Muere Ken-Chan, el gato viral que durante siete años intentó colarse en un museo japonés
Su historia ha sido compartida miles de veces en redes sociales como Instagram o TikTok.
Ken Chang, en uno de sus intentos de entrar al museo.
Ken-Chan, el famoso gato negro que durante años intentó entrar sin éxito en el Museo de Arte de Onomichi, en Japón, ha fallecido. Su perseverancia diaria, siempre detenida con calma y cariño por los vigilantes del centro, lo convirtió en una pequeña celebridad en redes sociales y en uno de los felinos más conocidos del país. Como homenaje, el museo ha anunciado que levantará un pequeño monumento en su honor.
La historia comenzó en el verano de 2016, cuando Ken-Chan se acercó por primera vez a la puerta del museo durante una exposición dedicada a fotografías de gatos. Según explicaron desde el propio centro, el animal pudo ver las imágenes a través del cristal y, desde entonces, intentó entrar una y otra vez, como si buscara encontrarse con esos otros felinos. Las cámaras captaron su primer intento frustrado y, a partir de ahí, la escena se repitió casi a diario.
Sólo... o en compañía
Con el paso del tiempo, Ken-Chan no estuvo solo. En algunas de sus visitas apareció acompañado por otro gato, un pelirrojo al que el personal bautizó como Go-Chan. Ambos se convirtieron en visitantes habituales del parque donde se encuentra el museo, acercándose a la entrada la mayoría de los días. Mientras Ken-Chan aguardaba pacientemente frente a las puertas automáticas, un guardia le impedía el paso con gestos tranquilos, en una interacción que acabó conquistando a miles de personas.
Ken Chang y su compañero, Go-Chan.
Las fotos y vídeos de estos encuentros comenzaron a circular por Twitter, Instagram y, más tarde, TikTok, acumulando millones de visualizaciones. Muchos usuarios pedían que se hiciera una excepción y se dejara pasar al gato, aunque otros defendían que el encanto de la historia estaba precisamente en esa rutina cotidiana, casi ritual, entre el vigilante y el felino. El propio museo asumió el fenómeno con naturalidad y llegó a crear recuerdos y objetos con la imagen de Ken-Chan y Go-Chan.
Durante siete años, Ken-Chan insistió sin éxito, pero nunca dejó de regresar. Su historia, sencilla y entrañable, se convirtió en un símbolo inesperado de constancia y curiosidad. Ahora, su recuerdo quedará ligado para siempre al Museo de Arte de Onomichi, no solo como un gato que quiso entrar, sino como un ejemplo de cómo un pequeño gesto cotidiano puede acabar emocionando a medio mundo.