El efecto mariposa: cómo el reguetón de los 2000's llevó a Bad Bunny a la Super Bowl

El Conejo Malo ha querido homenajear a cuatro leyendas en su actuación

Bad Bunny en la Super Bowl / Todd Rosenberg

Hay fenómenos en la música que solo se entienden con perspectiva. Como si fuese una especie de teoría del caos tropical, el “efecto mariposa del reguetón vintage” empezó en los 2000’s cuando un combo de artistas (cuando todo en la música urbana era campo) cambió sin quererlo el curso de la industria musical global. Lo que comenzó como un boom callejero en Puerto Rico terminó, dos décadas después, con Bad Bunny cantando en el medio tiempo de la Super Bowl, convirtiéndose en el primer artista latino en lograrlo. Y lo mejor: lo hizo rindiendo tributo a quienes iniciaron todo este terremoto.

Y es que el Conejo Malo, ante millones de espectadores y espectadoras, ha querido rendir homenaje a aquellos artistas que cambiaron las normas del juego. Lo ha hecho en tan solo quince segundos de los 13 minutos que ha durado su actuación, reproduciendo de golpe un sample que es pura nostalgia: Gasolina de Daddy Yankee; Dale Don Dale de Don Omar; Noche de Travesura de Héctor el Father y Pa’ Que Retozen de Tego Calderón. Cuatro himnos que salieron entre 2002 y 2004, y que hoy son arqueología del perreo. Las puso justo antes de arrancar Yo Perreo Sola, como quien dice: “esto no sería posible sin ellos”. Y tenía toda la razón.

Para entender por qué este gesto es tan significativo, hay que volver a esos años. A esa época en la que el reguetón era algo asociado solo a la noche, a la fiesta y a los márgenes. Un murmullo que venía del caserío, de las discotecas low light… hasta que estostemazos le dieron una patada a la puerta del mainstream. Pero, ¿cómo se convirtieron en hits?

Cuatro canciones que cambiaron la industria

Gasolina de Daddy Yankee quizá es la canción que más define el sonido de reguetón vintage. En 2003 no solo se convirtió en un hit: redefinió lo que significaba un hit latino. De repente, medio planeta tarareaba “¡dame más gasolina!” sin tener ni idea de qué significaba, y el reguetón entraba oficialmente en la cultura pop. Fue la primera vez que el género sonó en radios que jamás se habían planteado pincharlo.

Si Gasolina era el fuego, Dale Don Dale era el combustible. Don Omar aportó una canción que hizo historia y que sigue siendo un referente sonoro. De hecho, el tema se coló en los charts y fue una de las primeras canciones de reguetón en llegar a España. Algo parecido pasó en Latinoamérica con Noche de Travesura de Héctor El Father y Pa que retozen de Tego Calderón. Temas que empezaron a sonar más allá de las pistas de perreo para llegar al mainstream.

Las reglas del juego cambiaron… y el mundo también

En 2003 nadie hablaba de “urbano latino” como categoría global. Aquello era reguetón, puro y duro. Algo que muchos criticaron, que otros despreciaron, pero que —como todo lo que nace de la calle— tenía una fuerza que no se podía detener.

Y ese empuje fue moldeando poco a poco la industria: colaboraciones, fusiones, charts internacionales, premios, festivales… hasta llegar a un momento en el que el género ya no estaba entrando: estaba dominando.

Ahí es donde aparece Bad Bunny.

Benito no solo es heredero de esa generación: es la prueba viviente de que el reguetón ya no es “alternativo”. Es un género dominante, transversal, global. Y el hecho de que en el escenario más mediático del planeta —la Super Bowl— sonaran los primeros compases de estos temas de 2003 es casi poético. Es como si el Conejo dijera: “Yo estoy aquí porque ellos lo estuvieron antes”.

Que Bad Bunny decidiera estructurar su show así no es casualidad. Él siempre ha reivindicado las raíces, lo que escuchaba de niño, lo que sonaba en los carros del barrio, lo que marcó el ADN del género. Y sí, puede que ahora sea una de las mayores estrellas del mundo, pero su esencia sigue conectada a esos cuatro temas que hicieron del reguetón algo imparable.

Si hoy millones de personas reconocen el género, bailan su ritmo y lo consumen sin prejuicios, es porque en los 2000’s un puñado de pioneros decidió que nadie les iba a decir cómo sonar, qué decir o cómo vestirse. Y ganaron.

Alberto Palao

Periodista musical especializado en pop. Graduado...