El polémico Tren Maya se estrella contra la justicia mexicana
Una orden judicial suspende definitivamente el Tramo 5 entre Cancún y Tulum tras años de denuncias por daños graves a la selva y la biodiversidad.

Vista aérea de las obras de construcción del Tramo 5 del Tren Maya.
Era uno de los proyectos más controvertidos de México y de toda Latinoamérica. Al menos, en lo que se refiere a su impacto medioambiental. Y por el momento, la justicia lo ha parado. El Tramo 5 del Tren Maya ha quedado suspendido de forma definitiva por orden judicial. El motivo: la falta de garantías ambientales suficientes para proteger algunos de los ecosistemas más frágiles del país.
El tramo, que conecta Cancún con Tulum, atraviesa una de las zonas con mayor biodiversidad de la península de Yucatán. Según organizaciones ambientalistas, su construcción ha supuesto la pérdida de hasta 3,6 millones de árboles, además de daños en cenotes (pozos de agua cristalina, muy típicos de la Península de Yucatán), cavernas subterráneas y corredores naturales de fauna.
La suspensión fue concedida a la organización civil Sélvame del Tren, tras un fallo dirigido a varias áreas de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa). El tribunal exige ahora inspecciones, verificaciones y medidas reales de conservación antes de que cualquier obra pueda retomarse.
LOS40
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Las denuncias de los grupos en defensa del medio ambiente llevan años acumulándose
Aunque la resolución no implica la cancelación total del proyecto, sí marca un punto de inflexión. Desde Sélvame del Tren lo consideran un avance clave para "garantizar la protección de los recursos naturales" y obligar a las autoridades a tomarse en serio las denuncias que llevan años acumulándose.
Más de 6.500 hectáreas devastadas
Y es que el Tren Maya no es un proyecto menor. Recorre más de 1.550 kilómetros a través de cinco estados del sureste mexicano y fue impulsado por el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador como una herramienta para reducir la desigualdad y dinamizar la economía regional. Sin embargo, colectivos ecologistas denuncian que su desarrollo ha provocado la deforestación de más de 6.600 hectáreas, además de afectar al menos 125 cenotes y sistemas de cavernas.

Plano de los distintos tramos del Tren Maya. / Rainer Lesniewski

Plano de los distintos tramos del Tren Maya. / Rainer Lesniewski
El Tramo 5 es, con diferencia, el más problemático. No sólo por la deforestación masiva, sino porque atraviesa un complejo sistema subterráneo de ríos y cuevas. Activistas como el hidrólogo Guillermo D’Christy han documentado presuntos derrames de diésel y concreto en cuevas del sistema Aktun T’uyul, alertando del riesgo para el agua dulce y la fauna.
No es la primera vez que este tramo se frena. En 2024, un tribunal federal ya ordenó detener las obras hasta que se realizaran estudios geológicos y geohidrológicos adecuados. Ahora, la suspensión vuelve a poner el foco en la legalidad ambiental del proyecto.
"La restauración debe ser integral y con participación de las comunidades", se llegó a afirmar desde el Gobierno
Incluso desde el propio Gobierno se ha reconocido el problema. Alicia Bárcena, titular de la Secretaría de Medio Ambiente, admitió públicamente los daños en los ecosistemas y anunció un plan de rescate ambiental. Entre las medidas propuestas están retirar mallas que bloquean el paso de animales, proteger cenotes y evitar nuevos caminos turísticos en la selva. "La restauración debe ser integral y con participación de las comunidades", afirmó Bárcena, apostando por una reforestación real y no simbólica.
Mientras tanto, colectivos como Sélvame del Tren y SOS Cenotes celebran lo que consideran una victoria histórica. Para ellos, la suspensión del Tramo 5 demuestra que la presión social y las acciones legales pueden frenar incluso los megaproyectos más ambiciosos cuando el medio ambiente está en juego.

Dani Cabezas
Periodista y músico madrileño, fui durante años el responsable de la sección de Música del diario 20...












