‘Ultrasonica’ cumple veinticinco años: el disco molesto de Piratas que incluía un himno involuntario
Contenía ‘Años 80’, una canción ‘protesta’ que se convirtió en uno de sus clásicos
Iván Ferreiro, exlíder de Piratas.
Hay discos que nacen para agradar y otros que nacen, casi sin quererlo, como un desafío. Ultrasonica, publicado el 23 de febrero de 2001, pertenece claramente al segundo grupo. Aquel álbum marcó un momento crucial en la trayectoria de Piratas: un punto de madurez creativa en el que la banda gallega decidió tensar la cuerda entre lo comercial y lo artístico hasta el límite, justo cuando la industria esperaba de ellos algo más sencillo, más radiable y, en definitiva, más fácil de vender.
Para entender el contexto hay que situarse en el cambio de siglo. Piratas venían de construir una carrera ascendente dentro del rock alternativo español, consolidándose como una formación distinta dentro del panorama nacional. Liderados por Iván Ferreiro, el grupo había pasado de un rock con aroma noventero (cercano al blues al principio) a una propuesta más ambiciosa, donde convivían electrónica, rock atmosférico y una creciente inquietud lírica. Discos como Poligamia (1995) y especialmente Manual para los fieles (2000) habían ampliado su base de seguidores y despertado el interés de una industria que empezaba a ver en ellos un potencial comercial mayor.
Y ahí empezó el conflicto creativo. Las discográficas, como suele ocurrir cuando detectan talento con posibilidades de expansión, esperaban un single contundente que pudiera sonar en radios y listas. Piratas, en cambio, estaban más interesados en explorar nuevas texturas y desarrollar un discurso propio, menos previsible. Ese tira y afloja desembocó en una de las canciones más emblemáticas del grupo: “Años 80”.
La historia detrás del tema tiene algo de ironía involuntaria. La banda compuso la canción en un contexto de presión externa para crear un hit claro, reconocible y vendible. En lugar de entregar una pieza complaciente, decidieron convertir esa exigencia en materia prima creativa. “Años 80”, casi una broma en su origen, funcionaba así como un guiño y una crítica simultánea: una reflexión sobre la nostalgia musical, sobre la obsesión de la industria por repetir fórmulas del pasado y, al mismo tiempo, un retrato ácido de los mecanismos del negocio discográfico.
Los piratas - Años 80 (Videoclip Oficial)
Musicalmente, la canción jugaba con elementos reconocibles —melodía accesible, estructura aparentemente sencilla— pero escondía un trasfondo irónico que desafiaba las expectativas. Lo curioso es que el tema terminó convirtiéndose en uno de los momentos más recordados del álbum, casi en el tipo de canción que los ejecutivos buscaban… aunque probablemente no del modo que ellos esperaban. Ese contraste entre intención y resultado resume bastante bien la esencia de Ultrasonica: un disco que nunca quiso ser obvio y que, precisamente por eso, acabó conectando con una audiencia que buscaba algo diferente.
El álbum en su conjunto ampliaba el universo sonoro de Piratas. Las guitarras seguían presentes, pero convivían con programaciones electrónicas, ambientes densos y una producción más sofisticada. La banda mostraba una clara voluntad de evolucionar, alejándose de los clichés del rock alternativo español para acercarse a influencias internacionales que iban desde el britpop tardío hasta el trip-hop y el pop electrónico. Era un movimiento arriesgado en una escena que todavía valoraba la etiqueta de “grupo de guitarras”, pero también una declaración de intenciones: Piratas no estaban dispuestos a repetirse.
Iván Ferreiro, ya entonces una figura central en la identidad del grupo, empezaba a consolidar un estilo compositivo muy personal. Sus letras combinaban introspección emocional, referencias culturales y una sensibilidad melancólica que conectaba especialmente con una generación que creció entre el final del siglo XX y el inicio del XXI. En Ultrasonica, esa voz se mostraba más madura, menos impulsiva que en etapas anteriores, pero igual de honesta.
Desde el punto de vista comercial, el disco no fue un fenómeno masivo inmediato, pero sí consolidó la reputación artística de Piratas y amplió su público. Alcanzó posiciones destacadas dentro de las listas españolas de álbumes y mantuvo una presencia constante en el circuito alternativo, donde la banda ya era una referencia. Más importante aún, reforzó su imagen como grupo capaz de equilibrar ambición creativa y accesibilidad, algo que pocos artistas nacionales lograban en aquel momento.
Con el paso del tiempo, Ultrasonica ha ganado peso dentro del catálogo del rock español de principios de los 2000. Muchos seguidores lo consideran un puente entre la etapa inicial de Piratas y el desarrollo posterior de Iván Ferreiro como artista en solitario, donde algunas de las inquietudes musicales y líricas presentes en el álbum encontrarían nuevas formas de expresión. Sigue sonando como un disco que se adelantó a su tiempo. No porque intentara predecir el futuro, sino porque se negó a mirar demasiado hacia atrás. Y en una industria obsesionada con repetir fórmulas, esa actitud —tan incómoda como necesaria— fue probablemente su mayor acierto.