El astrólogo José Millán tiene clara la razón por la que hay tanta falta de compromiso en las parejas de ‘La isla de las tentaciones’
En 'Mil nombres tiene el amor' nos descubre cómo los planetas pueden marcar nuestra manera de relacionarnos

José Millán, astrólogo que publica 'Mil nombres tiene el amor'. / Imagen de Javier Ocaña cedida por Editorial Planeta
Mil nombres tiene el amor. Así se llama el nuevo libro de astrología de José Millán que se centra en el mundo de las relaciones, las de pareja, pero también las familiares o laborales. Hay que tener ciertos conocimientos de la materia para sacarle provecho o bien usarlo de guía si en algún momento te ha dado por hacerte tu carta astral.
Siempre sin perder la idea de que la astrología no es una ciencia, sino que tiene un carácter simbólico. “Es un arte porque hay una base factual importante que son cinco mil años de experiencia humana, de comprobar las correlaciones que hay entre ese diseño simbólico que es tu carta natal y lo que va siendo tu destino”, explica el autor que deja claro que las cartas natales son abiertas y dejan espacio a la interpretación. De hecho, reconoce que “hay tantas astrologías como astrólogos”.
Él ha plasmado sus conocimientos en este nuevo libro sobre el que hemos hablado con él para ver cómo influyen los planetas en nuestra forma de relacionarnos.
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Pregunta: Después de echar un vistazo a tu libro lo que me queda claro es que si conociera mi carta natal tendría más herramientas para elegir buenas amistades y parejas, ¿me equivoco?
Respuesta: Yo no sé hasta qué punto uno elige o la vida le va eligiendo parejas y amistades. Existe esta fantasía tan acentuada en la sociedad occidental de ‘soy el hombre que se hace a sí mismo y decido mi vida’. Es cierto que nosotros decidimos qué actitud tomar ante los eventos de la vida. Si alguien te pregunta si quieres salir con él, le puedes decir que no. Aunque muchas veces te das cuenta de que no le puedes decir que no porque quieres salir con él.
P: Pero si tengo mi carta natal y la de mi posible pareja y las comparo y veo que hay incompatibilidad, algo me ayudará, ¿no?
R: Tú no ves que no al comparar una carta natal, ves qué dinámica vas a tener. Puedes encontrar una dinámica tóxica en la carta natal, pero no es una condena firme. Por ejemplo, si tú encuentras a alguien que pone su Plutón sobre tu Venus. Ahí puede darse un amor devastador, totalizador y tu intuición te puede decir que eso no es para ti y pasas de largo. Pero si en tu carta natal tienes una cuadratura Venus Plutón, estás predispuesta para entrar en reajustes personales que sean muy drásticos y poderosos, de romper todo tipo de barreras de separación y de intimidad con el otro. A veces no puedes decir que no porque tu propia estructura psíquica te está pidiendo ir hacia eso. Si eres jovencita y has tenido pocas experiencias te puedo decir que vas hacia una experiencia que va a ser un infierno, pero es que a lo mejor necesitas pasar por ese infierno. Lo que yo te diga no te sirve para nada porque lo vas a hacer.
P: Vamos, que este libro nos reafirma eso que ya sabíamos de que el amor es algo muy complejo.
R: Es muy complicado. Es el vicio de todos los cursos, libros, que dicen, ‘te lo voy a poner fácil’. Pero eso es fácil, es un fraude, no te lo pueden poner fácil porque no es fácil. Yo hago una especie de despiece, como hacen los carniceros, un despiece del amor y eso te puede ayudar. El análisis es bueno porque te permite separar cosas y analizarlas una por una. Es la vieja técnica de dividir un problema grande en problemas pequeños.
P: ¿Es necesario analizar todo esto o es mejor dejarse guiar por el instinto?
R: Siempre dejarse guiar por el instinto. Yo cuando conozco a alguien no le haga la carta natal. Pero después sí porque cuando ya conozco a la persona investigo la relación para ver qué hay detrás. Las respuestas nos permiten empoderarnos. No controlar ni manipular la relación, pero sí ser elementos creativos y activos dentro de la relación. Para la gente con Venus Neptuno el otro es una droga, pero no está mal, mientras seas consciente y te des cuenta de que lo divino y trascendente es la relación y no el otro.
P: Aseguras que nuestros problemas relacionales son, en realidad, problemas personales y existenciales, ¿está todo tan ligado?
R: Siempre buscas, -que es la manera habitual y más correcta de hacerlo-, solucionar las angustias existenciales, vitales, sexuales, sus carencias emocionales a través de la relación con el otro. Y eso está bien. El problema es que el otro como tal no va solucionar eso o lo va a hacer de una manera falsa, solo lo puedes solucionar tú a través de la relación con el otro. El otro es un espejo, te está haciendo de coach, de saco de los golpes. Es un aprendizaje. Cuando me dice una chica que todos los chicos con los que sale son posesivos y celosos, le pregunto si no le parece raro que sean así todos los chicos con los que sale. Quizás sea ella la que se lo tenga que mirar. No voy a decir que el chico no sea posesivo y manipulador, pero, ¿por qué has buscado diez así? Estás tratando intentando tapar tu propia inseguridad, una enorme vulnerabilidad emocional a través de ese tipo de relación.
