25 años de 'De vuelta y vuelta': el disco con el que Jarabe de Palo confirmó que lo suyo no era casualidad
El tercer álbum del proyecto de Pau Donés se publicó el 12 de febrero de 2001

Pau Donés, líder de Jarabe de Palo. / Photo by Manuel Queimadelos Alonso/Redferns) (Getty Images)
Hablar de Jarabe de Palo a finales de los noventa era hacerlo de uno de los fenómenos más inesperados —y a la vez más sólidos— del pop español. Tras el éxito masivo de La flaca (1996), Pau Donés y los suyos se encontraron en una posición delicada: demostrar que aquello no había sido un golpe de suerte. Su segundo álbum, Depende (1998), reforzó su popularidad con canciones que ampliaban su universo musical, pero el verdadero reto llegaría con el siguiente paso. El 12 de febrero de 2001 veía la luz De vuelta y vuelta, un disco que ahora cumple 25 años y que representó un momento crucial en la evolución del grupo: el intento consciente de consolidar una identidad propia más allá del hit veraniego que los había convertido en estrellas internacionales.
Jarabe de Palo ya era una banda con proyección global, especialmente en Latinoamérica e Italia, y Pau Donés había asumido definitivamente el papel de líder creativo y portavoz del proyecto. En lugar de repetir fórmulas, decidió explorar un sonido más depurado, con menos exuberancia instrumental y mayor peso en las letras y las melodías. De vuelta y vuelta llegó así como un disco más introspectivo, menos festivo que sus predecesores, con una producción que apostaba por el equilibrio entre pop latino, rock suave y toques acústicos que reforzaban la personalidad del grupo.
Uno de los aspectos más interesantes del álbum fue precisamente esa voluntad de evolucionar sin romper del todo con el pasado. Jarabe de Palo seguía siendo reconocible, pero se percibía una búsqueda artística más consciente. El propio título del disco sugería movimiento, tránsito, una especie de viaje emocional que encajaba con el momento vital de Donés, quien comenzaba a mirar su carrera desde una perspectiva más madura. Las letras, siempre cercanas al lenguaje cotidiano, mantenían esa mezcla de sencillez y reflexión que había conectado con el público desde el principio, pero aquí se presentaban con un tono más reflexivo.
LOS40 Classic
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En cuanto al repertorio, el álbum incluyó temas que ampliaron el catálogo de la banda y reforzaron su presencia en radio. Canciones como “Tiempo” o “Completo incompleto” —entre otras— mostraban una combinación eficaz de melodía accesible y mensaje personal, manteniendo el sello característico del grupo: letras aparentemente sencillas que escondían cierta filosofía vital. Aunque quizá no generó un himno instantáneo tan universal como “La flaca”, el disco ayudó a consolidar una base de seguidores fieles y reforzó la percepción de Jarabe de Palo como algo más que una banda de un solo éxito.
Desde el punto de vista comercial, De vuelta y vuelta tuvo un recorrido notable tanto en España como en varios mercados internacionales. Jarabe de Palo había conseguido algo poco habitual en el panorama nacional de la época: convertirse en una banda exportable sin perder identidad. La mezcla de pop, rock y sonidos latinos funcionaba especialmente bien en América Latina, donde el grupo ya había cultivado una conexión sólida con el público. Este tercer álbum confirmó esa relación y mantuvo al grupo en una posición relevante dentro del pop en español de comienzos del siglo XXI.
También conviene recordar que el disco apareció en un momento de transición para la industria musical. A principios de los años 2000, el mercado aún se sostenía en las ventas físicas, pero empezaban a surgir cambios tecnológicos que transformarían el consumo musical pocos años después. En ese contexto, Jarabe de Palo apostó por un álbum cohesionado, pensado para escucharse de principio a fin, algo que hoy puede sonar casi romántico en la era de los singles virales y las playlists infinitas.

Más allá de cifras o posiciones en listas, De vuelta y vuelta fue importante porque mostró la madurez artística de Pau Donés. Su forma de escribir, basada en juegos de palabras y reflexiones aparentemente simples, se consolidó como una marca de identidad. El músico supo equilibrar accesibilidad y personalidad, evitando caer en la repetición fácil que tantas veces persigue a los artistas tras un gran éxito inicial. Esa capacidad para evolucionar sin perder esencia fue clave para la longevidad del proyecto.
Con el paso del tiempo, el álbum ha adquirido un valor especial dentro de la discografía del grupo. Si La flaca representó el descubrimiento y Depende la confirmación, De vuelta y vuelta fue el momento en que Jarabe de Palo demostró que podía seguir avanzando sin traicionarse. La banda continuaría publicando discos y ampliando su repertorio durante los años siguientes, pero este trabajo marcó un punto de inflexión silencioso, menos estridente que sus hits más populares, aunque fundamental para entender su trayectoria.
Revisitar hoy De vuelta y vuelta permite apreciar cómo Jarabe de Palo supo navegar entre el éxito comercial y la búsqueda artística, algo que no siempre resulta fácil. Aquel disco reflejaba a un grupo que ya había probado el sabor del triunfo y que, lejos de acomodarse, decidió explorar nuevas direcciones sin perder cercanía con el público. Quizá esa combinación de naturalidad y ambición creativa explique por qué, 25 años después, sigue siendo una pieza relevante en la historia del pop español.












