¿Cómo afecta tanta lluvia a nuestra salud mental y física?
Del bajón anímico a los problemas respiratorios, pasando por la vitamina D: estas son las consecuencias silenciosas de un invierno pasado por agua.

La lluvia presistente nos afecta a todos los niveles. / Malte Mueller
La lluvia ha dado una tregua tras un tren de borrascas que ha dejado registros históricos. Pero el paréntesis no borra lo vivido durante semanas: cielos cubiertos, humedad constante y una sensación generalizada de cansancio que muchos reconocen sin necesidad de mirar estadísticas. Más allá de las molestias cotidianas, este episodio prolongado de lluvias tiene efectos reales sobre la salud física y mental.
No es sólo cuestión de ánimo al echar de menos el sol. El exceso de precipitaciones incrementa el riesgo de accidentes, desde caídas hasta problemas de tráfico o daños en infraestructuras. En zonas inundadas, además, pueden aparecer riesgos sanitarios añadidos: deterioro de la calidad del agua, contaminación de redes de abastecimiento y mayor exposición a aguas residuales, lo que eleva la probabilidad de infecciones, sobre todo gastrointestinales.

La salud mental y física se puede ver afectada por las incesantes lluvias. / Malte Mueller

La salud mental y física se puede ver afectada por las incesantes lluvias. / Malte Mueller
Los expertos en salud pública llevan tiempo advirtiendo de que España es especialmente sensible a este tipo de episodios extremos, que se alternan con otros muy distintos como las olas de calor o los incendios, espoleados por el cambio climático. La Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública y Gestión Sanitaria señala que esta sucesión de extremos climáticos supone un desafío creciente para la población y para los sistemas sanitarios y sociales, que deben adaptarse a escenarios cada vez menos previsibles.
LOS40
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Humedad persistente... igual a estrés
Cuando la lluvia se alarga en el tiempo, los efectos se acumulan puertas adentro. La humedad constante en viviendas favorece la aparición de moho y otros contaminantes del aire interior, con impacto directo en la salud respiratoria y cardiovascular. También se crean condiciones propicias para la proliferación de insectos que pueden actuar como transmisores de enfermedades.
Muchas personas describen una bajada clara del estado de ánimo tras semanas sin apenas luz natural
A esto se suman las dificultades para acceder con normalidad a servicios sanitarios, especialmente en áreas afectadas por inundaciones o cortes de transporte. Retrasos en consultas, problemas para recibir medicación o interrupciones en tratamientos afectan sobre todo a personas con enfermedades crónicas, dependencia o movilidad reducida. Son los mismos colectivos que, junto a mayores, niños o personas con menos recursos, sufren de forma más intensa las consecuencias de estos episodios.
La salud mental, clave
El impacto psicológico tampoco es menor. Pérdidas materiales, incertidumbre, alteración de rutinas y la sensación de encierro que provocan los días grises aumentan los niveles de estrés, ansiedad y desmotivación. Muchas personas describen una bajada clara del estado de ánimo tras semanas sin apenas luz natural. Una realidad que es especialmente tangible en España, donde no estamos tan acostumbrados como en otros países a pasar semanas con el cielo encapotado.
Pero ya sea aquí o en países más al norte, no hay duda de que la ausencia prolongada de sol pasa factura al organismo. Con menos radiación solar, disminuye la producción de vitamina D, clave para la salud ósea y el sistema inmunitario. Aunque incluso en días nublados el cuerpo sigue generándola, lo hace en menor cantidad. Durante estos periodos, una alimentación que incluya esta vitamina puede ayudar a compensar esa carencia.
La lluvia es necesaria y bienvenida, y de hecho los embalses se han llenado, garantizando un verano tranquilo ante la más que probable ausencia de lluvias. Pero cuando las borrascas se convierten en norma, dejan una huella importante en nuestra salud que siempre viene bien conocer y entender.

Dani Cabezas
Periodista y músico madrileño, fui durante años el responsable de la sección de Música del diario 20...












