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El giro inesperado en la vida de Ana Alonso: del accidente que casi la retira al bronce en los Juegos Olímpicos de Invierno

La de Granada ha conseguido el sueño de su vida

Ana Alonso en los Juegos Olímpicos de Invierno / Christian Petersen

En octubre de 2025, la vida de Ana Alonso dio un vuelco que pudo haber significado el final de su carrera deportiva, o el fin de su ilusión de ir a los Juegos Olímpicos de Invierno. Un atropello mientras entrenaba en bicicleta la dejó con lesiones graves, entre ellas rotura de ligamentos, fisura de maléolo y una luxación acromioclavicular. Sin embargo, menos de cinco meses después, la granadina sorprendió al mundo del deporte al colgarse la medalla de bronce en la prueba de esprint de esquí de montaña en los Juegos Olímpicos de Milano-Cortina 2026, una hazaña histórica para el deporte español.

La proeza llegó en un contexto especialmente simbólico. El esquí de montaña debutó como disciplina olímpica, y Alonso no solo formó parte de esa primera generación, sino que logró la sexta medalla española en unos Juegos de Invierno. Su bronce, ganado en la gran final disputada en Bormio, se decidió en los últimos metros, tras una brillante transición que la impulsó del cuarto al tercer lugar. Técnicamente impecable y emocionalmente poderosa, su carrera se convirtió en un testimonio de superación, capacidad de adaptación y amor profundo por la montaña.

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Del golpe que pudo retirarla al sueño olímpico

El accidente que sufrió 19 semanas antes de la cita olímpica no fue menor. En su publicación de Instagram, la deportista relató cómo, al ver que no tenía escapatoria, endureció el cuerpo para enfrentar el impacto. Las lesiones eran serias, pero su mensaje dejaba claro que, aunque el camino sería arduo, no estaba dispuesta a rendirse. La recuperación exigía un esfuerzo contrarreloj, con días de dolor, avances inciertos y el temor constante de no llegar a tiempo. A pesar de ello, la fortaleza mental que siempre la ha definido se convirtió en su mejor herramienta.

Un vínculo familiar

Ana Alonso no es ajena a los desafíos. Desde niña ha vivido el esquí de montaña como un legado emocional. Su padre fue uno de los pioneros de esta disciplina en Sierra Nevada, aunque ella nunca llegó a practicarlo junto a él debido a su fallecimiento hace 15 años.

Ese vínculo, casi espiritual, ha acompañado su trayectoria y también este regreso milagroso. De hecho, dos días antes de competir, escribió en sus redes un mensaje que era casi una declaración de identidad: "Ahora vamos a hacer realidad el sueño". Un mensaje que hoy cobra un significado aún más profundo.

Un bronce que sabe a oro

La jornada del 19 de febrero de 2026 quedará grabada en la memoria del deporte español. En una prueba exigente, marcada por la nieve acumulada y la tensión propia del debut olímpico, Alonso mantuvo la sangre fría. Justo antes del último descenso, marchaba cuarta, pero una transición limpia, retirada de pieles rápida y precisión técnica la colocaron en la lucha por el podio. Finalmente, cruzó la meta en tercer lugar y se proclamó medallista olímpica, un logro que la prensa internacional calificó de histórico.

Una preparación contrarreloj con final feliz

Los meses previos estuvieron marcados por incertidumbre. Las dudas sobre la resistencia de su rodilla acompañaron cada entrenamiento. Sin embargo, tanto su equipo como ella confiaban en que, si lograba plantarse en la salida, sería competitiva. Y así fue. Como explicó la propia deportista, lo peor ya había quedado atrás y la articulación respondía a la exigencia. Ese convencimiento se tradujo en una actuación sólida que la llevó a protagonizar una de las historias más inspiradoras de estos Juegos.

Un símbolo para el deporte español

Con su medalla, Ana Alonso, al igual que Oriol Cardona, se une a figuras míticas como los hermanos Fernández Ochoa, Javier Fernández, Regino Hernández o Queralt Castellet, ampliando a seis el número total de metales de España en Juegos de Invierno. Su logro no solo es un hito personal, sino una puerta simbólica que visibiliza el esquí de montaña en el panorama deportivo nacional y que inspira a nuevas generaciones.

La montaña, como ella misma dice, le ha quitado mucho, pero también le ha dado la vida que soñó. Hoy, su bronce sabe a justicia poética, a lucha incansable y a la certeza de que, incluso cuando todo parece perdido, hay caminos que vuelven a brillar.

Alba Benito

Periodista porque uso el teclado para algo más...