De extraer petróleo a enterrar CO2: la sorprendente transformación del mar del Norte
Una antigua plataforma petrolera danesa empezará en 2026 a almacenar miles de toneladas de dióxido de carbono bajo el fondo marino para frenar el cambio climático.

Una plataforma petrolera en el Mar del Norte. / Michael Saint Maur Sheil
Durante décadas, el mar del Norte fue sinónimo de petróleo. Plataformas, perforaciones y barcos formaban parte del paisaje industrial de esta zona estratégica para Europa. Ahora, una de esas infraestructuras cambiará radicalmente de función: en lugar de extraer combustibles fósiles, servirá para almacenar dióxido de carbono bajo el lecho marino.
El proyecto se llama Greensand y está impulsado por la compañía Ineos. Su objetivo es utilizar antiguos yacimientos petrolíferos daneses, ya agotados, como depósitos subterráneos donde inyectar CO2 capturado previamente en instalaciones industriales. Es, en cierto modo, darle la vuelta a la historia: usar los mismos pozos que ayudaron a alimentar la economía fósil para intentar reducir su impacto climático.
La tecnología que lo hace posible se conoce como captura y almacenamiento de carbono (CCS). Consiste en capturar el CO2 que generan industrias como la cementera o la siderúrgica, comprimirlo y transportarlo hasta un lugar seguro donde pueda almacenarse durante miles de años. Organismos como el IPCC de la ONU o la Agencia Internacional de la Energía consideran que esta herramienta puede ser clave para cumplir los objetivos climáticos, especialmente en los sectores más contaminantes.
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El CO2 será inyectado a gran profundidad bajo el mar
En el caso de Greensand, el proceso comenzará en la terminal danesa de Esbjerg. Allí llegará el CO2 licuado, procedente en gran parte de plantas europeas de biomasa. Después se trasladará en barco hasta la plataforma Nini, situada a unos 170 kilómetros de la costa, donde será inyectado en antiguos pozos petrolíferos a gran profundidad bajo el mar.
Un camino a recorrer
El mar del Norte no se ha elegido al azar. Tras más de 50 años de actividad petrolera, la región cuenta con un conocimiento geológico muy detallado que permite evaluar con precisión la seguridad del almacenamiento. Solo en la parte noruega del mar del Norte se estima una capacidad potencial de hasta 70.000 millones de toneladas de CO2, y en la zona británica, unas 78.000 millones. Para comparar: la Unión Europea emite cada año alrededor de 3.200 millones de toneladas.
En su primera fase, el proyecto danés prevé almacenar unas 400.000 toneladas de CO2 al año. Puede parecer una cifra modesta frente a las emisiones totales, pero sus impulsores lo ven como el inicio de una red más amplia de almacenamiento submarino en Europa. El coste y la escala siguen siendo desafíos importantes, pero la idea es clara: convertir antiguas infraestructuras fósiles en parte de la solución climática.

Dani Cabezas
Periodista y músico madrileño, fui durante años el responsable de la sección de Música del diario 20...












