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¿Una mujer soltera puede ser amiga de un hombre casado? ¿Es tan grave la pérdida de pelo en las mujeres? Isabel Arias pone sobre la mesa estos dos debates

Y lo hace en ‘Amigos, nada más’, una entrañable novela que nos hace reflexionar

Isabel Arias habla de amistad entre hombres y mujeres y alopecia en 'Amigos, nada más'. / Imagen cedida por Editorial Planeta

Amigos, nada más. Así se llama la segunda novela de Isabel Arias. Hace un año llegaba a la escena literaria con Cuando volvamos a vernos, una novela deliciosa sobre un triángulo amoroso en la que uno de los vértices es un músico callejero. Ahora, nos plantea temas que siempre generan debate: ¿está bien visto que una mujer soltera sea amiga de un hombre casado y se vaya con él de viaje?

Ese es uno de los temas centrales de su nueva historia que pone sobre la mesa la cuestión de la amistad entre hombres y mujeres. Pero no es el único tema que genera división de opiniones. ¿Está normalizado que una mujer se quede sin pelo? A ella le ocurrió y sabe lo complicado que es para una mujer.

De esos temas y de la música que suena en la novela, que incluye City os Stars de La La Land o algún tema de Coldplay o John Lennon hemos hablado con su autora que, igual que el año anterior, publica novela casi al mismo tiempo que su padrino literario, Máximo Huerta.

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Pregunta: Esta novela gira en torno al eterno debate de si pueden ser amigos o no un hombre y una mujer. ¿Tú siempre has respondido igual a esta pregunta?

Respuesta: Sí, además, es un tema que siempre me ha fascinado porque genera mucho debate. Mientras he estado escribiendo la novela, lo he estado hablando con la gente y todo el mundo tiene una opinión bastante categórica, pero bastante distinta los unos de los otros. A mí siempre me ha llamado la atención que no esté tan normalizado como a mí me gustaría. Siempre me había apetecido escribir una historia que tuviera este tema como trasfondo.

P: Yo planteaba la pregunta a mis compañeros de redacción y decían que en los tiempos en los que estamos ya no tiene mucho sentido esa pregunta, que obviamente, la respuesta es sí. ¿Crees que realmente todo el mundo piensa así?

R: No, jajaja… Durante el tiempo que he estado escribiendo y corrigiendo la novel lo he hablado con mucha gente más en profundidad y me sorprende. En teoría todo el mundo te dice que sí, que está normalizado, pero cuando ya lo aterrizas en las relaciones particulares de cada uno, mmmm. ¿Qué tal llevaría que tu marido tuviera una amiga con la que se va a cenar o ver una exposición? Ya no está tan bien.

P: Tú añades el matiz de una amistad entre un hombre y una mujer cuando uno de ellos tiene pareja. ¿Cambia la respuesta respecto a si ambos están solteros?

R: Cuando los dos están solteros, probablemente sea más fácil y luego quizás es más fácil cuando tienes un amigo o amiga de toda la vida y luego tienes una pareja, pero como que ese amigo ya viene contigo. Pero cuando estás en pareja, hacer amistades nuevas del otro sexo, ya es más complicado. Al final, prima la transparencia y el decir las cosas abiertamente, porque cuando intenta esconderlo, es peor.

P: El origen de esta novela surgió en un viaje a Chicago, ¿lo hiciste con un amigo que tenía pareja?

R: Lo hizo con dos, de hecho. Fue un viaje en el que íbamos dos hombres y dos mujeres del trabajo. Los dos hombres y mujer con la que iba, todos casados. No había tratado mucho con ellos hasta ese viaje, con uno más y con el otro menos, y cuando llegué al viaje, pensé, es un hombre con el que podría tener una amistad. No había ningún tipo de atracción, pero sí era una persona con la que tengo mucho en común, con la que podría estar hablando horas, pero tú misma te das cuenta de que es imposible porque todos casados, con hijos. Es imposible en esta sociedad, hoy en día, desarrollar una amistad con alguien que ya está en pareja. Es muy complicado. Como era un tema que siempre me había fascinado, dije, ya tengo el arranque de la novela.

