Así son Óscar y Édgar, los nuevos concursantes de 'Pasapalabra' tras al marcha de Rosa y Manu
Dos nuevas voces se sientan en el plató tras el histórico bote de Rosa Rodríguez y el adiós obligado de Manu Pascual

Roberto Leal, presentador de 'Pasapalabra' (Antena 3)
En Pasapalabra todo cambió en cuestión de minutos. La salida de Rosa Rodríguez, ganadora del mayor bote de la historia del concurso —2.716.000 euros— y la eliminación automática de Manu Pascual tras perder el duelo final, dejaron dos asientos vacíos y un legado difícil de igualar. El programa, fiel a su ritmo y sin tiempo para nostalgias, abrió sus puertas a dos nuevos aspirantes dispuestos a comenzar desde cero: Óscar Torres y Édgar de las Heras. Ambos llegaron al plató entre nervios, ilusión y la sensación de estar dando un salto inesperado en sus vidas.
Su aterrizaje coincidió con un ambiente de resaca emocional, ya que el público aún digería el desenlace histórico que habían protagonizado Rosa y Manu tras más de 300 duelos.
Óscar y Edgar se encontraron con un bote reiniciado a 100.000 euros y un escenario que había visto momentos legendarios. Aun así, lejos de intimidarse, los dos debutantes mostraron una actitud abierta, humilde y con ganas de disfrutar de una oportunidad que no esperaban tener tan pronto. Entre miradas cómplices, bromas de Roberto Leal y el apoyo de los equipos invitados, el concurso arrancó una nueva etapa con ellos como protagonistas.
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Óscar Torres: un historiador en busca de un nuevo comienzo
Óscar Torres aterrizó en Pasapalabra casi por sorpresa, aunque con agradecimiento y serenidad. Nacido en Alcalá de Henares y residente en Madrid, se formó en Historia y Geografía y completó un máster de Profesorado. Su vida dio un giro inesperado cuando abrió una academia justo antes de la pandemia; el proyecto apenas pudo despegar antes de tener que cerrarse por las circunstancias sanitarias. Ahora, afirma, siente que esta participación supone "un nuevo comienzo", una oportunidad para rehacer el camino que la crisis truncó.
De carácter tranquilo y reflexivo, Óscar se mostró menos nervioso de lo que habría imaginado. Su primer paso por las pruebas del concurso dejó entrever un perfil equilibrado: alguien que confía en su formación, pero que tampoco se deja llevar por la presión.
Además, tiene un objetivo claro si llegara a conquistar el bote: reabrir su academia y quitarse "la espinita" que le dejó la pandemia. Su historia personal ha conectado con la audiencia por su sencillez y porque encarna a muchos emprendedores que vieron truncados sus planes.
Édgar de las Heras: el concursante que no esperaba serlo
Si Óscar llegó con calma, Édgar de las Heras lo hizo con sorpresa absoluta. Pensaba que acudía al programa para participar en La Silla Azul, la fase previa que da acceso al concurso, pero se encontró directamente sentado como concursante oficial. Esa confusión inicial marcó su presentación: confesó estar "mucho más nervioso de lo esperado", aunque Roberto Leal no tardó en animarlo para que viviera la experiencia con tranquilidad y sin miedo a equivocarse.
Durante su primera intervención, Édgar dejó ver una personalidad abierta y espontánea. Reconoció que participar le imponía respeto, pero también aseguró estar dispuesto a disfrutarlo. Tiene, además, un propósito entrañable para el supuesto bote: llevar a su hijo a Bora Bora, un destino que el pequeño menciona constantemente. Ese detalle humaniza su perfil y muestra que, detrás de la tensión de las pruebas, también hay sueños familiares impulsando a los concursantes.
Un relevo que honra al pasado y mira hacia adelante
El debut de ambos coincidió con un gesto simbólico: en la prueba musical La Pista, Roberto Leal comentó que su actuación era "un homenaje a Rosa y Manu", recordando el nivel que la anterior pareja había demostrado durante su largo duelo. Aun así, Óscar y Édgar respondieron con soltura y sentido del humor, dejando claro que, aunque son relevo, no pretenden imitar a nadie, sino construir su propio camino en el concurso.

Alba Benito
Periodista porque uso el teclado para algo más que jugar a videojuegos. Un día me colé en una fiesta...












