Bad Bunny se queda a solo un paso de otro hito histórico para su Super Bowl
Su show fue el cuarto más visto de toda la historia (y solo con datos de EE UU)

Bad Bunny, en la Super Bowl 2026. / Icon Sportswire
Bad Bunny rozó un nuevo récord en su ya histórica actuación en la Super Bowl 2026. El show del descanso protagonizado por el artista puertorriqueño se convirtió en el cuarto halftime show más visto de todos los tiempos en la televisión estadounidense, solo por detrás de Kendrick Lamar, Michael Jackson y Usher.
Las cifras son espectaculares. La actuación del descanso de la Super Bowl LX reunió a 128,2 millones de espectadores, según los datos publicados por Nielsen Big Data + Panel, lo que convierte su show en el cuarto halftime show más visto de todos los tiempos en Estados Unidos. Solo Kendrick Lamar (133,5 millones), Michael Jackson (133,4 millones) y Usher (129,3 millones) superan la cifra lograda por el artista puertorriqueño.
El dato es impresionante por sí mismo, pero tiene un matiz importante: estas cifras corresponden exclusivamente a la audiencia televisiva estadounidense, sin incluir el seguimiento internacional ni las visualizaciones digitales. Y ahí es donde Bad Bunny, uno de los artistas más globales de la actualidad, probablemente habría escalado aún más alto. Su impacto en América Latina, España y otros mercados internacionales sugiere que, si se midiera la audiencia total en todo el continente americano, su show quizá habría estado en el primer puesto histórico.
LOS40
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Un Super Bowl que rompió récords
La actuación de Bad Bunny contribuyó a que la Super Bowl LX se convirtiera en un evento sin precedentes. La segunda mitad del partido entre los Seattle Seahawks y los New England Patriots alcanzó los 137,8 millones de espectadores, la cifra más alta jamás registrada en la televisión estadounidense. En conjunto, el partido fue el segundo Super Bowl más visto de la historia, solo por detrás de los 127,7 millones del año anterior.
Con un espectáculo íntegramente en español, las cifras del intérprete fueron espectaculares: unos 15 millones de presupuesto, 380 hombres-planta, casi 600 personas entre staff técnico, figurantes, bailarines, actores y actrices... y un directo que incluyó a Lady Gaga y a Ricky Martin.
En redes sociales, el dominio de Bad Bunny fue abrumador. El consumo total de contenido relacionado con el evento —incluyendo publicaciones de fans, medios, influencers y la propia NFL— alcanzó 4.000 millones de visualizaciones en las primeras 24 horas, un aumento del 137% respecto al año anterior. Más de la mitad de todas las visualizaciones internacionales de la NFL (55 %) provinieron de mercados fuera de Estados Unidos, un indicador claro del alcance global del artista.
Aunque Bad Bunny quedó a un paso del podio histórico en la televisión estadounidense, su impacto internacional y digital demuestra que su actuación fue mucho más que un número. Fue un fenómeno cultural que trascendió fronteras, idiomas y plataformas. Y, en términos globales, probablemente ya ocupa un lugar aún más alto del que reflejan las métricas oficiales.












