‘All eyez on me’ cumple treinta años: el disco que mitificó a Tupac antes de ser leyenda
Fue su último álbum en vida: falleció asesinado meses después

Tupac Shakur, poco antes del lanzamiento de 'All eyez on me'.
Hay artistas que definen una época y otros que, directamente, la escriben a fuego. Tupac Shakur pertenece a la segunda categoría. En los años noventa se convirtió en una figura central del hip-hop no solo por su talento musical, sino por su capacidad para encapsular las tensiones sociales, raciales y culturales de Estados Unidos en letras que alternaban furia, introspección y vulnerabilidad. Mientras la costa oeste y la costa este protagonizaban una rivalidad mediática que marcó el rap de la década, Tupac emergía como un narrador complejo: podía ser el cronista del gueto, el poeta político y la estrella mediática al mismo tiempo. Su carisma y su intensidad emocional lo situaron en un punto único dentro de la cultura popular, capaz de atraer tanto a fans del rap más hardcore como a oyentes ajenos al género.
Antes de All eyez on me, Tupac ya había firmado discos influyentes como 2Pacalypse now (1991) o Me against the world (1995), este último publicado mientras cumplía condena en prisión y convertido en un éxito comercial inesperado que debutó en el número uno del Billboard 200. Esa combinación de talento musical y biografía turbulenta alimentó una narrativa casi cinematográfica en torno a su figura. Cuando salió de la cárcel en octubre de 1995 gracias a la intervención de Suge Knight, jefe del sello Death Row Records, el artista estaba listo para reinventarse. Su fichaje por la discográfica supuso un cambio estético y estratégico: sonido más agresivo, producción de lujo y un posicionamiento mediático que lo colocaba como la cara más visible del gangsta rap de la costa oeste.
Publicado el 13 de febrero de 1996, All eyez on me fue un proyecto monumental desde su concepción. Se trataba de un doble álbum —algo poco habitual en el hip-hop mainstream de la época— que combinaba ambición artística con una clara vocación comercial. Bajo la producción de nombres como Dr. Dre, Johnny “J” o Daz Dillinger, el disco ofrecía una mezcla de himnos callejeros, cortes introspectivos y canciones pensadas para la radio. Temas como “California Love”, “How do U want it” o “2 of Amerikaz most wanted” no solo definieron el sonido del momento, sino que ayudaron a consolidar la estética G-funk como una marca sonora reconocible. La participación de artistas como Snoop Dogg, Nate Dogg o Method Man reforzaba la sensación de evento colectivo, casi como si todo el rap estadounidense orbitara alrededor del proyecto.
LOS40 Classic
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La repercusión comercial fue inmediata y contundente. All eyez on me debutó en el número uno del Billboard 200 y vendió más de medio millón de copias en su primera semana en Estados Unidos, cifras que lo situaron entre los lanzamientos más exitosos del rap hasta ese momento. Con el tiempo, el álbum alcanzó certificación diamante por la RIAA, superando los diez millones de unidades vendidas solo en territorio estadounidense. Además, varios de sus sencillos dominaron listas de radio y televisión musical, consolidando a Tupac como una superestrella global en un momento en el que el hip-hop comenzaba a convertirse en el género dominante de la industria.
Pero más allá de las cifras, el disco representaba una declaración artística y personal. Tupac —o 2pac, como firmaba los discos— combinaba la arrogancia típica del gangsta rap con reflexiones sobre la paranoia, la fama y la traición. Canciones como “Only God can judge me” mostraban a un artista consciente de su propia mitología en construcción, mientras otros temas celebraban el éxito con una energía casi hedonista. Esa dualidad —entre la vulnerabilidad y la bravura— se convirtió en una de sus señas de identidad y ayudó a que el álbum conectara con públicos diversos. All eyez on me era, en cierto modo, un retrato completo del personaje Tupac: contradictorio, magnético y profundamente humano.
El impacto cultural del disco también se percibió en cómo redefinió la imagen del rapero mainstream. Hasta entonces, pocos artistas habían logrado equilibrar credibilidad callejera y éxito masivo con tanta naturalidad. Tupac se convirtió en un referente estético y narrativo para generaciones posteriores, influyendo en artistas que van desde 50 Cent hasta Kendrick Lamar. Su capacidad para hablar de injusticia social sin perder el atractivo comercial abrió un camino que el hip-hop seguiría explorando durante décadas.
Sin embargo, el éxito del álbum estuvo rodeado de una tensión constante. La rivalidad entre las escenas de la costa oeste y la costa este alcanzaba niveles peligrosos, alimentada por declaraciones públicas, enfrentamientos mediáticos y una industria que amplificaba el conflicto como si se tratara de un espectáculo. Tupac, convertido en símbolo de Death Row Records y del sonido californiano, se encontraba en el centro de ese huracán.
El final de su historia llegó pocos meses después de la publicación del disco. En septiembre de 1996, tras asistir a un combate de boxeo en Las Vegas, Tupac fue víctima de un tiroteo que le causó heridas mortales; falleció días después, con solo 25 años. Su muerte, aún rodeada de incógnitas, consolidó su figura como un mito trágico del hip-hop. Paradójicamente, All eyez on me quedó como el único álbum publicado en vida bajo el sello Death Row y como el testamento artístico de un artista que había alcanzado el pico de su carrera justo antes de desaparecer.
El disco sigue siendo una referencia ineludible para entender el hip-hop moderno. No solo por su éxito comercial, sino porque capturó un momento irrepetible: el instante en el que Tupac Shakur dejó de ser solo un rapero famoso para convertirse en una figura cultural total, observada —como anticipaba el título— por todas las miradas.












