¿Qué castigo merece rociar un jet privado con pintura?

Activistas de Futuro Vegetal y Extinction Rebellion llevaron a cabo esta acción en 2023, por la que ahora les piden hasta tres años de prisión. Hablamos con ellos.

Los activistas de Futuro Vegetal y Extinction Rebelion, durante su acción en el aeropuerto de Ibiza.

Los vuelos privados generan controversia. Según organizaciones como Greenpeace, emiten una media de 1,3 kilogramos de CO2 por persona y kilómetro, diez veces más que un vuelo regular y hasta 50 veces más que un viaje en tren promedio en Europa. En líneas generales, el transporte aeroportuario es responsable del 2% de las emisiones globales de CO2,  según la web de divulgación aeronáutica TMAS.

Con todos esos datos en mente, algunos activistas climáticos han puesto el foco en esta manera tan exclusiva de viajar. El pasado 14 de julio de 2023, cuatro de ellos –tres de Futuro Vegetal y uno de Extinction Rebellion Ibiza– rociaron con pintura biodegradable un jet privado en el aeropuerto de la capital ibicenca. Ahora, se pide para ellos una pena de prisión de uno a tres años y una multa económica de 12 a 24 meses. 

Pero, ¿qué fue exactamente lo que pasó? "Entramos en el aeropuerto de Ibiza por un agujero que ya estaba hecho en la valla", recuerda Bilbo Bassaterra, miembro de Futuro Vegetal y uno de los protagonistas de la acción, en conversación telefónica con El Eco de LOS40. "Lo que pensamos que iba a ser una cosa rápida, no lo fue: estuvimos en la pista unos 40 minutos hasta que llegó la Guardia Civil, a la que habíamos avisado nosotras. Es algo que siempre hacemos, por una cuestión de seguridad. En ese tiempo, lanzamos pintura lavable con extintores al jet privado. Siempre escogemos este tipo de pintura, precisamente para evitar condenas: se quita con un poco de agua. 

Apoyo de los bomberos

Ese punto es clave para la defensa: los propios activistas han aportado en el juicio un vídeo en el que se ve cómo los bomberos limpian con facilidad la pintura del avión. "Al día siguiente de la protesta, uno de los bomberos nos escribió por Twitter y nos dijo que a todos les había parecido bien la protesta, que estaban hartos de los mega ricos, y que nos enviaba el vídeo", relata Bassaterra.

"Nos están acusando de un delito de daños, y el vídeo demuestra que no se produjo ninguno"

Gracias a esa prueba, los activistas son razonablemente optimistas. "Nos están acusando de un delito de daños, y el vídeo demuestra que no se produjo ninguno, ni hubo que realizar reparaciones alguna. Además, hasta ahora sólo tenemos una sentencia firme absolutoria y otro par que están recurridas. Pero nunca podemos estar seguras, porque la protesta no está bien vista y se reprime con fuerza".

Los activistas, durante la acción (foto: Futuro Vegetal).

A los hechos se remiten. "Se nos han infiltrado tres policías encubiertos en tres años, se nos ha declarado organización terrorista por parte del Fiscal General del Estado, que luego rectificó, se nos han incautado ordenadores y teléfonos…. Los achacamos a que no somos una organización ecologista como tal, sino un movimiento con una ideología política clara, que se enmarca en el movimiento libertario". 

Cuestión de impacto

Para Bassaterra, las acciones de Futuro Vegetal están amparadas por el derecho a la protesta. "Se trata de tener un impacto, y en ese sentido hacemos lo que sea necesario para que llegue el mensaje que queremos transmitir, siempre y cuando se haga de manera no violenta y sin hacer daño a ningún ser vivo. Pero lo que hacemos se persigue mucho más que lo que hacen otras organizaciones, que a menudo provocan incluso más daños materiales", lamenta. 

Las muestras de apoyo a los activistas no han tardado en llegar. Este martes, una decena de ellos, pertenecientes a Extinction Rebellion, protestaron frente a la sede del PSOE en Ibiza contra la "represión" que sufren los activistas climáticos. Los manifestantes recordaron que los "mega ricos" son los "principales causantes de la crisis climática, cuyos efectos golpean de forma desproporcionada a los países más pobres". "Sus jets privados y sus megayates generan emisiones de lujo que implican destrucción, colapso y sufrimiento", denunciaron. 

Dani Cabezas

Periodista y músico madrileño, fui durante años...