¿Por qué está lloviendo tanto en España?
Sí: el tren de borrascas que no da tregua a España tiene mucho que ver con el cambio climático.

La lluvia en España y Portugal no cesa. / aire images
Llueve. Llueve sin parar. El invierno está siendo inusualmente húmedo en buena parte de España debido a la sucesión poco habitual de borrascas de gran impacto. Todos hemos escuchado sus nombres: Alice, Francis, Goretti, Ingrid, Kristin, Leonardo o la reciente Marta han dejado precipitaciones muy por encima de lo normal. El resultado se ha notado especialmente en Andalucía, donde miles de personas han tenido que ser desalojadas preventivamente por inundaciones, se han producido cortes en carreteras y varios municipios han sufrido anegamientos generalizados.
Las cifras ayudan a entender la magnitud del episodio. En puntos de Cádiz y Málaga se han acumulado varios cientos de litros por metro cuadrado en pocos días, con estaciones como Grazalema registrando cantidades cercanas al total anual de muchas ciudades españolas. Embalses, ríos y arroyos han alcanzado niveles muy elevados en cuestión de jornadas, obligando a activar numerosos planes de emergencia y movilizar a servicios de protección civil en varias comunidades autónomas.
Al debilitarse el anticiclón de las Azores, las borrascas atlánticas encuentran una autopista directa hacia el sur de Europa
Pero, ¿qué está pasando? Aunque cada temporal tiene sus propias causas, la persistencia de este "tren de borrascas" responde a un patrón atmosférico concreto. Durante las últimas semanas se ha mantenido una fase negativa de la Oscilación del Atlántico Norte, un fenómeno climático que influye directamente en la posición del anticiclón de las Azores. Al debilitarse este anticiclón, que normalmente actúa como un escudo, las borrascas atlánticas encuentran una autopista directa hacia el sur de Europa, alcanzando con facilidad la península.
LOS40
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Una atmósfera con más energía
A este escenario se suma un factor cada vez más relevante: la enorme cantidad de humedad disponible en la atmósfera. Parte de esa humedad procede de los llamados ríos atmosféricos, corrientes que transportan vapor de agua desde regiones tropicales hasta latitudes medias. En las últimas semanas, uno de estos flujos ha estado alimentado por zonas del Atlántico y el Caribe con temperaturas superficiales muy elevadas, lo que ha cargado de energía adicional a las borrascas que han llegado a España.

¿Por qué no para de llover? / sarayut Thaneerat

¿Por qué no para de llover? / sarayut Thaneerat
Aquí entra en juego el cambio climático. Los océanos absorben la mayor parte del calor generado por las emisiones de gases de efecto invernadero y, al calentarse, liberan más vapor de agua a la atmósfera. Ese exceso de humedad no significa necesariamente que llueva más días al año, pero sí favorece que, cuando llegan las condiciones adecuadas, las precipitaciones sean más intensas y persistentes, como está ocurriendo este invierno.
Además, algunos estudios apuntan a que el calentamiento acelerado del Ártico podría estar alterando el comportamiento del chorro polar (la corriente de vientos que guía muchas borrascas), haciéndolo más ondulado y permitiendo que los temporales se desplacen con mayor facilidad hacia latitudes como la península Ibérica. Aunque todavía se investiga el alcance exacto de este efecto, cada vez hay más evidencias de que la atmósfera está mostrando patrones menos estables que hace décadas.
Por eso, la sucesión de temporales que está marcando estos meses no debe entenderse solo como una racha de mal tiempo. Forma parte de una tendencia más amplia en la que los fenómenos meteorológicos extremos se vuelven más probables, reflejando cómo el calentamiento global está alterando los equilibrios del sistema climático.

Dani Cabezas
Periodista y músico madrileño, fui durante años el responsable de la sección de Música del diario 20...












