Sony cede la fabricación de sus televisores a TCL: así cambia el futuro de BRAVIA
La compañía japonesa reorganiza su división de TV y audio en una empresa conjunta con TCL, que asumirá la producción mientras Sony mantiene el control tecnológico y de calidad.
Sony Bravia
El mercado global de televisores atraviesa desde hace años una transformación profunda. Los márgenes se han reducido, los costes de producción siguen siendo elevados y la competencia, liderada en gran medida por fabricantes chinos, es más intensa que nunca. En este contexto, Sony ha tomado una decisión estratégica de gran calado al cerrar un acuerdo con TCL, uno de los mayores fabricantes de televisores a nivel mundial.
El pacto se traduce en la creación de una empresa conjunta que asumirá el negocio de televisores y audio doméstico de Sony, con TCL como socio mayoritario. Aunque a primera vista puede parecer que Sony “se retira” de este mercado, la realidad es más compleja y matizada.
Cadena de montaje de televisores en la planta de TCL en Huizhou, en la provincia china de Cantón
Un cambio profundo en la estructura de Sony
Con este acuerdo, Sony ha optado por separar su histórica división de televisión y audio doméstico para integrarla en una nueva compañía compartida con TCL. Es un movimiento que marca un antes y un después, ya que la firma japonesa deja de gestionar directamente una de sus áreas más emblemáticas. Sin embargo, no supone una renuncia a su marca ni a su identidad en este segmento.
A partir de ahora, el peso industrial recaerá principalmente en TCL, que se encargará de la fabricación, el ensamblaje y la gestión de la cadena de suministro a escala global. Sony, por su parte, se reservará un papel clave en todo aquello que define la personalidad de sus productos: el diseño, la ingeniería y el desarrollo de las tecnologías que influyen directamente en la calidad de imagen y sonido.
Este reparto de funciones permite a Sony reducir costes y riesgos, mientras mantiene el control sobre los elementos que considera estratégicos.
Fabricación china, ADN japonés
Una de las grandes preguntas que surgen tras conocerse el acuerdo es si los futuros televisores Sony pasarán a ser, en esencia, productos de TCL con otro logotipo. La respuesta, al menos según lo anunciado, es que no.
Fabricación de televisión en TCL
Aunque los televisores se fabricarán en instalaciones gestionadas por TCL, Sony seguirá definiendo cómo debe verse y sonar un televisor con su nombre. La compañía japonesa continuará aportando sus procesadores de imagen, sus algoritmos de tratamiento del color y sus criterios de calibración, especialmente pensados para cine y contenidos de alta calidad. Además, Sony mantendrá un papel relevante en los procesos de control de calidad, sobre todo en las gamas media-alta y alta.
En la práctica, el objetivo es combinar la capacidad industrial y la eficiencia de TCL con el saber hacer tecnológico de Sony.
¿Por qué Sony toma esta decisión ahora?
El negocio de los televisores es uno de los más exigentes de la electrónica de consumo. Incluso para una marca tan reconocida como Sony, mantener la rentabilidad resulta complicado frente a competidores capaces de producir millones de unidades a menor coste.
Con este acuerdo, Sony busca aligerar su estructura industrial y centrarse en aquello que le aporta mayor valor añadido: el desarrollo tecnológico, la experiencia de usuario y la diferenciación en calidad de imagen y sonido. TCL, en cambio, obtiene la oportunidad de asociarse de forma directa con una marca premium de enorme prestigio, especialmente fuerte en mercados como Europa y Japón.
Se trata, por tanto, de una alianza en la que ambas compañías persiguen objetivos distintos pero complementarios.
¿Qué puede esperar el consumidor?
A corto y medio plazo, es probable que los cambios sean poco perceptibles para el consumidor. Las marcas Sony y BRAVIA seguirán presentes en el mercado y la gama alta debería mantener el nivel de exigencia que ha caracterizado tradicionalmente a la compañía japonesa.
Modelo Sony Bravia 2025
Donde sí podría haber novedades es en las gamas medias, que podrían beneficiarse de una estructura de costes más eficiente y, en consecuencia, de precios más competitivos. El verdadero impacto se verá con el paso del tiempo, a medida que se compruebe cómo evoluciona el equilibrio entre la reducción de costes y el mantenimiento de los estándares de calidad.
Un movimiento que marca tendencia
El acuerdo entre Sony y TCL es un reflejo claro de una tendencia cada vez más extendida en la industria tecnológica: la separación entre quien diseña y define la tecnología y quien la fabrica. No es necesariamente una señal negativa, pero sí un cambio profundo en un sector donde, durante décadas, la identidad de marca ha estado estrechamente ligada a la producción propia.
Para el consumidor, la cuestión clave será una muy concreta: si, más allá del lugar donde se fabriquen, los futuros televisores seguirán ofreciendo la experiencia que históricamente se ha asociado al nombre de Sony. La respuesta llegará con las próximas generaciones de productos.
Luis J. Merino
Técnico de sonido, melómano y amante de los dos...Técnico de sonido, melómano y amante de los dos pilares fundamentales del entretenimiento: cómic y videojuegos. Escribiendo sobre ello desde los 19 años, he pasado por medios como Guía del Ocio, Game40, Elpais.com y ahora en Los40.com, donde sigo haciéndolo con el mismo gusto y pasión que el primer día.