Harry Styles revela cómo el running le ayudó a afrontar la fama y el aislamiento antes de su nuevo álbum
El artista ha encontrado en este deporte el escape a la exposición mediática

Harry Styles en un partido de la Premiere League entre el Luton Town y el Manchester United, febrero de 2024. / Catherine Ivill
El fenómeno global que rodea a Harry Styles no ha sido gratuito en términos emocionales. Desde que su nombre comenzó a sonar con fuerza en 2010 tras su irrupción en The X Factor como integrante de One Direction, su vida dio un giro radical. La popularidad masiva trajo consigo una agenda que apenas dejaba espacio para lo cotidiano.
En una conversación reciente con Runner's World, el cantante reconoce que durante años optó por cerrar puertas para protegerse. "Con el paso de los años, tuve que decir que no a todo lo que me invitaban, ya fuera el cumpleaños de un amigo, un viaje a un lugar increíble o una inauguración". Aquella dinámica, pensada como mecanismo de defensa, acabó derivando en una sensación de distancia respecto a su entorno más cercano.
El propio artista admite que llegó a cuestionarse el motivo real de tantas negativas. "Empecé a preguntarme si decía que no porque estaba muy ocupado o porque era más cómodo que decir que sí", reflexiona. Esa búsqueda de seguridad, explica, también implicaba un coste: "Cuando te encierras para protegerte de las personas que podrían traer negatividad a tu vida, también te pierdes experiencias positivas".
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La entrevista coincide con la inminente publicación de su cuarto trabajo de estudio, prevista para el 6 de marzo, la continuación de Harry's House. En lugar de optar por una cabecera musical tradicional para presentar el proyecto, Styles ha preferido un medio vinculado al deporte, subrayando hasta qué punto correr ha influido en su proceso creativo.
Durante la charla, el británico alude a la conexión entre el ejercicio físico y la composición. Define el running como un espacio mental en el que aflora la claridad. "Cuando estoy corriendo es cuando tengo… tiempo para pensar mucho en lo que estoy haciendo y en otras cosas de mi vida también", afirma. Ese componente casi meditativo, sostiene, ha sido determinante a la hora de dar forma a sus nuevas canciones.
Su afición no es nueva para los seguidores más atentos. En los últimos años ha sido visto entrenando en ciudades como Londres o Roma, e incluso completando maratones en Tokio y Berlín con registros destacados. Más allá del reto físico, el intérprete encuentra en esta práctica una manera discreta de moverse por espacios públicos.
"Lo principal es que siempre estás en movimiento", explica. "Puedes dar la vuelta a la esquina donde sea. Creo que cuando la gente me ve, se pregunta más bien: '¿Era ese...?' que: '¡Mira, es él!'. Y para entonces, ya te has ido". Esa sensación de anonimato parcial le resulta liberadora.
Después de una etapa marcada por la intensidad de Love on Tour (2021-2023) y con nuevos compromisos internacionales en el horizonte, Styles reconoce que el escenario también tiene su cara menos visible. "Algo con lo que he luchado a menudo, en medio de una gira, es sentir que no estoy seguro de lo que estoy aportando, de lo que estoy aportando al mundo", confiesa.
La exposición y la energía que recibe del público, aunque profundamente agradecidas, le han llevado en ocasiones a una reflexión más profunda: "Sobre todo cuando el sistema de recompensas y el tipo de… adulación que uno puede recibir se siente tan fuerte. Es evidente que estoy sacando mucho provecho de esto, estoy recibiendo toda esta energía. La gente me está dando muchísimo, lo cual agradezco profundamente. Pero, ¿qué estoy aportando? A veces me sentía bastante existencialista al respecto".
Frente a esas dudas, el running se ha convertido en un ancla. Una rutina sencilla que le permite ordenar pensamientos, reconectar consigo mismo y encontrar estabilidad en medio de la vorágine del éxito.

Lola Rabal
Recién graduada en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la URJC. Viví en Chicago, donde descubrí...












