Así es el robot submarino que contribuirá a limpiar las costas españolas
Una nueva generación de tecnología europea se sumerge para retirar basura del fondo marino y recordarnos que proteger el océano es una tarea colectiva y urgente.

El robot SeaClear2.0, de cerca (foto: Andreas Schmitz / TUM).
El mundo entero tiene una asignatura pendiente con la contaminación del fondo marino. Y Europa ha decidido dar un paso adelante para tratar, al menos, de empezar a prestarle atención. Bajo el agua, lejos de la vista de bañistas y paseantes, se acumula buena parte de todo ese material que acaba dañando ecosistemas, economías locales y paisajes costeros. Un problema no siempre visible ante el que la UE ha puesto en marcha SeaClear2.0, un sistema de robots autónomos capaz de localizar y retirar residuos del fondo marino con una precisión hasta ahora impensable.
La pieza más llamativa del proyecto es un robot submarino de aspecto casi arácnido, desarrollado por la Universidad Técnica de Múnich. Ya se ha probado con éxito en el puerto de Marsella, un entorno complejo por corrientes, baja visibilidad y acumulación histórica de basura. Y lo que allí se ensaya resulta especialmente relevante para España, un país con miles de kilómetros de costa y una fuerte presión humana sobre puertos, playas y fondos marinos.

Algunos de los responsables del proyecto, frente a la costa de Marsella (Foto: Andreas Schmitz / TUM).

Algunos de los responsables del proyecto, frente a la costa de Marsella (Foto: Andreas Schmitz / TUM).
El problema que aborda no es menor. Aunque solemos pensar en plásticos flotando, los datos científicos indican que entre 3 y 11 millones de toneladas de plástico descansan en el lecho oceánico. Redes abandonadas, neumáticos, chatarra o bolsas quedan atrapadas durante años, afectando a la fauna marina y degradándose lentamente en microplásticos. Limpiar el fondo marino ya no es un gesto simbólico, sino una necesidad ambiental de largo plazo.
LOS40
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Aprendizaje automatico
SeaClear2.0 funciona como un equipo coordinado. Incluye una embarcación no tripulada, un dron aéreo y varios vehículos marinos que trabajan juntos. Gracias a sistemas de aprendizaje automático, el conjunto puede detectar, clasificar y mapear residuos antes de retirarlos. Así se reduce el riesgo para los buzos y se puede actuar en zonas donde la basura no se ve desde la superficie, pero acaba reapareciendo tras temporales o cambios de corrientes.
La inteligencia artificial genera modelos en 3D de cada residuo
El robot submarino aporta fuerza, pero también cuidado. Su pinza de cuatro "dedos" puede levantar objetos de hasta 250 kilos y aplicar gran potencia, regulando la presión para no romper materiales frágiles. La inteligencia artificial genera modelos en 3D de cada residuo para decidir dónde agarrarlo con seguridad. Ese detalle es clave: una retirada mal hecha puede dispersar fragmentos y empeorar el problema que se intenta resolver.
Para España, esta tecnología abre una puerta interesante. Muchos de los puntos críticos de contaminación se encuentran en puertos y zonas urbanas costeras, justo donde estos sistemas pueden ser más útiles. Además, no solo limpian: generan datos sobre qué residuos aparecen, dónde y con qué frecuencia, información valiosa para mejorar la gestión y prevenir nuevos vertidos.
Eso sí, los expertos recuerdan que la robótica no es una varita mágica ni una solución definitiva ante la que toque despreocuparse. Sin una prevención en tierra firme que pase por una mejor gestión de residuos, menos plásticos de un solo uso y más y mejor educación ambiental, el mar seguirá recibiendo basura. Detener ese proceso es tarea de todos, aunque ahora contemos con un poderoso aliado tecnológico.












