Día de la Paz 2026: por qué se celebra el 30 de enero y qué significa esta fecha

Una jornada para educar en la convivencia, el respeto y la fuerza transformadora de la no violencia

Día de la paz / oxygen

Cada 30 de enero, las aulas se llenan de mensajes, murales y actividades que buscan recordarnos algo esencial: la paz no es un concepto abstracto, sino una forma de estar en el mundo que se aprende desde pequeños. Este día, que vuelve a celebrarse en 2026, tiene su origen en un hecho doloroso: el asesinato de Mahatma Gandhi el 30 de enero de 1948, líder que dedicó su vida a demostrar que la no violencia puede ser una revolución en sí misma. Su pensamiento sigue resonando hoy, en un momento en el que la convivencia pacífica resulta más necesaria que nunca.

La iniciativa de dedicar esta fecha a la educación para la paz surgió en 1964 de la mano del pedagogo mallorquín Llorenç Vidal, convencido de que los valores nacen cuando se cultivan a diario en los colegios. Desde entonces, la jornada se ha extendido a numerosos países y cuenta con el reconocimiento de UNICEF y la ONU, que destacan su importancia para fomentar el respeto, la solidaridad y el buen trato entre estudiantes de cualquier edad. La idea de fondo es sencilla pero poderosa: si enseñamos a las nuevas generaciones a resolver conflictos sin violencia, estaremos construyendo una sociedad más justa y empática.

Por qué es necesario celebrarlo

Hablar de paz puede parecer repetitivo, pero las cifras y realidades que rodean a la infancia demuestran que sigue siendo urgente. En un mundo donde conviven conflictos armados, discursos polarizados y casos de violencia cada vez más visibles, esta fecha funciona como un alto en el camino para reflexionar. UNICEF subraya que trabajar la paz desde la escuela ayuda a prevenir el acoso, el maltrato y otras formas de violencia que afectan profundamente al bienestar emocional de niñas y niños. Las actividades que se realizan —desde debates hasta proyectos artísticos o dinámicas sobre empatía— buscan no solo enseñar, sino tocar sensibilidades.

Además, la educación para la paz resulta especialmente necesaria en contextos donde el bullying muestra cifras alarmantes. En varios países, los datos revelan que millones de estudiantes sufren algún tipo de violencia, ya sea verbal, psicológica o física.

Qué representa hoy esta efeméride

El Día de la Paz es, ante todo, una invitación a mirarnos como sociedad. Aunque nació como una iniciativa escolar, su impacto va mucho más allá de las aulas. Cada actividad que realizan los estudiantes —una carta, un mural, un círculo de diálogo— busca recordar que la paz se construye con gestos cotidianos. También invita a reconocer que la diversidad es un valor y no un obstáculo.

Una semilla que crece cada año

Más de seis décadas después de su creación, el Día de la Paz sigue expandiéndose, adaptándose y emocionando a nuevas generaciones. Su mensaje, centrado en el amor universal y la no violencia, continúa resonando porque apela a algo profundamente humano: el deseo compartido de vivir en sociedades donde la diferencia no sea sinónimo de división. Cada enero, miles de aulas siembran pequeñas semillas de cambio que, con tiempo y cuidado, pueden convertirse en entornos más amables, respetuosos y compasivos.

Gandhi defendía que la paz comienza en uno mismo. Por eso este día no pretende ser una celebración pasajera, sino un recordatorio de que todos —docentes, estudiantes y familias— podemos contribuir a hacer del mundo un lugar un poco más justo. La paz, al final, se construye paso a paso, palabra a palabra y gesto a gesto.

Alba Benito

Periodista porque uso el teclado para algo más...