Guerra al despilfarro textil: se acabó destruir la ropa que no se vende
La Unión Europea establece que no se podrán eliminar prendas y calzado a partir del 19 de julio de 2026. La medida busca reducir residuos, recortar emisiones y acelerar el cambio hacia una moda más sostenible.

Muchas prendas que no se venden acaban en la basura. / Wokephoto17
Es un problema mayúsculo: la industria textil es la segunda más contaminante del planeta, sólo superada por la de los combustibles fósiles, y por delante de otros grandes sectores. Y parte del problema pasa por una práctica habitual: destruir ropa y calzado que no se han vendido cada temporada.
Eso podría tener los días contados. A partir del 19 de julio de 2026, las grandes empresas no podrán eliminar estos productos de forma sistemática, según acaba de establecer la Unión Europea. El objetivo es claro: frenar el despilfarro y reducir el impacto climático de un sector que mueve millones de prendas cada año.
Cada año se destruye en la UE entre un 4% y un 9% de los textiles no vendidos, muchos de ellos sin haber sido utilizados
La decisión forma parte del Reglamento sobre diseño ecológico para productos sostenibles (ESPR), en vigor desde julio de 2024. Esta norma pretende impulsar la reutilización, el reciclaje y una producción más eficiente. En el caso del textil, introduce una prohibición directa que obliga a las marcas a gestionar mejor sus excedentes y a replantear cómo diseñan, fabrican y distribuyen sus colecciones.
LOS40
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Según datos de la Comisión Europea, cada año se destruye en la UE entre un 4% y un 9% de los textiles no vendidos, muchos de ellos sin haber sido utilizados. Esta práctica genera alrededor de 5,6 millones de toneladas de emisiones de CO2, una cifra comparable a las emisiones netas totales de Suecia en 2021. Para Bruselas, estos números evidencian que el modelo actual no es sostenible a medio plazo.
Qué cambia a partir de 2026
La prohibición afectará primero a las grandes empresas, que deberán cumplirla desde julio de 2026. Las medianas empresas tendrán más margen y estarán obligadas a adaptarse a partir de julio de 2030. Además, las compañías deberán informar de manera estandarizada sobre los productos que descartan, una obligación que ya se aplica a las grandes empresas y que se ampliará a las medianas en 2030.
La normativa contempla algunas excepciones. Se permitirá destruir productos por razones de seguridad, si están dañados o si infringen derechos de propiedad intelectual. Fuera de esos supuestos, las empresas deberán buscar alternativas como la donación, la reutilización o el reciclaje de los materiales.

¿Cuánta ropa compramos al año? / Maria Korneeva

¿Cuánta ropa compramos al año? / Maria Korneeva
Con esta medida, la Comisión Europea quiere alinear al sector textil con los objetivos de neutralidad climática y reforzar la economía circular. Para las marcas, supone una presión añadida para ajustar mejor la producción y apostar por prendas más duraderas. Para el conjunto del mercado, es un paso más hacia un modelo que reduzca residuos y limite el impacto ambiental de la moda rápida.
No todo tiene que ver con las empresas: también hay una responsabilidad ciudadana. Según datos de la Agencia Europea de Medio Ambiente, cada persona compra unos 20 kg de textiles al año. De media, un europeo gasta unos 500 euros anuales en ropa y calzado.

Dani Cabezas
Periodista y músico madrileño, fui durante años el responsable de la sección de Música del diario 20...












