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Día del cocido madrileño: 10 restaurantes en Madrid para celebrarlo y su precio

Garbanzos, caldo y tradición: los templos del cocido madrileño que no fallan

Cocido madrileño / Cris Cantón

El 27 de febrero se celebra el Día del Cocido Madrileño, una fecha que reivindica uno de los platos más emblemáticos de la gastronomía castiza. Con la temporada invernal dando sus últimos coletazos, los restaurantes de la capital viven su mejor momento para servir este guiso de garbanzos, carnes y verduras que, tradicionalmente, se disfruta en tres vuelcos, aunque en algunos lugares lo prefieran hacer en dos.

Para quienes quieran celebrarlo como manda la tradición, recopilamos 10 restaurantes de Madrid donde disfrutar de un cocido memorable.

10 sitios en Madrid para comer un buen cocido madrileño

Malacatín

Han pasado más de 128 años desde que Malacatín abría sus puertas, desde entonces continúa sirviendo su plato estrella cada día. Han sido cuatro generaciones las que han estado al frente de este rincón madrileño considerado uno de los 12 Restaurantes Centenarios de la capital. Aunque destacan varios platos en su carta como la sartenada de boletus con huevo de corral, sin duda, a lo que no te puedes resistir es a su famoso cocido.

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Se sirve en tres vuelcos, aunque si el comensal lo prefiere pueden servir el cocido al completo en un solo pase para degustarse al gusto de cada uno.

Precio: 26,50 euros

Dirección: Ruda, 5. Madrid

La gran tasca

En un entorno profundamente castizo, decorado con cuadros y fotografías llenas de historia, La Gran Tasca lleva recibiendo a los madrileños desde 1942 y cada día sirve su célebre cocido. Este plato requiere 48 horas de preparación para convertirse en uno de los más completos de la ciudad, elaborado con una selección de 15 ingredientes de primera calidad.

Su secreto reside en la excelencia de los ingredientes, en respetar la receta de siempre cuidando cada detalle y en presentarlo siguiendo la tradición de los dos vuelcos.

Precio: 34,50€

Dirección: Santa Engracia, 161. Madrid

Casa Carola

Si hablamos de clásicos en términos de cocido madrileño, no hay mejor definición para ello que Casa Carola. Se sirve en tres vuelcos, como dicta la tradición. Una olla humeante guarda una sopa de fideos recién hecha; garbanzos de cosecha propia, cultivados en Cabañas de Polendos; patata nueva y verduras frescas. Acompañan carnes de añojo y pollo, chorizo de sarta, morcilla casera, tocino ibérico, codillo de jamón y huesos de caña .Todos ellos se convierten en protagonistas de un plato que reconforta, reúne y celebra los sabores de siempre.

Precio: 32,90 euros.

Dirección: Padilla, 54. Madrid

Calvero

El cocido madrileño de Calvero, ideado por el cocinero Juanjo López, nace de una selección minuciosa de productos de temporada y de un respeto absoluto por la tradición. Su presentación en siete vuelcos convierte la degustación en una auténtica liturgia contemporánea. Cada pase revela una faceta distinta del cocido, multiplicando su intensidad y ofreciendo al comensal la oportunidad de saborear cada fase con atención plena. La paciencia, convertida aquí en técnica y en filosofía, permite que el conjunto conserve la esencia del cocido más castizo, pero con un refinamiento actual que demuestra que la tradición, cuando se trabaja con mimo, puede seguir evolucionando sin perder su identidad.

Es importante saber que solo hay un pase de cocido y son los jueves a las 14:30 horas.

Precio: 80 euros

Dirección: P.º de Recoletos, 37 - 41.

La bola

La taberna La Bola, fundada en 1870, se ha convertido en uno de los lugares más emblemáticos para disfrutar del cocido madrileño en su versión más tradicional. Su receta, cocinada a fuego lento con carbón de encina, es célebre por lograr unos garbanzos especialmente frescos, un caldo profundo y aromático y una pringá tierna que resume la esencia del guiso castizo. Cada ración parece conservar el espíritu de una cocina que se ha mantenido fiel a sí misma durante más de un siglo.

Detrás de este plato legendario hay cuatro generaciones que han sabido preservar intacta la fórmula original, convirtiendo a este pintoresco bistró en un referente gastronómico de la región. La continuidad de su método, transmitido de familia en familia, explica por qué su cocido sigue triunfando después de tantos años. En La Bola, tradición y constancia se unen para demostrar que cuando una receta perdura tanto tiempo, es porque realmente tiene algo especial.

Precio: 24,50 euros. En menú completo: 39,90 euros

Dirección: Bola, 5. Madrid

La cocina de frente

En La Cocina de Frente, el cocido madrileño se convierte en un ejercicio de tradición reinterpretada con sensibilidad actual. El servicio, planteado casi como un menú degustación, invita a recorrer el guiso paso a paso, empezando por una croqueta cremosa de ropa vieja y continuando con una sopa de fideos acompañada de encurtidos. El caldo, fino y limpio, se obtiene mediante un proceso paciente: se cuela, se enriquece de nuevo con verduras y carnes y se repite la operación hasta dos veces, depurándolo con cuidado para lograr un sabor intenso, elegante y sorprendentemente desgrasado.

