La vida que llevó a Rosa a 'Pasapalabra': de una infancia entre dos mundos a tres masters y el impulso decisivo en pandemia
El 10 de diciembre de 2020 decidió dar el paso y plantearse seriamente como participar en el concurso

Rosa, concursante de Pasapalabra. / Atresmedia
Rosa, concursante de Pasapalabra, nació el 18 de octubre de 1993 en Quilmes (Argentina) y hoy tiene 32 años. La concursante ha estado durante 304 programas, lo que ha permitido que podamos conocer diferentes aspectos de su vida personal.
Su historia personal está marcada por un viaje temprano: en 2001, con solo siete años, sus padres decidieron emigrar a España y establecerse en Galicia, la tierra natal de su padre, que había vivido allí antes de emigrar siendo niño. A Coruña es el lugar donde ha pasado la mayor parte de su vida y donde, de alguna manera, se siente en casa.
La familia es su pilar fundamental. Tiene tres hermanos, Marías, Enrique y Alejandra, y habla de ellos, y de sus padres, como su refugio cuando todo se complica. Son quienes sostienen, acompañan y devuelven luz en los momentos difíciles.
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Tres masters y profesora de español como lengua extranjera
En lo académico, Rosa se define por una curiosidad inagotable. Comenzó estudiando Filología Inglesa y, movida por su deseo constante de aprender, fue ampliando su formación con un máster en Lingüística, otro en Educación y un tercero en Neurociencia aplicada a la educación. Hoy trabaja como profesora de español como lengua extranjera en el ámbito universitario, acompañando a estudiantes internacionales en su aprendizaje del idioma.
La cocina es una de sus grandes pasiones. Y lo es por partida doble: porque le encanta comer y porque le enamora aprender. Para ella, cocinar es una forma de explorar culturas, sabores y técnicas nuevas, pero también de compartir con los demás y disfrutar del ritual que rodea a la comida. Quizá no es casualidad: su padre fue pizzero, y uno de sus sueños es profundizar en el mundo de los quesos y de las masas, desde panes y pizzas hasta todo tipo de elaboraciones.
Además, disfruta del deporte ya que de pequeña jugaba en un equipo de fútbol. También es una amante de la lectura, la naturaleza, escuchar pódcasts y también de actividades creativas como el dibujo y el bordado. Consume poca música y audiovisual, pero cuando lo hace prefiere el folk, el folk rock o el country folk, aunque también escucha pop. Su película favorita es Origen. En relación con libros, se inclina por temas históricos, psicológicos y antropológicos, siguiendo así su característica naturaleza curiosa.
Más allá del concurso, Rosa sueña con estudiar Psicología, una espina pendiente que lleva años queriendo abordar, y con seguir explorando la cocina desde nuevas perspectivas.
Tardes en pandemia viendo Pasapalabra a concursar
Su camino hacia Pasapalabra tiene nombre propio: su madre. Durante la pandemia, Rosa vivió con sus padres y compartían tardes enteras viendo concursos. A su madre siempre le han fascinado y había hecho varios castings, pero nunca llegó a participar en uno. Fue ella quien le insistió una y otra vez para que se presentara, recordándole que, de niña, viendo Pasapalabra cuando aún lo presentaba Silvia Jato, Rosa decía que algún día participaría. El 10 de diciembre de 2020 decidió dar el paso y plantearse seriamente como participar en el concurso televisivo sin imaginar todo lo que ese gesto iba a suponer.