P: Me gusta el concepto que introduces de flechazo no amoroso. Por si no era suficiente el debate sobre si realmente existe el flechazo o no, tú metes otro matiz.

R: Independientemente del sexo de la persona, es verdad que todos tenemos amigos del cole, de la universidad, de la juventud, del barrio, y son amistades que todos llevamos en la mochila, pero creo que a todos nos ha pasado que, en un momento de tu vida, ya adulta, de repente, conoces a alguien, hombre o mujer, que es un flechazo. No es que te enamores, pero dices, tengo muchísimas cosas en común con esta persona que dices, ¿cómo no la he conocido antes? Y surge una amistad de la noche a la mañana con una persona que puede ser de tu mismo género, o no. Tenemos que normalizar que eso también puede ocurrir. No tiene por qué implicar amor.

P: En la novela haces una diferenciación: Los hombres son amigos de las mujeres que les gustan y las mujeres, amigas de los hombres que no les gustan. ¿No puede ser al revés?

R: Esto me lo dijo la hija adolescente de una amiga. Me soltó esa frase cuando le hablé de lo que estaba escribiendo y me dejó loca. Pensé, ostras, a lo mejor. Me parece interesante el punto de vista de las generaciones que vienen detrás nuestro, si lo normalizan más. Nosotras lo normalizamos más que tres generaciones anteriores a la nuestra, pero, ¿hacia dónde vamos? Pues parece que así lo ve alguna.

P: Como en tu anterior novela, abordas el tema del amor desde aristas muy distintas y plasmas reflexiones como: “Estar soltero no significa estar solo”. ¿Se confunde mucho?

R: Mucho y me gusta mucho ver que cada vez se alzan más voces. Yo estoy soltera y no me considero sola para nada. Soy una persona bastante poco sociable, pero parece que todo está diseñado para dos. Viajo mucho sola y la vida está diseñada para dos. Dicho esto, creo que afortunadamente vamos normalizando que se puede estar soltero y feliz. También es verdad que se puede estar en pareja muy feliz, pero no es el elemento necesario e indispensable para estar feliz. Además, creo que es importante estar feliz solo. La gente que va de pareja en pareja, me da un poco de miedo. A veces hay que tener un poco de tiempo para uno mismo y pensar qué es lo que te gusta hacer y en qué te gusta invertir tu tiempo. Es necesario a veces.

P: “No hay mujer en el planeta que se alegre de que su ex pareja rehaga su vida”. Gwyneth Paltrow siempre se llevaba muy bien con Dakota Johnson cuando estaba con Chris Martin… o eso nos hacían ver.

R: Eso parecía, pero creo que siempre da un poquito de rabia, aunque no sientas nada. Evidentemente, si aún tienes sentimientos duele el doble, eso es obvio. A lo mejor si han pasado 20 años te da igual, pero, aunque hayas dejado tú la relación, te da como rabia. Dices, ¿será más feliz ahora que cuando estaba conmigo?

Eso de quedar con una persona que no has visto en la vida y empezar de cero porque no os conocéis de nada. Me parece difícil llegar a tener una relación duradera empezando así.

P: Planteas también el tema del timing de las relaciones y esa idea de cruzarte con tu pareja ideal en el momento que no corresponde. Eso sí que es jorobado, ¿no?

R: Esto es un poco horrible y yo lo he vivido en carnes propias alguna vez y da mucha rabia. La vida es una y hay veces que te cruzas una persona que dices, ostras, podría haber tenido una vida en común con esta persona si la hubiera conocido en otro momento de mi vida. Sientes que llegas a destiempo o historias que todos hemos vivido de cerca o hemos vivido, alguien que se enamora de una persona, no es correspondido y equis años después es al contrario, pero la otra persona ha rehecho su vida. Da mucha rabia. Me acuerdo de una frase -que creo que incorporé en mi anterior novela-, de una película que ni me acuerdo de cómo se llamaba, ¿De qué se acuerdan las mujeres? o algo así, en la que plantea, ¿qué pasa si conoces al amor de tu vida y ya estás casado con otra persona? Me parece tan demoledora la frase que se me quedó. Nadie está libre de que se te cruce otra persona.

