Una psicóloga indica la música que escuchan las personas que presentan estos cinco rasgos de personalidad
Sin embargo, matiza que la música no encasilla

Psicología y música. / Javier Zayas Photography
La música es una de las expresiones humanas más universales. Acompaña nuestras emociones, moldea nuestros recuerdos y, según la psicóloga Silvia Ávala, “es un excelente facilitador emocional”. Pero más allá del gusto, ¿qué dice nuestra playlist sobre quiénes somos?
La conferenciante y divulgadora, explica que los géneros musicales pueden reflejar rasgos de personalidad, estados de ánimo y hasta momentos vitales concretos.
Silvia Ávala señala que existe evidencia empírica que relaciona los grandes rasgos de personalidad con ciertos estilos musicales. “La extroversión se asocia con música más enérgica y rítmica; la apertura a la experiencia, con música más innovadora y compleja; el neuroticismo, con estilos intensos y melancólicos; la responsabilidad, con música más convencional; y la amabilidad, con estilos más melódicos y suaves”, detalla.
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Sin embargo, matiza que la música no encasilla: “Una correlación no significa que todas las personas que escuchen rock sean intensas o rebeldes”. La elección musical depende también del contexto, las experiencias personales y el estado de ánimo.
La importancia de las redes neuronales a la hora de construir los gustos personales
Además, destaca el papel que tiene la música a la hora de activar una serie de sentimientos. Estos sentimientos proceden de "las redes neuronales que se activan cuando tú las estás escuchando que te transportan a experiencias previas", explica Ávala.
En este sentido, subraya la adolescencia como etapa clave en la consolidación de las preferencias. “La música que escuchábamos en la adolescencia nos gusta más porque coincide con la etapa en que se formaba nuestra personalidad y nuestro sentido de pertenencia al grupo”, explica.
La música también cumple una función social y de identidad. “Muchas veces la utilizamos para marcar quiénes somos y con qué grupo nos identificamos”, señala Ávala. Este fenómeno es especialmente visible en la adolescencia, donde la estética musical y el grupo de iguales influyen fuertemente en la construcción del “yo”.
Esa capacidad de evocar emociones profundas hace que también sea útil en contextos terapéuticos. “Hay estudios muy bonitos con personas con demencia o Alzheimer: al escuchar canciones significativas de su vida, activan recuerdos y emociones”, relata.
Pero el contexto ha cambiado: “Hoy ese grupo también está en las redes sociales, y ahí influye el algoritmo: te muestra siempre lo mismo, limitando la exposición a otros estilos”. Para la psicóloga, este entorno digital puede moldear, aunque no determinar, la personalidad.