Madurar es adquirir límites y compromisos. Tú tienes un aspecto Venus Urano y tú vas a querer que en tu amor y tus relaciones haya estímulos, pero eso no significa que no haya compromiso.
P: Muchas veces se habla de la química en la pareja que a veces puede parecer un recurso literario, pero es real según los planetas.
R: Tú sientes con tus amigos especiales, tu pareja, tu familia, que entras rápido en una sintonía o una desintonía muy fuerte. El típico cuñado que cuando llega te sientes mal. En astrología es lo que se llama sinastrías, poner la carta natal de uno sobre la del otro y ves los contactos. Si hay un contacto del Marte de uno con el Sol del otro, ahí va a haber una interacción muy dinámica e incluso sexual. Y si no la hay, es interesante, porque hay muchos planetas que los vivimos en sombra. Es fácil de entender. La cultura patriarcal nos dice a los hombres que somos macho man, tú vives tu Sol y tu Marte y ya está. Te abres camino dando voces, dando golpes, arrasando, penetrando. A las mujeres les dice que son Venus y Luna. Tú eres seductora, nutriente, pasiva… Eso es falso porque todos, psicológicamente, somos un hombre y una mujer. Culturalmente te fuerzan a no expresar esos planetas. ¿Qué sucede? Imagínate que eres una mujer y el otro activa tu Marte, ¿qué haces? Si no estuviésemos sometidos a ese condicionamiento y el otro activa mi Marte significa que mi deseo se activa. Un hombre lo manifestaría y atacaría y conquistaría. Si es una mujer, no haría nada, o irse corriendo por sentirse cortada. Una carta tiene que ser interpretada en un entorno cultural y familiar.
P: Los que vemos La isla de las tentaciones donde se pone a prueba las relaciones, vemos que hay una gran falta de compromiso. Leyendo tu libro he descubierto que eso puede ser culpa de Urano.
R: Ahí estás sacando un tema sociológico muy importante que es la infantilizacion de los jóvenes y adultos actuales, que no han madurado. Son gente de 30, 40 años que no han madurado y tienen una psique de un niño de 4 años todavía. Madurar es adquirir límites y compromisos. Tú tienes un aspecto Venus Urano y tú vas a querer que en tu amor y tus relaciones haya estímulos, pero eso no significa que no haya compromiso. Ahora se está viendo con las relaciones abiertas. Puede haber compromiso, pero al mismo tiempo puede haber cierta apertura. ¿Hasta dónde puede funcionar eso? Se ha demonizado mucho ese tema porque es un torpedo en la línea de flotación del sistema. Pero yo creo que vamos a vivir los próximos años una revolución sexual muy profunda. En nuestro día a día pesa mucho todavía el viejo patriarcado y los viejos esquemas. Creo que se van a liberar las relaciones sin cargarse la esencia del compromiso y de la relación a largo plazo.
P: Esas ya casi no existen, ¿no?
R: Sí, existen de forma natural, cuando uno no las busca. Cuando uno da libertad al otro. Una relación a largo plazo no puede existir impuesta en ningún momento. En cada minuto uno tiene que renovar el compromiso. Yo, por ejemplo, tengo a Urano en mi casa séptima, he sido increíblemente promiscuo y, sin embargo, este año cumplo 20 años con mi compañera. Ella es consciente de mi ansia de libertad y yo no le pregunto dónde va y qué hace. Por eso llevamos 20 años juntos.
P: Claro, tú con tanto conocimiento, tendrás relaciones perfectas, ¿no?
R: Claro que no. Hay tensiones, pero creo que me doy cuenta de que son queridas y buenas. Mi mujer y yo somos muy diferentes y hay tensiones básicas. Se resuelven siendo conscientes y no bloqueándolas. Te doy un ejemplo que ha sucedido hace unos días. Mi mujer y yo tenemos las lunas en cuadratura, yo en Cáncer y ella la tiene en Aries. Cualquier astrólogo tradicional me diría que eso no va a funcionar porque tenéis sensibilidades muy distintas. Ella es muy agresiva y actúa muy rápidamente sin pensar y tú eres muy sensible, te va a herir. Todo eso es cierto, pero en situaciones de crisis es mucho más eficiente que yo porque yo, con mi Luna en Cáncer me vengo abajo. Me meto en mi cama y me escondo debajo de las mantas y no quiero saber nada del mundo, si me muero, me muero. El otro día estaba con 40º de fiebre y no quería que llamara a nadie, pero ella llamó a una ambulancia y si no lo hubiera hecho, a lo mejor me hubiera dado cualquier cosa. Muchas veces el día a día entre nosotros es complicado porque ella es de armas tomar, pero a mí me mantiene despierte. ¿Es difícil? Claro, pero no estamos en una relación para que todo sea fácil. Yo me aburriría. Esta imagen tan estúpida y americana de las relaciones, de que nos queremos mucho y nos deseamos siempre, eso no existe.

Cristina Zavala
Redactora y guionista de LOS40. Completamente enamorada de la TV. Estudié Periodismo en la UCM mientras...














