Juan Sanguino: "Podríamos hacer un 'Delirios de España' de Aitana o 'La Isla de las tentaciones' para entender esta década"
El periodista lanza la cuarta temporada del podcast en el que desmenuza episodios clave de la cultura pop española

Aitana performs in concert at Riyadh Air Metropolitano on July 31, 2025 in Madrid, Spain. Aldara Zarraoa/Redferns / Aldara Zarraoa
En la Antigüedad, eras los escribas quienes se encargaban de dejar constancia de los sucesos que marcaban la historia. Ya en la Edad Media, esa labor recaía en juglares y trovadores, responsables de transmitir al pueblo las noticias del Reino. En la España del siglo XXI, esta tarea parece haber encontrado heredero: Juan Sanguino. El periodista se ha erigido como una especie de cronista pop contemporáneo, interpretando y explicando la actualidad cultural a través de sus artículos y entrevistas.

Ahora, por fin, estrena la nueva temporada de Delirios de España: el pódcast que analiza aquellos acontecimientos pop que cambiaron a la sociedad española. Si en las primeras temporadas analizó el fenómeno de las corridas de todos para mujeres de Jesulín, la historia de Mar Flores, la actuación de Marta Sánchez en la Guerra del Golfo o el fenómeno de Los Otros de Amenábar, ahora ha llegado el momento de desglosar lo que ocurrió en los Goya de 2003. Una ceremonia marcada por el "No a la guerra" que fue un antes y un después.
Para contarnos todos los detalles sobre esta nueva temporada, que vuelve a estar producida por Podium Podcast, Juan nos concede unos minutos a LOS40.
LOS40
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Juan Sanguino / Photo by Juan Naharro Giménez

Juan Sanguino / Photo by Juan Naharro Giménez
¿Qué te hizo elegir precisamente los Goya de 2003 como eje central de esta cuarta temporada de Delirios de España?
Cuando hicimos la primera temporada del pódcast, que eran tres historias (el concierto homenaje a Miguel Ángel Blanco, Jesulín y la corrida para mujeres y el concierto de Marta Sánchez en el Golfo Pérsico). La del concierto homenaje a Miguel Ángel Blanco nos servía para hablar de los despachos, de cómo se fragua todo entre los directivos. A la hora de elegir la nueva historia, tenía varias historias en la cabeza, pero me gustó abordar el tema de los Goya del "No a la guerra" porque dialogaba de alguna manera con la de Miguel Ángel Blanco. Y esencialmente era la oportunidad perfecta para hablar de las dos Españas. De cómo ese mito, esa percepción colectiva de que existen dos Españas irreconciliables obligadas a convivir, se puso de manifiesto en aquella noche de los Goya.
En la nota dices que “no había ocurrido antes ni volvería a ocurrir después”. ¿Crees que hoy no se volvería a dar?
Es imposible porque las historias de España tienen siempre en común que hablan generalmente de gente de clase obrera que se convierten en personas muy conocidas por diferentes motivos. En este caso tenemos a los chicos de Animalario, que son todo gente de clase obrera con una vocación artística. No ha ocurrido después nada parecido a la gala de los Goya 2003 porque se ha vigilado mucho que eso no ocurra. Vivimos en otro momento, en otra sociedad. Al final, protestar por el conflicto de Gaza en unos Goya te puede parecer mejor o peor, pero a nadie le parece bien que haya una guerra en Gaza. A nadie le parece bien lo que están haciendo. Hablo de España en todo momento. En aquel momento la gente también estaba en contra de la guerra de Irak. Lo que pasa es que esa gala detonó un movimiento muy interesante que ha llegado hasta nuestros días. Es el hecho de que cualquier cosa pueda ser cuestión de ideología política. De repente había gente que estaba en contra del "No a la guerra". Lo cual no quiere decir que estuvieran a favor de la guerra, pero estaban en contra de las protestas contra la guerra. Es una paradoja bastante perversa. Es como: "Coño, si la guerra te parece mal, ¿por qué te molesta que la gente proteste, no, contra esa guerra?".
Estar en contra del 'No a la guerra' era una paradoja bastate perversa
¿Seguimos viendo las consecuencias de esos Goya de 2003?
Las consecuencias se ramificaron muchísimo. Algunos votantes de derechas siempre estaba muy en contra del cine, porque tú abrías cualquier periódico y ahí estaban Carmen Maura, Victoria Abril, a Pilar Bardem o Javier Bardem siendo abiertamente de izquierdas o socialistas. En aquel momento, pronunciarse a favor de la derecha estaba mal visto. La gente que era más conservadora no lo decía tan abiertamente. Fue un escándalo cuando Norma Duval se convirtió en lo que llamaban "la musa de PP" ¿no? Pero en aquel momento el arte y el cine era una cosa de izquierdas. Sin embargo, el cine, en los noventa, había llegado a un punto de mucha con todo el público con el estreno de películas muy populares como El día de la bestia, Tesis, Torrente, Herba... de repente te hacían dos millones de espectadores sin despeinarse. Es el mejor momento del cine español. Y en esa gala de los Goya se antagoniza al cine español al completo. Y el PP, que como buena institución que necesita un enemigo, encontró en los actores y en el cine español al enemigo perfecto. Entonces, a día de hoy, aunque haya gente en el pódcast que dice que ya se ha superado este debate, cada vez que se anuncia el estreno de una película española siempre hay mucha gente que habla de los "subvencionados" o dicen que "si con mi dinero se paga esta mierda". Y yo eso no lo he visto en ninguna otra cinematografía. Ni en Italia, Francia, Alemania o Estados Unidos. Es una cosa como muy rocambolesca. Y ese antagonismo se ha cultivado mucho desde la derecha política y mediática. Por columnistas como Alfonso Ussía o David Gistau. Rajoy, por ejemplo, cuando era, pero jamás dijo nada sobre el Osacar de Penélope Cruz. A día de hoy, símbolos de la derecha como pueden ser Abascal o Ayuso jamás dirían que han ido a ver Sirat, Los domingos o Sorda, bajo ningún concepto. No lo dicen porque saben que el cine español les funciona muy bien como piñata y que su electorado necesita un saco de boxeo. Y el cine españo se lo pone en bandeja.

