El día que Johnny Cash fue a la cárcel, pero no para cumplir condena
El cantante grabó un concierto en el penal de Folsom

El vinilo de 'Johnny Cash at Folsom Prison'. / Robert Alexander
Johnny es caracterizado por muchas cosas, entre ellas su rebeldía y su actitud de no time for bullshit. Le gustaba rozar los límites y también atravesarlos, pero normalmente iba más allá, y alguna que otra cosa el cantante destrozó. No sin el consecuente peso que eso te pone encima. Johnny siempre cargó con un gran equipaje por el mundo, tanto que encontró la manera más curiosa de redimirse de sus pecados y desquitarse de esa carga. Lo más llamativo es la forma en la que lo hizo, que acabaría convirtiéndose en uno de los conciertos más icónicos del rock and roll.
Ingreso en prisión de Cash, o no
Un 13 de enero, como el de hoy, pero del año 1968, Johnny Cash fue a la cárcel. Los motivos por los que te podría estar contando esta historia son múltiples y muy variados. Nuestro artista cometió varios delitos a lo largo de su vida: estuvo a punto de ser encarcelado en El Paso por tráfico de drogas y tuvo que esconderse debido a que era perseguido por su historial con la policía. Johnny conocía la cárcel, no era un espacio hostil para él. Pero en esta ocasión Cash no fue encarcelado, sino que la manera que encontró el excéntrico rockero, para que le fuesen perdonados sus pecados, fue actuar ante miles de los infames prisioneros de América.

Cash llevaba mucho tiempo con la idea de grabar un concierto en la cárcel, más concretamente desde 1955, cuando estrenó su tema Folsom Prison Blues. Después de una década lo consiguió y serían él y su fotógrafo Jim Marshall contra el mundo. Uno puede hacerse mil ideas de cómo sería un concierto en la cárcel, pero Cash lo llevó a la realidad improvisando un escenario en la cafetería del penal. Había más de mil prisioneros sentados en el comedor escuchando a Johnny Cash, y fue el propio cantante quien contaba que los guardias estaban bastante nerviosos. En cambio, Johnny estaba tranquilo: “Sabía que esta era mi oportunidad para enmendar todo lo que había arruinado. Deseaba que mi voz no me traicionara. (…) Había algo en los ojos de esos hombres que me hizo sentir que todo estaría bien”.
LOS40
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Jim Marshall y su testigo ocular
Cuando hablo de testigos oculares no me refiero solo a su fotógrafo incondicional, sino más concretamente a su cámara. Ese acompañante mudo es el que nos regaló un libro en el que se recogen las imágenes de aquel día de Johnny Cash y los reos de la cárcel. El libro se titula Johnny Cash at Folsom & San Quentin y recoge por primera vez en su totalidad el archivo fotográfico de Marshall. Un regalo que nos permite ver de cerca hasta las gotas de sudor del propio Cash; casi podemos percibir su arrepentimiento y sus pensamientos más íntimos.
Cash encontró paz en la redención de los pecados de otros. Encontró la manera de quitarse el equipaje de la culpa mirando cara a cara a aquellos que tuvieron otra suerte distinta a la suya y estaban cumpliendo condena por sus propios pesos y cargas. Aquella grabación del disco en directo se convirtió en todo un éxito para el cantante. Tanto fue así que fue el primer álbum de Cash en colocarse en el número uno de las listas pop y, por suerte, hoy todavía podemos afirmar sin equivocarnos que se mantiene como uno de los mejores directos de todos los tiempos.


Andrea Sanz
Una chica buscando su lugar en el mundo. En este intento me encontré con el periodismo y decidimos hacerlo...












