Así son los 'montes isla': maravillas naturales que se encuentran bajo amenaza
Este tipo de ecosistemas aislados conservan una biodiversidad excepcional y afrontan una rápida degradación.
El monte Roraima, en la región sudamericana de la Guayana. / Connect Images
Si has visto 'Avatar', seguro que te vienen a la mente las montañas flotantes de Pandora. En realidad, estos imponentes lugares no han surgido de la imaginación de James Cameron, sino que se inspiran en la propia naturaleza. Son los llamados montes isla, también conocidos como 'inselberg': formaciones montañosas aisladas que emergen de grandes llanuras y funcionan, desde el punto de vista ecológico, como auténticas islas terrestres. Y es que, aunque no están rodeados de agua, su aislamiento geográfico ha permitido la conservación de ecosistemas muy singulares, con especies que no existen en ningún otro lugar del planeta.
El Pico Mulanje, en Malaui, forma parte del Archipiélago Montano del Sudeste Africano. / Ashley Cooper
Aunque este tipo de formaciones se encuentran repartidas por todo el mundo, en el sudeste de África se localiza uno de los conjuntos más destacados: el Archipiélago Montano del Sudeste Africano. Se trata de una ecorregión compuesta por unas 30 montañas dispersas entre países como Mozambique, Malawi o Tanzania. En sus cumbres sobreviven bosques que han permanecido relativamente aislados durante millones de años.
Muchas especies quedaron confinadas en estas cumbres y evolucionaron de manera independiente
El origen de estos ecosistemas se remonta a un periodo en el que gran parte del continente africano estaba cubierto por selvas húmedas. Con el enfriamiento global y la reducción de las lluvias, estos bosques fueron desapareciendo progresivamente y dando paso a sabanas y paisajes más abiertos. Sin embargo, la altitud de los montes isla favorece la formación de lluvias locales: el aire húmedo asciende, se enfría y condensa, permitiendo que se mantengan condiciones más favorables para el bosque en las zonas altas.
El 'inselberg' de Bismantova, en los Apeninos italianos. / silvia cozzi
Este aislamiento ha tenido importantes consecuencias evolutivas. Muchas especies quedaron confinadas en estas cumbres y evolucionaron de manera independiente, dando lugar a un elevado número de endemismos. En algunos casos, se trata de plantas y animales que representan los últimos miembros de linajes muy antiguos, con un alto valor científico.
Menos árboles, menos vida
Actualmente, estos ecosistemas se encuentran bajo una fuerte presión. Desde comienzos del siglo XXI, una parte significativa de la cobertura forestal de la región se ha perdido, con descensos especialmente acusados en las áreas más vulnerables. El uso del fuego asociado a cambios en las prácticas agrícolas y ganaderas es una de las principales amenazas. Aunque las quemas suelen producirse en zonas periféricas, sus efectos se extienden hacia el interior del bosque.
La degradación de los bordes forestales reduce la capacidad del suelo para retener agua y nutrientes, altera las comunidades de microorganismos y dificulta la regeneración de la vegetación. Con el tiempo, el bosque se contrae y pierde funcionalidad, afectando también a las especies animales que dependen de él.
Silueta de Ayers Rock, en Australia. / Martin Harvey
La conservación de los montes isla no puede abordarse de forma aislada. Estos ecosistemas dependen en gran medida del estado del paisaje circundante, por lo que su protección requiere una gestión integrada del territorio. Investigadores y entidades ambientales señalan la necesidad de establecer áreas protegidas, junto con el fomento de prácticas agrícolas sostenibles que permitan compatibilizar la conservación de la biodiversidad con las necesidades de las poblaciones locales.
La preservación de estos enclaves no solo implica proteger espacios naturales singulares, sino también mantener laboratorios naturales clave para comprender la evolución y la adaptación de la vida en condiciones extremas de aislamiento.
Dani Cabezas
Periodista y músico madrileño, fui durante años...Periodista y músico madrileño, fui durante años el responsable de la sección de Música del diario 20 Minutos. Colaboré en Cadena Ser, La Sexta, M21 o Vice. Ahora en eldiario.es, Time Out, El Salto, La Marea o LOS40, donde soy responsable de El Eco de LOS40. Canto, toco la guitarra y la batería.