Juan Sanguino / Photo by Juan Naharro Giménez

Juan Sanguino / Photo by Juan Naharro Giménez
¿Ha habido personas que no hayan querido participar en el pódcast con sus declaraciones?
De la academia hablé con Luis Ocaña, que era el productor ejecutivo, y con Joaquín Oristrell, que era vicepresidente. Cuando yo empecé a preparar esta temporada, antes de la de Los otros, Marisa Paeredes aceptó. Pero aparqué el pódcast para centrarme en la de Amenábar con tan mala suerte que Marisa falleció, pero nos había confirmado que estaba encantada de venir a concedernos esta entrevista. El otro vicepresidente, Antonio Echavarrías, también falleció. Luego sí que contacté con Pilar del Castillo a través de su jefe de prensa, que ahora está en el Parlamento Europeo. En ese momento era la ministra de Cultura. No me contestaron. No recibí negativa, pero no me contestaron. Sí que recuerdo, por ejemplo, que intentamos contactar a Miguel Ángel Rodríguez para el pódcast de Miguel Ángel Blanco y dijo que él no hacía pódcast. Aznar ni si quiera respondió. Así que esta vez no lo intentamos. Al final, de alguna manera u otra, siguen vinculados al partido y no es algo que ellos quieran necesariamente recordar.
Además del podcast, ahora llega una gira de teatros. ¿Cómo se transforma Delirios de España encima de un escenario?
La idea es contar un delirio de España, pero sin la parte de las entrevistas. Es decir, solamente con la parte de la documentación, que es el proceso previo que yo hago siempre antes de hacer las entrevistas en el que yo reconstruyo la historia entera. En el formato es que yo cuento el delirio entero en una hora y media aproximadamente con un invitado sorpresa. Esos invitados son gente que tiene de pódcast, gente de radio, periodistas, perfiles que, de repente, me parece que pueden ser ingeniosos, interesantes y divertidos.
¿Y, y por qué Chenoa en chándal como primer episodio en directo?
Chenoa en chándal me parece una historia muy interesante para hablar del fenómeno de Operación Triunfo y de esa España sobreexcitada con su propia prosperidad. Porque el espíritu de Operación Triunfo es el de "si quieres, puedes". Esa España ingenua, muy próspera, del ladrillazo, del euro, Pero también es una manera de centrarnos en cómo se trataba a las mujeres en los años 2000 en España. Que es un tema que en Estados Unidos se ha analizado mucho a través de figuras como Britney Spears, Paris Hilton o Lindsay Lohan. En concreto, el caso de Chenoa me pareció muy interesante porque el meme de ella en chándal ha tenido un viaje en sí mismo, un viaje cultural. Ella misma, en el reencuentro de OT, hablaba sobre ello, le ponían el vídeo. Algo que no hicieron con David Bisbal.
Hablar de Chenoa es una forma de centrarnos en cómo se trataba a las mujeres en los años 2000 en España
Un tema que ya trataste en la tercera temporada de Delirios de España con Mar Flores. ¿Te agradeció en algún momento este pódcast?