P: Defines Tinder como la app para recién divorciados con ganas de divertirse. ¿Crees que es posible encontrar pareja estable en este tipo de plataformas?

R: No he utilizado estas aplicaciones en la vida. Una vez una amiga me dijo, ábrete una cuenta, y creo que me duró diez minutos. No están hechas para mí. Pero tengo muchos amigos que las utilizan y, en general, esto es un poco el perfil. Gente que acaba de salir de una relación larga o un matrimonio, que no busca nada serio. No digo que no exista lo otro. Sí conozco un caso de una pareja que llegó a casarse y fenomenal. Y me parece que están muy bien, pero yo he conocido a todas mis parejas en un ambiente de normalidad, de que te vas conociendo poco a poco. Pero eso de quedar con una persona que no has visto en la vida y empezar de cero porque no os conocéis de nada. Me parece difícil llegar a tener una relación duradera empezando así.

P: Dejando el tema de las relaciones a un lado, a mí hay un tema que has puesto sobre la mesa que me parece super interesante que es el de la alopecia en una mujer que, además, se trata muy poco. Qué poco se habla de esto, ¿no?

R: Yo empecé a perder el pelo cuando tenía veintipocos años, 23 o así. Tuve un brote que tuve que llegar a ponerme una peluca y fue el dramón del siglo. Pero fue unos meses porque luego me empezó a salir el pelo de nuevo espontáneamente. Y durante años nunca más se supo. Con 36, otra vez empezó, lo perdí todo por un año que tuve infernal, de los peores años de mi vida, y nunca me volvió a salir. Pasé unos años horribles, llorando por las esquinas. Fue horroroso y con el tiempo lo normalicé. Las amistades ayudan mucho y la familia. Tienes tu red que te cuida y anima, y terminas viendo que es algo meramente estética.

Sobre la pérdida de pelo: A mí las mujeres me entienden muy bien y los hombres intentan empatizar, pero nunca lo van a hacer como una mujer.

P: Parece que hablamos de pelucas cuando hay un cáncer por medio, pero la pérdida de pelo no es solo eso. Con los hombres no pasa lo mismo, hemos normalizado que puedan ser calvos.

R: Por eso los hombres no lo entienden tan bien. A mí las mujeres me entienden muy bien y los hombres intentan empatizar, pero nunca lo van a hacer como una mujer. He hablado con gente que lo ha perdido por un cáncer y dices qué importancia tiene cuando una persona que está luchando contra un cáncer, una de sus mayores preocupaciones que tiene es el tema del pelo. Para una mujer es muy importante, aunque al final, es una cuestión meramente estética. Uno de los momentos más duros fue cuando se lo tuve que contar a mi hijo porque era muy pequeño, pero empezaba a ser más mayor y tenía miedo de que algún amigo le dijera algo y pensara que tenía una enfermedad que realmente no tenía. Fue muy duro tener que contárselo a él, pero una vez se lo conté, lo normalicé un poco más. Me ha contactado mucha gente que ha pasado por lo mismo y me alegra poder ayudar a la gente.

P: Tú ya lo habías contado hace un tiempo, ¿no?

R: Yo lo conté hace unos años, no al principio. Es todo muy complicado. Me decía un amigo gay, que es difícil de entender, yo nunca lo había pensado y me parece súper interesante que no es que en un momento dado salgas del armario, sino que estás constantemente saliendo del armario porque te cambias de trabajo y otra vez, entras en un nuevo grupo de amigos, y otra vez. Esto es un poco igual. Yo al principio se lo conté a mi familia, mis amigas más cercanas. Luego se lo conté a mi hijo, pero es algo que dices, ¿en qué momento se lo cuento a los padres de los amigos de mi hijo? Empecé con una cuenta de Instagram en la que empecé a tener bastantes seguidores y dije, yo lo cuento aquí y me quito de problemas. Mucha gente alucinó porque no tenía ni idea. De esto hará cinco años y lo he normalizado porque es una cuestión meramente estética, muy dolorosa para una mujer, pero que no deja de ser un tema por el que no me voy a morir.

