'Killing Me Softly With His Song’: De Roberta Flack a The Fugees, la evolución de un clásico
Un poema escrito en una servilleta que resurgió en un vuelo comercial y se convirtió en un himno
Roberta Flack en Chicago, Illinois en 1981. / Paul Natkin
Hay canciones cuyo estribillo queda para siempre grabado en nuestra memoria y cuyo título sabemos identificar con pasmosa rapidez. Killing Me Softly With His Song es uno de esos temas imposibles de olvidar y seguro que mientras lo lees, tu cabeza ya la está cantando. Lo que no es tan fácil de recordar es el origen de la canción o quién fue la primera persona que le puso voz a estos inconfundibles versos.
Lo que ocurre con ella, así como con otros himnos como I will always love you, es que su origen es un tanto impreciso. Y aunque muchos se lo atribuyen a Roberta Flack (y hacen bien), su nacimiento llegó de la mano de dos hombres y su posterior renacimiento popular se produjo en los 90.
Un poema en una servilleta convertido en himno
La historia comienza en 1971, cuando una joven cantautora de 19 años llamada Lori Lieberman asistió a un concierto de Don McLean en un club de Los Ángeles. Según rememoró años después, la interpretación de Empty Chairs la conmocionó tanto que, al terminar, escribió en una servilleta un poema que describía esa sensación de conexión tan intensa que sintió al escuchar una canción que parecía contar su propia vida.
Lori Lieberman, 1973 / Gijsbert Hanekroot
Aquellos versos llegaron a manos de Norman Gimbel y Charles Fox, quienes vieron el potencial de convertirlo en canción. Gimbel se encargó de pulir la letra inspirada en ese poema, mientras Fox compuso la melodía, transformando esas emociones en Killing Me Softly With His Song.
De las servilletas al avión
En 1972, Lori grabó la canción como parte de su primer álbum homónimo, pero la canción pasó desapercibida en su carrera. Sin embargo, tuvo una segunda vida gracias a un curioso acontecimiento: Roberta Flack (fallecida en febrero de 2025) la escuchó por casualidad en un vuelo de Los Ángeles a Nueva York, donde la canción formaba parte del catálogo de audio a bordo. Flack contó que el título “le golpeó en la cara”, así que tomó papel y lápiz, escuchó el tema decenas de veces y transcribió melodía y acordes antes de aterrizar.
Roberta Flack, actuando en 2008. / Jack Vartoogian/Getty Images
El giro de Roberta Flack
Decidida, recurrió a Quincy Jones, quien la contactó rápidamente con Charles Fox. La obra fue reinterpretada con cambios personales: Flack añadió adornos vocales, ajustó la armonía y cargó la versión de una emoción única. En 1973 la presentó como parte de un concierto con Quincy Jones, y la respuesta del público fue tan abrumadora que los animó a grabarla oficialmente.
El resultado fue monumental: la edición de Roberta dominó la Billboard Hot 100 durante cinco semanas, ganó los Grammy a Grabación del Año y Mejor Interpretación Femenina Pop en 1974, y también conquistó las listas en Canadá, Australia y Reino Unido.
Legado, disputas y reediciones
Mientras Roberta Flack transformaba la canción en un fenómeno global, crecieron las controversias sobre el crédito. Lori Lieberman siempre reivindicó que su experiencia fue el núcleo de la letra, aunque Gimbel y Fox llegaron a minimizar su aportación en declaraciones posteriores.
Lauryn Hill y Wyclef Jean de The Fugees, 2025 / Jeremychanphotography
A finales de los noventa, el grupo The Fugees resucitó el tema en 1996 con la voz de Lauryn Hill, llevándolo a la cima de las listas de más de 20 países, ofreciendo una versión más contemporánea de esa balada emocional.
Sandra Escobar
Periodista de LOS40.