De cloaca a postal: cómo el Támesis y el Sena recuperaron su brillo
Dos los ríos más icónicos de Europa dejaron de ser tóxicos para volver a ser navegables. Esta es su historia.

El río Sena, junto a la Torre Eiffel. / Alexander Spatari
Son dos de esos ríos que no pueden faltar en cualquier postal que se precie de dos capitales únicas: Londres y París. Pero hubo un tiempo en que caminar junto al Támesis o al Sena significaba convivir con malos olores y aguas oscuras cargadas de residuos industriales. A finales del siglo XIX y durante gran parte del XX, ambos ríos se convirtieron en auténticas cloacas urbanas: fábricas, desagües y vertidos sin control transformaron estos cauces históricos en símbolos de contaminación y riesgo sanitario.
La situación comenzó a cambiar cuando la presión ciudadana y la creciente conciencia ambiental se unieron a los avances de la ingeniería hidráulica. Gobiernos locales y autoridades nacionales empezaron a comprender que la recuperación de los ríos era una cuestión de salud pública, pero también de identidad urbana. Las cosas tenían que cambiar.

El Támesis londinense. / Caroline Purser

El Támesis londinense. / Caroline Purser
En Londres, el Támesis inició su proceso de saneamiento integral a mediados del siglo XX. Se construyeron grandes plantas depuradoras, se controlaron los vertidos industriales y se introdujeron regulaciones mucho más estrictas sobre la gestión de residuos. Aunque los resultados tardaron en llegar, el ecosistema fluvial comenzó poco a poco a recuperarse hasta convertir el río en una vía navegable segura y en un entorno donde volvió a aparecer la vida acuática tras décadas sin rastro de ella.
LOS40
LOS40
Las orillas de la ciudad de la luz
París emprendió una transformación similar con el Sena, igualmente emblemático. La inversión sostenida en depuración de aguas residuales, la prohibición de vertidos peligrosos y los programas de restauración ecológica permitieron mejorar progresivamente la calidad del agua. Hoy, es difícil encontrar una foto de iconos parisinos como Notre Damme o la Torre Eiffel en los que no aparezca, también, un río que fluye sorprendentemente limpio para estar en una gran ciudad como esta.
La apuesta por la sostenibilidad urbana puede transformar incluso los escenarios más degradados
Décadas de trabajo culminaron en la recuperación de peces y aves que habían desaparecido durante años, y en 2016 el Sena fue declarado oficialmente "navegable de forma segura", un hito que habría parecido impensable apenas medio siglo antes.
La historia de ambos ríos demuestra que la regeneración ambiental no es un proceso rápido, pero sí posible cuando se combinan planificación, inversión pública y presión social. Hoy, tanto Londres como París celebran sus ríos como patrimonio vivo y recuerdan que la apuesta por la sostenibilidad urbana puede transformar incluso los escenarios más degradados.

Dani Cabezas
Periodista y músico madrileño, fui durante años el responsable de la sección de Música del diario 20...












