LOS40 PRIMAVERA POP Compra aquí tus ENTRADAS para Madrid y Badalona

Setenta años del primer número uno de Elvis: cuando ‘Heartbreak hotel’ abrió la puerta del Billboard al Rey del Rock

La efeméride coincide con el estreno de ‘EPiC’, la nueva película de Baz Luhrmann sobre el legendario cantante

Elvis Presley en el programa de televisión de Ed Sullivan, en octubre de 1956.

Antes de que existiera el Billboard Hot 100 tal y como lo conocemos hoy, antes de que las listas se convirtieran en campo de batalla semanal entre pop, rock y lo que fuera surgiendo, hubo un joven de Memphis que cambió las reglas del juego. El 21 de febrero de 1956, Elvis Presley alcanzaba su primer número uno en el entonces Billboard Top 100 con “Heartbreak hotel”, un hito que no solo inauguraba su reinado comercial, sino que marcaba el inicio de una nueva era para la música popular estadounidense.

Conviene aclararlo: el Billboard Top 100 fue uno de los listados que precedieron al actual Billboard Hot 100, instaurado oficialmente en 1958 como la clasificación unificada de singles en Estados Unidos. En 1956 las listas estaban fragmentadas —ventas, emisiones, jukeboxes— y aun así “Heartbreak hotel” logró imponerse con una contundencia que dejaba pocas dudas sobre el fenómeno que estaba naciendo. Fue el primer número uno de Elvis en la lista pop nacional y el primero de una larga colección que consolidaría su estatus como figura central del rock and roll.

La canción tenía algo especial. Escrita por Mae Boren Axton y Tommy Durden, nació inspirada en una noticia real sobre el suicidio de un hombre que dejó una nota con la frase “I walk a lonely street”. Elvis la grabó en enero de 1956 en los estudios RCA de Nashville, apenas meses después de firmar su histórico contrato con la compañía tras abandonar Sun Records. La producción apostó por una atmósfera inusualmente sombría para la época: reverberaciones marcadas, un tempo arrastrado y una interpretación vocal que oscilaba entre la vulnerabilidad y la autoridad. No era una canción alegre para bailar en una fiesta; era una declaración de personalidad.

Elvis Presley-Heartbreak Hotel-1968-Comeback Special

Cuando se publicó, el impacto fue inmediato. “Heartbreak hotel” vendió más de un millón de copias en Estados Unidos en cuestión de meses y se convirtió en el single más importante del año para Elvis. En abril ya dominaba también otras clasificaciones de Billboard, incluidas las listas de rhythm & blues y country, algo que evidenciaba su capacidad para cruzar fronteras estilísticas. El muchacho del tupé había dejado de ser una promesa regional para convertirse en fenómeno nacional.

El contexto era explosivo. En 1956 el rock and roll estaba todavía en construcción, y Elvis, con apenas 21 años, personificaba el choque generacional. Sus apariciones televisivas en programas como The Ed Sullivan Show desataron tanto entusiasmo juvenil como indignación conservadora. “Heartbreak hotel” no fue solo un éxito comercial; fue la banda sonora de un cambio cultural. Aquella mezcla de sensualidad contenida, actitud desafiante y magnetismo escénico inauguró una nueva relación entre artista y público.

El aniversario coincide con un momento en que Elvis vuelve a ocupar titulares gracias al próximo estreno de EPiC, la nueva producción de Baz Luhrmann que llegará a los cines en apenas una semana. Tras el biopic de 2022, el director australiano regresa al universo Presley con un proyecto híbrido —entre documental, concierto y película— centrado en material de actuaciones en Las Vegas. Esa etapa, la de los grandes shows en el International Hotel a finales de los sesenta y principios de los setenta, mostró a un Elvis ya convertido en icono absoluto, vestido con trajes blancos y cinturones imposibles, dominando escenarios con una autoridad muy distinta a la del joven que grabó “Heartbreak hotel”.

El contraste resulta fascinante. El Elvis de 1956 era crudo, eléctrico y ligeramente imprevisible; el de Las Vegas era un profesional experimentado que sabía convertir cada movimiento en espectáculo. Sin embargo, hay un hilo conductor que une ambas imágenes: la capacidad de ocupar el centro de la escena con una sola canción. “Heartbreak hotel” fue la primera prueba de ese magnetismo, el momento en que la industria tuvo que admitir que estaba ante algo nuevo.

El número uno de 1956 no solo impulsó su carrera; abrió la puerta a una serie de éxitos que redefinirían el mercado discográfico. A partir de ahí llegarían más lideratos, giras multitudinarias y un impacto cultural que todavía se estudia en libros y documentales. Pero todo empezó con aquel hotel imaginario para corazones rotos y con una voz que parecía arrastrar ecos de blues, gospel y country en cada sílaba.

Celebrar hoy ese primer puesto es recordar el instante en que el rock dejó de ser una curiosidad juvenil para convertirse en fenómeno global. Y también es comprobar que, setenta años después, Elvis sigue regresando a la conversación cultural, ya sea en lo alto de una lista de 1956 o en la gran pantalla de 2026. Porque antes de los récords, los biopics y los trajes de lentejuelas, hubo una canción oscura, un estudio en Nashville y un joven decidido a cambiar la música para siempre.