El mono más viral de Japón: abandonado al nacer… y criado por un peluche
La historia de Punch, un bebé macaco que ha enamorado a medio país, suma miles de likes en las redes sociales.

Punch, en una imagen facilitada por el zoológico de Ichikawa.
Punch se ha convertido en uno de los rostros más reconocibles de Japón. Este macaco japonés de apenas unos meses vive en un zoológico de Ichikawa, en las afueras de Tokio, y ha enamorado al país entero por una imagen tan potente como frágil: un mono bebé abrazado a un peluche como si fuera su madre.
La historia comenzó de forma abrupta. Punch nació el pasado verano en las instalaciones y fue rechazado por su madre. En esta especie no es algo excepcional: madres primerizas, estrés ambiental o condiciones extremas, como las altas temperaturas, pueden provocar este tipo de abandono. Lo que sí resulta menos habitual es que ese rechazo ocurra en un entorno ya artificial como un zoológico, donde cada decisión humana pesa más de lo que parece.
Los bebés macaco pasan sus primeros meses agarrados a sus madres
Ante la situación, los cuidadores del zoo asumieron su crianza. Alimentación controlada, supervisión constante y un intento claro de cubrir una carencia imposible de sustituir: el vínculo materno. Los bebés macaco pasan sus primeros meses agarrados a sus madres, aprendiendo a relacionarse, a moverse y a entender el mundo. Punch, en cambio, tuvo que aprenderlo todo sin ese referente básico.
LOS40
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El macaco Punch, junto con su inseparable muñeco .

El macaco Punch, junto con su inseparable muñeco .
La solución llegó en forma de objeto. Primero fueron toallas, pero no funcionaron. Luego apareció un peluche naranja que el pequeño no soltó desde el primer momento. Con él duerme, camina y en él se refugia. El muñeco no es solo un juguete: es el síntoma visible de una ausencia estructural, la de un entorno natural que nunca llegará a conocer.
Día a día
Durante el día, Punch convive con el resto del grupo, más de medio centenar de macacos. No está completamente aislado, aunque aún se muestra inseguro. Algunos vídeos muestran cómo se intimida y busca refugio en su inseparable compañero de felpa. Los cuidadores celebran cada pequeño avance como señales de progreso dentro de una vida ya marcada de antemano.
Cuando el zoológico compartió su historia en la red social X, el efecto fue inmediato. Mensajes de apoyo, hashtags de ánimo y millones de visualizaciones convirtieron a Punch en un fenómeno viral. También aumentaron las visitas: miles de personas acudieron al recinto para ver de cerca al mono del peluche, duplicando la afluencia habitual. Incluso la multinacional Ikea, de donde procede el peluche original, ha donado más unidades uniéndose al fenómeno viral.
Mientras tanto, ajeno a la popularidad global, Punch crece, gana peso y aprende a comportarse como un macaco. Todo parece avanzar en la dirección correcta. Y, sin embargo, su historia deja también una pregunta en el aire: ¿hasta qué punto normalizamos que un animal pase toda su vida encerrado, adaptándose a un mundo que no es el suyo? La imagen es tierna, pero también recuerda que, tras el cristal y los likes, los zoológico sigue suponiendo una condena de por vida para animales que no pueden elegir otra cosa que abrazar un peluche.

Dani Cabezas
Periodista y músico madrileño, fui durante años el responsable de la sección de Música del diario 20...