El recorrido continúa con un segundo vuelco centrado en las verduras, donde una ropa vieja vegetal coronada por un huevo frito aporta textura y calidez. Después llega el pase de carnes, que reúne tres tipos de tocino —fresco, ibérico salado y panceta— junto al morcillo de ternera, los jamoncitos de pollo de corral, el chorizo y la morcilla. El cierre es un gesto memorable: tuétano desglasado servido sobre pan de masa madre, coronado con un tartar de apio que aporta frescor y contraste. Un final que resume la filosofía de la casa: respeto absoluto por el cocido, pero con una mirada contemporánea que lo hace brillar de nuevo.

Precio: 38 euros

Dirección: Ibiza, 40.

Taberna Pedraza

En Taberna Pedraza, el cocido madrileño se presenta en tres vuelcos con un añadido irresistible: una croqueta de cocido que abre el ritual con un bocado lleno de sabor. La sopa, suave pero intensa, llega acompañada de pelota, cebolleta y piparras, marcando un inicio equilibrado y reconfortante. Los otros dos vuelcos se sirven a la vez, aunque en bandejas separadas, manteniendo la liturgia clásica pero con un toque propio de la casa.

Los garbanzos pedrosillanos, junto con las verduras, se acompañan de una fresca ensalada de pamplinas que aporta ligereza al conjunto. El pase de carnes reúne piezas nobles y variadas, entre ellas tocino y panceta ibérica, que completan un cocido pensado para disfrutarse sin artificios y con el sabor honesto de la tradición bien ejecutada.

Precio: 42 euros

Dirección: Recoletos, 4. Madrid

El Charolés

El cocido de El Charolés es motivo suficiente para escaparse al Escorial y disfrutar de un plato que forma parte de la identidad del restaurante desde hace décadas. Recomendado por la Asociación Gastronómica de España, se elabora únicamente los lunes, miércoles y viernes, siempre con reserva previa, y destaca por la nobleza de sus materias primas y por una preparación que antepone el respeto absoluto al producto. El ritual arranca con cebolletas, guindillas, pan de libreta y algún bocado inicial mientras se ultiman los fideos.

A partir de ahí comienzan los vuelcos, con una bojiganga desgrasada, garbanzos de Fuentesaúco y verduras gallegas acompañados de aceite de oliva virgen extra y un tomate frito casero con cominos. El desfile continúa con una selección generosa de verduras, carnes y embutidos tradicionales, además de una ensalada de berujas que aporta frescor. El resultado es un cocido rotundo, de los de toda la vida, ejecutado con una fidelidad que explica por qué sigue siendo un referente indiscutible.

Precio: 60 euros

Dirección: Floridablanca, 24. San Lorenzo de El Escorial, Madrid.

Haroma

En Haroma, el restaurante del Relais & Châteaux Heritage Hotel, el cocido madrileño adquiere una mirada distinta gracias a la reinterpretación del chef Mario Sandoval. Su propuesta arranca con garbanzo pedrosillano, berza y repollo, acompañados de patata y zanahoria torneada del Jaral de la Mira, una entrada que combina tradición y precisión técnica. El pase de carnes y embutidos mantiene el pulso clásico, pero con una selección afinada que incluye piezas ibéricas, ternera de Guadarrama y aves, todo ello acompañado de cebolleta y piparras navarras que aportan un contrapunto fresco y vibrante.

El recorrido culmina con un gesto dulce que enlaza memoria y modernidad: una torrija flambeada al Grand Marnier con helado de galleta. Este cierre goloso resume la filosofía del cocido de Haroma, donde el respeto por el recetario madrileño convive con una sensibilidad contemporánea que lo eleva sin desvirtuarlo.

Es importante saber que solo hay un pase de cocido y son los miércoles de 13;00 a 15:30 horas

Precio de 45 euros.

Dirección: Diego de León, 43,

Lhardy

Lhardy es uno de los restaurantes más emblemáticos de Madrid, un auténtico palacio del cocido madrileño que, tras su reapertura bajo la gestión de Pescaderías Coruñesas, mantiene intacto su espíritu de templo del mejor producto. Abierto desde 1839, lleva conquistando paladares durante generaciones con un cocido que es historia viva de la ciudad. Su liturgia comienza con un primer vuelco de sopa de fideos enriquecida con picadillo de jamón y pollo, una entrada que resume la elegancia y la tradición de la casa.

El segundo vuelco reúne los garbanzos, las carnes de puchero, el tuétano y la clásica “bola”, mientras que el tercero despliega la charcutería fina junto a las verduras tradicionales como zanahoria, patata y repollo. Cada pase mantiene la esencia de un cocido castizo que no necesita artificios para brillar. En Lhardy, la tradición no se conserva: se celebra.

Precio: 68 euros

Dirección: Carrera de S. Jerónimo, 8. Madrid

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