Sí, sí. Antes de hacer el pódcast, obviamente hablé con su representante y él me dijo: "Mira, obviamente preferiríamos que este pódcast no existiera porque es una historia dolorosa para Mar, que ella está intentando pasar página, pero nos alegramos de que si lo hace alguien lo hagas tú, porque sabemos que lo vas a hacer con una sensibilidad". Y a mí eso me hizo mucha ilusión, a pesar de que ella declinó amablemente participar en el podcast. El personaje mediático que se construyó en torno a ella tiene mucho de ficción, tiene mucho de prejuicio, tiene mucho de machismo, misoginia y clasismo. Y de eso quiero hablar yo. El protagonista de este podcast no es Mar Flores, sino la prensa, que construyó ese personaje de ficción inspirándose en hechos reales. Mar Flores intentó escucharlo y no pudo pasar del primer episodio, era muy doloroso. Ella decía: "Yo eso no lo he dicho". Digo: "Bueno, puede que no lo dijeras, o puede que sí lo dijeras y no te acuerdes, pero salió publicado. Aquí de lo que estamos hablando es de lo que se publicó de ti". Me tacharon de benevolente con ella en el relato. Y yo decía siempre: "Sí, es cierto", porque creo que ya se ha hablado lo suficientemente mal de esta mujer. Mar no escuchó el podcast, pero empezó a ir a cenas, y allá donde iba le decían: "Mar, el podcast Delirios de España, qué maravilla, he llorado, qué bonito". Un año después, a principios del año pasado, me llamó su representante, me dijo que, que Mar había tenido una relación muy complicada con el podcast, pero que ella notaba cómo la gente la miraba de otra manera y que la comprendían al final.
¿Y qué pasó entonces? ¿Te dijo algo?
Me dijo que Mar iba a publicar un libro. Yo no sé si se animó a escribirlo después de la existencia del podcast, en el sentido de: "Mira, ya que esto está ahí fuera, voy a contar mi verdad y voy a, a sacar esto de una vez por todas y contar mi punto de vista". Yo no sé si la editorial escuchó el podcast y entonces decidió proponerle el libro. Pero me alegro mucho. Igual que me alegré mucho de que Emiliano Tegui se convirtiese en una estrella tras el pódcast de Los Otros: un director de producción, que son grandes invisibles del cine español, y va a publicar su libro ahora. Y yo no hago el podcast con esa intención, pero si yo ayudé a que Mar Flores se sintiera mejor, pues me alegro. En la presentación del libro con varios periodistas, me lo dedicó y me puso: "Gracias por hacer un clic necesario y sanador en mi vida".
¿Qué acontecimiento actual podría ser un Delirio de España dentro de veinte años?
Yo creo que, que dentro de veinte años se puede hacer un delirio de España sobre el fenómeno de audiencia y del público de Rocío Carrasco con la serie La Verdad Para Seguir Viva y cómo fue las consecuencias y ramificaciones de aquella serie. Tambien de Amaia Montero, por supuesto; de Aitana, sin duda alguna; o La Isla de las Tentaciones; creo que dentro de veinte años servirá para entender muchas cosas de esta década.
Puedes escuchar Delirios de España en Podium Pódcast y comprar entradas para los directos, del 14 y 15 de marzo en Madrid, aquí.

Alberto Palao
Periodista musical especializado en pop. Graduado en Periodismo y Comunicación Audiovisual. Uso mis...












