El "efecto Trump" también se nota en las emisiones, que crecieron en EEUU en 2025
Tras años de bajadas, el pasado año se incrementaron coincidiendo con los retrocesos en las políticas climáticas.

Donald Trump
El negacionismo climático tiene consecuencias. Si en los últimos días hemos visto cómo arde la Patagonia argentina, ahora es EEUU quien sufre los golpes del fenómeno. Después de varios años de descensos más o menos sostenidos, las emisiones de gases de efecto invernadero volvieron a crecer en el país norteamericano en 2025. En concreto, aumentaron un 2,4%, según un informe del think tank Rhodium Group. Un dato que rompe la tendencia previa y que coincide en el tiempo con el giro político y regulatorio vivido en el país, ya bajo la nueva Administración de Donald Trump.
Las causas inmediatas del repunte son, sobre el papel, bastante prosaicas. Por un lado, un invierno más frío de lo habitual disparó el consumo energético en los hogares, especialmente para calefacción. En Estados Unidos, la mayoría de viviendas dependen del gas natural y otros combustibles fósiles, lo que se tradujo en un aumento del 6,8% en las emisiones directas asociadas al uso doméstico de energía. A eso se sumó una mayor demanda eléctrica en edificios residenciales, que creció un 2,2% durante el año.
La demanda energética se disparó en Texas, el Atlántico Medio y el Valle de Ohio
Pero no todo se explica por el clima. Los edificios comerciales también elevaron notablemente su consumo, impulsados por el crecimiento de los centros de datos y las operaciones de minería de criptomonedas. Estas actividades, cada vez más extendidas, concentraron buena parte del aumento de la demanda eléctrica, especialmente en regiones como Texas, el Atlántico Medio y el Valle de Ohio. En total, el consumo de electricidad en este sector creció un 2,4%.
LOS40
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Más carbón
El problema es cómo se cubrió esa demanda adicional. El encarecimiento del gas natural y la presión sobre el sistema energético llevaron a un mayor uso del carbón para generar electricidad. Como resultado, las emisiones del sector eléctrico aumentaron un 3,8%, a pesar de que las energías renovables siguen creciendo y de que, sobre el papel, Estados Unidos mantiene objetivos climáticos a medio plazo.
Los efectos de las políticas de Trump se notarán cada vez más en los próximos años
Rhodium Group señala que el aumento registrado en 2025 no puede atribuirse únicamente a las decisiones políticas de la Administración Trump, pero sí advierte de que sus efectos se notarán cada vez más en los próximos años. La derogación de regulaciones climáticas, los cambios en los créditos fiscales aprobados por el Congreso y la retirada de incentivos para tecnologías limpias están empezando a frenar la velocidad de reducción de emisiones.
Las previsiones ya reflejan ese frenazo. Según el informe, en 2035 las emisiones estadounidenses podrían situarse entre un 26% y un 35% por debajo de los niveles de 2005, una caída mucho menor de la que se proyectaba hace apenas un año. A ello se suma el posible estancamiento del vehículo eléctrico, ante la desaparición de ayudas federales, y la decisión del Gobierno de dejar de recopilar y publicar datos clave sobre clima y emisiones.
Todo esto ocurre, además, en un contexto de repliegue internacional: la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París y de organismos como el IPCC o la Agencia Internacional de Energía Renovable refuerza la sensación de marcha atrás. El repunte de 2025 es todavía modesto, pero funciona como una señal de alerta: cuando la política climática se debilita, las emisiones no tardan en responder.












