Cristina Pedroche habla sobre la pena que sintió al saber que su segundo hijo era un niño: "Me daba miedo no saber educarlo"

La colaboradora de televisión ha vuelto a abrir un debate

Cristina Pedroche en la presentación de 'Las Hijas De La Criada'. / Carlos Alvarez

"Da igual cuantas veces explique las cosas, siempre habrá gente que se quede con un titular sacado de contexto o con un trozo de entrevista sin entender todo lo demás", con estas palabras, una vez más, Cristina Pedroche se defendía de las críticas en redes sociales. En vez de dejar el tema pasar, la colaboradora de televisión decidía hablar del tema porque considera que es a muchas madres a quienes les ha pasado y, siempre y cuando ella pueda servir como apoyo, lo va a justificar.

Todo se remonta a una pregunta de un seguidor que quería saber el motivo por el que sintió vergüenza el decir que era un niño su segundo hijo. "En mi mente ya me había hecho a la idea de que era otra niña", empezaba explicando, justificando que ya tenía un nombre para ese bebé y que incluso a su hija Laia le decía que "su hermanita estaba en la tripa". "Siempre había pensado que lo ideal era tener dos niñas para que fueran las mejores amigas", subrayaba.

Así se enteró de que el bebé era niño

Todo se truncó, según recuerda, con el resultado de una analítica. "Salió que era niño y no quise creerlo. Me daba vergüenza contarlo, pero no porque niño, sino porque me sentía absurda de sentir pena (incluso llorar) porque fuera niño cuando lo importante lógicamente era que estuviera todo bien", comentaba.

Cristina Pedroche en redes sociales.

Sin embargo, aunque la teoría la tenía clara, Cristina Pedroche no perdía la esperanza de que le dijeran que era una niña: "En cada revisión que me hacían ecografía les pedía que comprobarán que seguía siendo niño (sí, así de tonta se puede llegar a ser)", reconocía.

Los miedos de una madre primeriza en el género masculino se volvieron a apoderar de la Pedroche:" Me daba miedo no saber educar a un niño, no estar a la altura... Mucha gente me decía que luego me enamoraría del niño casi más que de la niña", recuerda.

Todo acabó cuando Isaí nació: "Me lo puse en el pecho y sentí que no se podía querer más a alguien. A los pocos segundos me di cuenta y dije: que tiene huevos, le amo", reía. "Desde entonces vivo enamorada del niño más bonito, simpático y bueno del mundo".