El lado oscuro de la transición verde: qué es el extractivismo y por qué preocupa a los ecologistas
Mientras arranca la COP30 en Brasil, una nueva coalición internacional denuncia que la fiebre por el litio, el cobalto o el cobre amenaza con repetir el viejo patrón colonial de saqueo ambiental y social.

El extractivismo reproduce las mismas lógicas de dominación que el modelo fósil. / small smiles
La llamada transición ecológica no solo promete un futuro más limpio: también está despertando nuevas tensiones. En Belém do Pará (Brasil), donde acaba de arrancar la COP30, más de 30 organizaciones de América Latina y Europa han lanzado la coalición Pueblos Contra el Extractivismo, un espacio que busca frenar lo que consideran una "nueva ola de expolio verde". Su mensaje es rotundo: "Nuestros territorios no están en venta".

El extractivismo promete desarrollo, pero genera desigualdad y daño al planeta. / cristinairanzo

El extractivismo promete desarrollo, pero genera desigualdad y daño al planeta. / cristinairanzo
Pero, ¿qué es exactamente el extractivismo? El término hace alusión a un modelo económico basado en la explotación intensiva de recursos naturales, como minerales, petróleo, madera, agua o tierras agrícolas, destinados casi siempre a la exportación. Es un sistema que promete desarrollo, pero que en la práctica deja tras de sí un reguero de contaminación, desigualdad y pérdida de soberanía. Según denuncian los movimientos sociales, hoy se repite el mismo esquema de hace siglos, aunque con un barniz más "ecológico": la extracción masiva de minerales críticos para fabricar baterías, paneles solares o vehículos eléctricos, concentrando el beneficio en los países industrializados y el coste ambiental en los del Sur global.
Un modelo "verde", pero desigual
Desde la nueva coalición, de la que forma parte la española Ecologistas en Acción, se alerta de que la llamada "transición verde y digital" ha impulsado una carrera global por el litio, el cobalto y el níquel, abriendo nuevas “zonas de sacrificio” en territorios indígenas y rurales. Estos espacios, explican, son donde se concentran la contaminación, el desplazamiento de comunidades y la represión de la protesta. Panamá, Ecuador o Perú son solo algunos ejemplos recientes de conflictos por la minería. "El extractivismo no solo destruye ecosistemas; también destruye tejidos sociales", afirma la organización en un comunicado.
LOS40
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Para los ecologistas, hablar de justicia climática sin cuestionar este sistema es una contradicción
La crítica es clara: el llamado "capitalismo verde" reproduce las mismas lógicas de dominación que el modelo fósil. Empresas transnacionales con sede en Europa o EEUU controlan los yacimientos, imponen condiciones y acumulan beneficios, mientras los países productores quedan relegados al papel de meros proveedores de materias primas. Para los ecologistas, hablar de justicia climática sin cuestionar este sistema es una contradicción: "No habrá transición justa si se construye sobre el despojo de otros pueblos", recuerdan.

Los ecologistas denuncian el "falso extractivismo verde". / Andriy Onufriyenko

Los ecologistas denuncian el "falso extractivismo verde". / Andriy Onufriyenko
Más allá de la denuncia, Pueblos Contra el Extractivismo propone construir una respuesta global y anticolonial, tejiendo redes entre comunidades que ya impulsan alternativas sostenibles desde lo local: cooperativas energéticas, agricultura comunitaria o gestión colectiva del agua. "Nuestras luchas en defensa de los territorios son la verdadera respuesta al falso extractivismo verde", explica Maureen Zelaya, de Ecologistas en Acción.
La nueva alianza se volverá a reunir en Europa en 2026 para seguir articulando resistencias y visibilizar las consecuencias de un modelo que, bajo el discurso del progreso, continúa extrayendo riqueza de los mismos lugares de siempre. Porque, como repiten sus integrantes, la vida, y no los minerales, debería ser el centro de cualquier transición ecológica.












