'Ducktopia' lleva a los personajes de Disney a un mundo de fantasía medieval
Un cómic espectacular en una edición limitada y numerada que no te querrás perder.
Los personajes de Disney se pasan a la novela gráfica de fantasía medieval.
Entre el aluvión de superhéroes “en evento permanente” y la novela gráfica abiertamente adulta (a veces, incluso demasiado pendiente de demostrarlo), Ducktopia aparece como un soplo rarísimo de aire fresco: Disney, sí… pero colocado en un escenario de fantasía medieval con ambición de gran aventura y , sobre todo, con la sensación de que estos personajes —tan asociados a la infancia— pueden funcionar perfectamente para un lector mayor cuando se les da el tono, el ritmo y el empaque adecuados.
Los personajes de Disney se pasan a la novela gráfica de fantasía medieval. / Luis J. Merino
Un “elseworld” Disney con monstruos y magia
La premisa es un regalo para quien disfrute de las historias de portal/otro mundo: Topolino (Mickey), Paperino (Donald), Pippo (Goofy) y los sobrinos se ven arrastrados a Ducktopia, un reino paralelo donde conviven “topi”, “paperi” y criaturas fantásticas, con la magia integrada en el día a día.
A partir de ahí, la historia abraza sin complejos los códigos del género: misión, criaturas, jerarquías, profecías y enemigos peligrosos. Y lo interesante es que Ducktopia no es solo un “decorado”; no se limita a vestir a Disney con armaduras: se nota un trabajo consciente por construir un mundo con reglas propias en un reino que funciona casi como una tierra intermedia entre realidades.
Los personajes de Disney se pasan a la novela gráfica de fantasía medieval.
En Ducktopia los “malos” siguen siendo malos y los “buenos” siguen siendo buenos, pero el relato aprovecha el viaje para tensar esos papeles, darles contexto y para jugar con el punto de vista.
Disney… pero con firma de cómic
Pero la gran baza de Ducktopia es Francesco D’Ippolito, un artista entiende el ADN Disney (expresividad, claridad, acting) pero que huye del aspecto de cuento ilustrado habitual de la casa y lo lleva a un terreno más dinámico, más de página de cómic europeo moderno,
D’Ippolito se permite una composición mucho más libre, renunciando en gran medida a la rigidez de la retícula y apostando por páginas donde la acción fluye con energía, con escenas que se encadenan dentro de la misma plancha para elevar la sensación de aventura.
Los personajes de Disney se pasan a la novela gráfica de fantasía medieval.
Todo siguiendo un manual de estilo de Disney pero sin hacerlo al dedillo. No acabas de saber qué es exactamente, pero se rompe el patrón clásico y se convierte en algo más “adulto”, sin necesidad de oscurecer el contenido: madura por lenguaje gráfico, por ritmo y por puesta en escena.
La edición de Panini: objeto de coleccionista (y muy limitado)
Y si el proyecto ya era singular por concepto, la edición española lo remata como pieza de estantería. Panini lo publica como volumen único en cartoné (tapa dura), 360 páginas a color en una edición limitada (y numerada) a 1500 ejemplares.
Los personajes de Disney se pasan a la novela gráfica de fantasía medieval.
Ducktopia funciona porque no intenta “adultizar” Disney a martillazos, sino hacer fantasía de verdad con personajes que ya traen carisma de serie. La escritura (con Francesco Artibani al guion) entiende que la mejor manera de sorprender no es traicionar lo clásico, sino trasladarlo a un marco nuevo y explotarlo con oficio: aventura, magia, emoción y un acabado gráfico que pide ser leído despacio.
Los personajes de Disney se pasan a la novela gráfica de fantasía medieval.
Si solo puedes comprar un libro en Febrero, te parecerá una locura, pero posiblemente ese libro tenga que ser de Mickey, Donald y compañía.
Luis J. Merino
Técnico de sonido, melómano y amante de los dos...Técnico de sonido, melómano y amante de los dos pilares fundamentales del entretenimiento: cómic y videojuegos. Escribiendo sobre ello desde los 19 años, he pasado por medios como Guía del Ocio, Game40, Elpais.com y ahora en Los40.com, donde sigo haciéndolo con el mismo gusto y pasión que el primer día.