P: Falta una normalización. Que alguien como Jada Pinkett-Smith saliera a contar que había sufrido algo parecido, ayuda a tener referentes.

R: Me ha contacto mucha gente, incluso gente que con mi anterior novela ha venido a mis firmas, que me pedían un sitio para comprar una peluca hasta muchas otras cosas. Y todo lo que sea ayudar… alguna persona me ayudó a mí y se lo agradecí hasta el infinito.

P: ¿Es fácil encontrar una peluca?

R: La hermana pequeña de mi madre murió de un cáncer y tuvo que llevar una peluca en los últimos meses y la compró en un sitio en Madrid donde hacen unas pelucas a medida maravillosas y me hizo una ahí. Pero como viajo mucho, en Nueva York, que las americanas todas llevan pelucas, en cada manzana hay una tienda de pelucas. Probé doscientas mil diferentes de todo tipo de precios, calidades, colores, pero, al final, me centré y encontré un sitio en Madrid maravilloso y encontré mi corte que es más yo, lo que yo era. La primera que tuve es rubia y ahora la veo y digo, ¿en qué momento de mi vida? Las amistades ayudan mucho porque aprendes hasta a reírte. El flequillo, ¿me lo corto o no me lo corto? porque luego no crece. Es un artículo muy caro, que eso es otro melón.

P: Claro, porque esto la seguridad social no te lo cubre.

R: No. Cubre el tratamiento, que yo he probado todos los habidos y por haber, pero pelucas nada, y es un dineral que mucha gente no se podrá permitir. Además, las tienes que cambiar cada cierto tiempo. Si quieres una buena tienes que invertir dinero. Pero como dice una amiga, si vas ahorrando lo que yo me gasto en peluquería que es más o menos lo que me viene a durar una peluca, a lo mejor hasta me sale más barato. Es un tema que ojalá estuviera más normalizado. Entiendo a la gente que me dice que le cuesta porque los primeros años, no he llorado más en mi vida.

P: A la protagonista le crea muchos complejos y dificultades en sus relaciones y le cuesta contarlo. Pero, cuando tú lo has hecho público, ¿has encontrado alguna reacción adversa?

R: Al final te preocupa más a ti que a los demás porque a los demás les da lo mismo si tienes o no tienes pelo, si te falta una mano o un pie. Si lo piensas fríamente, si a una amiga tuya le falta algo de eso, ¿vas a cambiar? Pues no.

Cuando viajo a un sitio y me leo una novela que está ambientada en ese sitio, soy la friki que va por los sitios buscando las localizaciones porque es como que aterrizo la novela.

P: Sigue estando presente tu pasión por los viajes. París de nuevo, Roma, Madrid, Budapest, Normandía y Bretaña y Nueva York con guiños a nuestro país como el Mercado Little Spain con mención a José Andrés o las ilustraciones que hace allí Pepa G. Ramos. ¿Españoles por el mundo?

R: Un poco españoles por el mundo, la verdad es que sí, no lo había pensado. Pero Nueva York es una ciudad que me gusta muchísimo y viajar me gusta muchísimo. Hago guías de viaje porque me encantan y viajo todo lo que puedo y menos de lo que me gustaría. Me gusta en las novelas utilizar escenarios y personas o artistas reales porque a mí misma, como lectora, me encanta. Cuando viajo a un sitio y me leo una novela que está ambientada en ese sitio, soy la friki que va por los sitios buscando las localizaciones porque es como que aterrizo la novela. Me gusta utilizar sitios que luego la gente, si quiere, puede ir a ver, y ha pasado con la anterior novela, que luego la gente me ha mandado fotos desde la librería.

P: Otra de tus pasiones que sigue estando reflejada en la historia es la de los libros. Mencionas varios. El descontento, de Beatriz Serrano, por ejemplo. ¿Aportación de Planeta?

R: No, jajaja. Genuinamente me lo leí, aunque reconozco que llegué tarde. Al principio me llamaba la atención razonablemente, pero sin más. Pero me lo recomendó un amigo y me lo leí y no me he reído tanto en muchos años. Me pareció que representa a todo español trabajador. Me pareció maravilloso.

