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    Andrés Pascual, de sonar en LOS40 a escribir bestseller

    El último, ‘A merced de un Dios salvaje’

    Andrés Pascual, de sonar en LOS40 a escribir bestseller

    @andrespascualphoto / Instagram

    Andrés Pascual es uno de esos autores que viven de la literatura fruto de sus experiencias como viajero. Ha recorrido medio mundo y eso le ha permitido ambientar sus novelas en lugares exóticos. Historias que se han traducido en países, tan dispares, como Italia, Portugal, Brasil, Rusia o Bulgaria.

    Su última, A merced de un dios salvaje, sin embargo, nos sitúa a La Rioja, su tierra. Esa misma que Malú promocionaba en uno de sus últimos vídeos.

    Y hablando de música, él también tiene su pasado en este terreno. Pianista de formación clásica, tuvo un grupo de rock que sonaba en LOS40 y otro con el que continúa haciendo versiones. Y si tiene que hablar de algún artista que le ha conmovido últimamente, lo hará de Amaia Romero.

    Él pudo haber seguido en este mundo musical pero optó por la abogacía y, más tarde, la literatura y, la verdad, es que no puede quejarse de los resultados. Se define como un hombre feliz y tiene una filosofía de vida para conseguirlo que comparte en conferencias y charlas.

    Su nuevo trabajo es un thriller que nos relata la historia de un padre que tiene que lidiar con la enfermedad de su hijo y la herencia que va a recibir de la familia de su mujer fallecida con la que no ha tenido relación. Cuando va a La Rioja para cobrarla, todos miran a su hijo de manera rara y es que es clavado a su tío que desapareció cuando era un niño y no se volvió a saber nada de él.

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    A raíz de esta visita se van desentramando situaciones del pasado que habían permanecido ocultas y que marcaron la vida de sus protagonistas.

    Además de escritor eres abogado. Hay una en tu novela, que no sé si será un guiño a ti mismo pero, ¿qué personaje es el que más te ha calado?

    Raúl es el alma de la novela, es el niño, aun cuando el protagonista del thriller es su padre, Hugo.

    ¿Pero el protagonista es Raúl o es su enfermedad, el Síndrome de Dravet?

    Es que somos lo que llevamos con nosotros y lo que hemos bebido. No sólo es el alma sino que fue la chispa creativa. Aunque suene a artificio, te doy mi palabra que es cierto que la novela surgió en un viñedo en el que conocí al Raúl verdadero. Había llevado a unos amigos de Londres que había venido a La Rioja, a conocer unos viñedos y estando ahí vi a un niño que interactuaba de una forma muy especial con su abuelo y, no te puedo decir por qué, pero me quedé contemplándolos. La madre del niño se acercó a saludar a mi mujer porque habían sido compañeras del colegio y me enteré de que padecía esta epilepsia terrible desde prácticamente nació y que sufría ataques prácticamente todos los días y supe lo que era vivir y amar en el reino de la tormenta, que es como ellos llaman al síndrome en sí mismo.

    Es una historia de cuentas pendientes con el pasado que, al final, ¿siempre vuelve?

    No, el pasado no vuelve, el pasado siempre lo llevamos con nosotros. Nos convertimos en esclavos de nuestro pasado y entre lamentos del pasado y lamentos del futuro terrible que nos espera, el presente se nos va.

    El pasado siempre lo llevamos con nosotros

    ¿Qué música has escuchado mientras escribías esta novela?

    No he escuchado ninguna canción porque no me lo pedía el cuerpo. Así como en otros libros he oído hasta la saciedad… de repente me metía con un disco de Tracy Chapman y lo escuchaban trillones de veces o discos de Coldplay, no se, Linkin Park, mucho y con muchas novelas. Yo soy muy de Héroes (del Silencio), cada uno tiene sus vicios ocultos. Pero en este caso me ponía la música después de escribir.

    ¿Y por dónde iban los tiros?

    En este caso necesitaba banda sonora de la naturaleza. Tiene la tormenta como personaje principal, también las hojas de los chopos inclinándose con el viento, tiene mucha agua, mucho río… necesitaba como tocar tierra y el silencio es música en sí mismo porque caben todos los sonidos y las melodías.

    Vamos, que la música es importante en tus novelas…

    Yo siempre escribo con criterios musicales. Todo en la vida tiene que tener melodía, armonía y ritmo. La melodía es la historia que contamos, nuestro propio yo desarrollándose y creciendo y teniendo nuestros altibajos, que sería una línea. La armonía es el acorde que nos acompaña, que es la gente que tenemos alrededor, algunas las cogemos, de vez en cuando viene un acorde disonante y los escenarios que nos envuelven. Y lo más importante es el ritmo narrativo, puedes sacrificar un poquito de melodía y hacer un compás de silencio y prescindir de un acorde y presentar una nota natural sin que nada le acompañe, pero si falla el ritmo narrativo todo se viene abajo. En esta novela he tenido en cuenta estos pulsos musicales.

