3I/ATLAS: todo lo que se sabe del cometa interestelar y la señal radio detectada
Lo último sobre este misterioso objeto

La NASA. / Kevin Carter
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3I/ATLAS, con la designación oficial C/2025 N1 (ATLAS), es el tercer visitante interestelar confirmado en nuestro sistema solar, después de Oumuamua y 2I/Borisov. Su detección inicial ocurrió el 1 de julio de 2025 gracias al telescopio ATLAS, situado en Río Hurtado, Chile. La confirmación de su origen extragaláctico llegó rápidamente al comprobarse su órbita marcadamente hiperbólica, señal inequívoca de que no está vinculado gravitacionalmente al Sol.
A partir de imágenes de archivo obtenidas por ATLAS y por el observatorio Zwicky hasta el 14 de junio de 2025, se confirmó su órbita y se determinó que pasaría principalmente por dentro de la órbita de Marte, alcanzando el perihelio el 30 de octubre de 2025, a unos 210 millones de km del Sol . Su máximo acercamiento a la Tierra se espera para el 19 de diciembre de 2025, a una distancia segura de aproximadamente 1,8 UA.

La señal radio
La última noticia sobre este misterioso objeto es que el 24 de octubre de 2025, el radiotelescopio MeerKAT del Observatorio de Radioastronomía Sudafricano detectó por primera vez una señal de radio procedente del objeto interestelar 3I/ATLAS, confirmando que no se trata de un engendro tecnológico sino de un cometa activo. Esta señal, identificada como líneas de absorción de hidroxilo (OH) en frecuencias 1 665 MHz y 1 667 MHz, coincide con el comportamiento esperado cuando el sol sublima hielos y produce radicales OH en la coma del cometa.
LOS40
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Este hallazgo representa la primera detección de un espectro de radio en un objeto interestelar, permitiendo por primera vez comparar directamente la composición de 3I/ATLAS con la de cometas del Sistema Solar. Las observaciones complementarias en el ultravioleta realizadas por la misión Swift de la NASA entre julio y agosto habían dado indicios de emisión de OH, lo que junto con la detección en radio refuerza la hipótesis de una actividad cometaria real.
Qué supone este hallazgo
El reconocido astrofísico Abraham ‘Avi’ Loeb ha especulado en medios estadounidense que la trayectoria del objeto podría sugerir un origen artificial. Esto ha avivado rumores y teorías sobre posibles conexiones con inteligencia extraterrestre.
Sin embargo, la evidencia actual apunta a un origen natural. La detección de OH no es compatible con señales artificiales, sino con procesos físicos propios de un cometa cuyo núcleo libera agua y subproductos al calentarse. Además, los parámetros Calibrados (anchura de línea, desplazamiento Doppler) coinciden con los esperados en gas termo-coma natural.
Este cometa representa una ventana única a la química de otros sistemas estelares. Dado que es potencialmente más antiguo que nuestro Sol, se considera un testigo vivo de procesos formativos en otros entornos planetarios.
El estudio comparativo entre sus componentes y los de los cometas del sistema solar puede revelar nuevas pistas sobre la diversidad de sistemas planetarios y la evolución química galáctica. Asimismo, sirve de entrenamiento clave para futuras misiones de interceptación, como la misión Europa ESA Comet Interceptor, diseñada para abordar objetos similares en próximas décadas.