P: Tampoco falta tu padrino en esto de la escritura, Máximo Huerta. Habéis sacado novela al mismo tiempo, ¿quién de los dos se ha leído antes la del otro?

R: La anterior la sacamos con dos semanas de diferencia, y esta, con una. Parece que lo hacemos adrede, pero no. Estábamos escribiendo a la vez, pero él tenía pensado sacarla este año, pero más adelante. Pero, al final, cuadró así y los dos de promo a la vez. Las hemos leído a la vez porque nos íbamos pasando mientras escribíamos. Incluso las portadas, vamos en paralelo. A ver si nos separamos un poco para la próxima.

P: “Ver a alguien con un libro que te gusta es como ver un libro recomendándote a una persona”. Me encanta esta frase.

R: Sí, además que es verdad. Me encanta cuando veo a alguien que está leyendo un libro que a mí me encantó. Me dan ganas, aunque no le conozca, de ir a hablar con él o ella. Me abstengo, pero hace mucha ilusión. Ya empezamos bien.

P: Como en tu anterior novela siguen presentes referentes de la cultura pop con la que hemos crecido como Friends o Sexo en Nueva York, ¿se van añadiendo otros o uno se queda ya con los que le marcaron en un momento determinado?

R: Creo que estas dos series han marcado, ya no una generación, sino varias. En mi día a día, hablaba con una amiga una vez, que cuando se acabó decía, es que siento que son mis amigos. Como son series que ha visto todo el mundo, todos van a entender cuando hablas de que esto es igual que lo pasó en el capítulo en el que Rose… todo el mundo sabe a lo que te refieres.

P: También está presente, aunque en mucha menor medida que la novela anterior, la música. Si en la anterior el tema era Perfect de Ed Sheeran, ¿aquí sería City of stars de La La Land?

R: Es un momento muy guay en la novela. Toco el piano mucho peor que la protagonista de la novela, pero es cierto que yo di clases de pequeña y estuve tocando muchos años. Lo dejé muchos años y hace un tiempo que lo retomé y esa es una de las primeras canciones con las que me puse porque me gustó. Me gusta muchísimo la película, me pareció que esas historias inacabadas que todos hemos tenido es una pasada. La canción me encantó y la escena con el piano me parecía tan cinematográfica y literaria que necesitaba una canción y no dudé que esta le iba perfecta.

'City of Stars' (Duet ft. Ryan Gosling, Emma Stone) - La La Land Original Motion Picture Soundtrack

P: En el de Budapest suena Coldplay, Lennon y John Legend, ¿nombres al azar?

R: Todo lo que aparece en mis novelas son cosas especiales para mí y que me gustan. Son canciones que me recuerdan a momentos bonitos. Coldplay tristemente ahora nos lleva al concierto de Boston o no sé dónde era. Pero me lleva a momentos divertidos con amigos.

P: Por cierto, puntazo unir Silencio de Bisbal con el goshting.

R: Eso es real. Tengo una amiga que teníamos una época de mucho goshting para las dos y siempre recuerdo llamadas de: ‘Mandé un mensaje a fulanito y… Silencio (cantando)’. Me hace mucha gracia porque siempre que pienso en goshting tengo la banda sonora de Bisbal de fondo.

P: Por último, supongo que cada novela es como un viaje y de cada viaje uno se queda con algo. ¿Con qué te quedas tú de este?

R: De haber aportado mi granito de arena el poner sobre la mesa el haber normalizado la amistad entre hombres y mujeres porque creo que está menos normalizado de lo que debería. creo que la gente tiende a esconder esas amistades o a evitarlas y me da mucha pena. Por otro, normalizar los complejos y traumas por el personaje de Elena y el tema del pelo, el ver que uno no tiene que esconderse en una cueva y puede seguir con su vida normal porque, al final, la vida es sola una y es muy corta y todo el tiempo que perdemos llorando, no lo estamos disfrutando.

Cristina Zavala

Redactora y guionista de LOS40. Completamente...