    Como se nota que la música impera en tu vida.

    Yo empecé a estudiar solfeo con 7 años, y luego hice armonía y la carrera de piano hasta sexto y fue cuando empecé con Catorce de septiembre que estuve girando con vosotros. Mi padre toca el saxo, mi madre canta en un coro y mi hermano era batería aunque es ingeniero pero mi tío y padrino, Chema Purón, ha representado a España en la OTI, ha ido a Eurovisión, quedó segundo con Anabel Conde, ha ganado Viña del Mar, con Gisela, y es una mezcla entre padre y hermano.

    Y con tu tío, que ha ido varias veces a Eurovisión como compositor, ¿habéis hablado de la propuesta de la última edición?

    No, me estoy dando cuenta ahora de que no hemos comentado nada sobre Amaia. Me sobrecogí con la interpretación de Shake it out. El resto me impresiona, pero esa me sobrecogió y tengo muchas ganas de escuchar el disco porque me parece una fuera de serie. El vídeo de Youtube me lo he puesto varias veces y no me lo pongo más porque me entra hasta ansiedad de lo bueno que es. No puedo entender cómo puede ser una interpretación tan perfecta hasta desde la imperfección. Me emociono con esa canción, es de lo más bonito que he oído en mi vida.

    Respecto a Eurovisión me parece una canción mona que me parece que, personalmente, no era para el Festival pero no puedo decir que no me guste porque es una canción dulce.

    Empezaste siendo un niño con formación clásica, sin embargo, acabaste decantándote por el pop y el rock, ¿por qué?

    No me gustaba la música clásica hasta el punto de dedicarme a ella. Me pasé al pop porque me lo pedía el cuerpo.

    Pasaste por varios grupos, con Catorce de septiembre grabaste dos discos, ¿qué te aportó esa época?

    Para mí fue la oportunidad de tocar el cielo con los dedos. Vivimos un momento de la música mágico. Estuvimos grabando en Francia, con productores belgas, durante 42 días en un estudio de Las Landas. Todo el grupo allí. Acaba de salir Barricada de grabar Balas blancas y Tahures Zurdos. Luego llegamos nosotros. Imagínate lo que supondría hoy en día llevarte a seis personas a un estudio durante mes y medio.

    Ahora eso es impensable…

    Recuerdo que con Sony Music teníamos coches ahí, esperándonos para llevarnos a la playa en los ratos libres… eran otros tiempos. Me dio la oportunidad de vivir una época icónica y, sobre todo, de conocer a Ecequiel Barricart, que era el cantante y sigue siendo mi hermano del alma.

    Y si os iba tan bien, ¿por qué lo dejasteis?

    El grupo murió, como tantas bandas de rock and roll, por desavenencias internas y, sobre todo, por una falta de criterio conjunto. No hubo un problema serio sino muchos problemas pequeños que hicieron que cada uno tirase para un lado. Se desvaneció. He seguido tocando con amigos, covers, para pasarlo bien.

    ¿En ningún momento te lo planteaste como una profesión de futuro?

    Grabé prácticamente el disco entero con Ecequiel, un proyecto de ambos y estuvimos con el bolígrafo en la mano para firmar con otra discográfica grande y decidimos no hacerlo. Teníamos la vida encaminada por otro lado, teníamos cierta prisa, profesionalmente hablando con nuestras familias y fue como decir, hemos tocado el cielo con las manos y fue una decisión muy dura pero fue la decisión más racional y menos emocional de mi vida y hoy te puedo decir que fue la decisión correcta.

    Estamos en la era del urban latino. Tú, como rockero, ¿qué análisis harías?

    En realidad tengo alma popera. Grababa con Catorce de septiembre, hago versiones con Animalversion pero escucho pop, mucho más que rock. En la música latina pasa como en todo, que hay muchas cosas que no deberían haber llegado a un estudio de grabación y otras que están fenomenalmente echas como el Despacito. También alguna de Enrique Iglesias, entre otras cosas porque Enrique Iglesias se oye muchísimo en Londres.

    Además de escribir y hacer música, también compartes una filosofía de vida para, aparentemente, logar vivir feliz, ¿cómo harías un resumen de tus principios básicos?

    No solo tenemos el derecho de vivir el momento, el presente, sino que tenemos la obligación de hacerlo. Tenemos una inmensa fortuna por haber venido a este mundo y es nuestra responsabilidad trabajar y salir adelante para ser felices con el añadido de que la felicidad se encuentra en ese camino.

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