto, como lleva pasando durante 30 años, los diseños corren a cargo de Akira Toriyama, el padre de Dragon Ball, y seguramente podréis ver personajes muy parecidos a los de todas sus obras a lo largo del juego.

    Dragon Quest XI: Ecos de un Pasado Perdido

    Los caminos del buen RPG han querido que, aparte de la que analizamos en PS4 y la futura versión de Switch (todavía sin fecha), exista también una versión para 3DS con un estilo gráfico adaptado a las posibilidades de la portátil de Nintendo, con un fuerte toque retro que invita a la navegación bidimensional y un resultado bastante bueno, para que engañar... La parte mala de este apunte es que, muy probablemente, el lanzamiento de juego en occidente habría quedado descartado.

    Dragon Quest XI: Ecos de un Pasado Perdido

    El sonido cumple también, tanto los efectos como las composiciones están muy bien elegidos, y acabaremos tarareando alguna de las pistas con total seguridad.

    Además, cuando por exigencias del guión han de ser sombrías en las batallas o emocionales en las escenas de video, lo consiguen. El único punto negativo es quizás el reducido número de canciones presentes para un juego de tanta duración.

    Como veis, pocos peros le podemos sacar a Dragon Quest XI, un juego entretenido, largo y donde no faltan las sorpresas y giros típicos del género. Si alguna vez han llamado tu atención los J-RPG, te va a tocar abrir la cartera esta vez...

    Y lo de la portada reversible...¿qué?

    Dragon Quest XI: Ecos de un Pasado Perdido


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