Se filtran los mensajes entre Blake Lively y Taylor Swift contra el director de ‘Romper el círculo’: “Que se joda”
Continúa la batalla mediática entre la actriz y Justin Baldoni

Blake Lively y Taylor Swift / Gotham
La batalla legal en torno a la película Romper el círculo ha dado un giro tras la filtración de las conversaciones privadas entre Blake Lively y Taylor Swift. Se trata de mensajes que las amigas intercambiaron y que fueron incorporados como prueba en el proceso judicial que enfrentaba a la actriz con su director y compañero de reparto Justin Baldoni.
La publicación de estas conversaciones refuerza la estrategia mediática de la actriz, que sostiene que el clima de trabajo durante el rodaje fue determinante en las denuncias que presentó contra Baldoni por acoso y represalias. Más allá de su valor jurídico, los textos han reavivado el interés de la opinión pública por el contenido de esos mensajes, especialmente teniendo en cuenta que Blake Lively los comparte con la estrella del pop más popular de la última década.
Los mensajes entre Blake Lively y Taylor Swift
Lo curioso de todo este asunto es que los mensajes entre la protagonista de Romper el círculo y la cantante de New Romantics fueron considerados por los tribunales porque permitían entender mejor el ambiente laboral que se respiraba dentro y fuera del rodaje de esa película. Esos mensajes se tuvieron en cuenta entonces, pero ha sido ahora cuando han visto la luz.
LOS40
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Para empezar, Blake y Taylor se refieren a Baldoni como un “director idiota”, “payaso” y una “perra” que forma parte de una “pandilla de supervillanos”. El contenido, en parte censurado, muestra cómo la actriz se desahoga por lo que está ocurriendo más allá del set de grabación. “Es una película de terror que nadie sabe que está ocurriendo”, se lee en otro mensaje. “Este maldito tío y lo que me hizo me provocaron una crisis de identidad (...). Que se joda ese tipo”.
Taylor Swift se salva
Justin Baldoni intentó involucrar directamente a Taylor Swift en todo el proceso judicial. Sin embargo, el magistrado decidió limitar la participación directa de terceros con un perfil tan alto, marcando así un precedente sobre los límites entre la relevancia probatoria y la exposición pública en casos donde la fama y la industria cultural se entrecruzan con la justicia. Por su parte, Blake Lively amplió el caso al pedirle a Scooter Braun información sobre posibles maniobras para influir en los medios, supuestamente organizadas desde empresas relacionadas con él.












